martes, 22 de junio de 2010

EL SITIO QUE NADIE PUEDE OCUPAR


EL SITIO QUE NADIE PUEDE OCUPAR
Cuando escuché la noticia de la muerte de Monsiváis, recordé una conversación. Le preguntaba a mi interlocutora: ¿quién será el nuevo crítico de izquierda –en México- si faltase Monsiváis? Me contestó: “Elenita”. Acepto que me mostré escéptico ante la idea de que Poniatowska ocupe el lugar que Carlos Monsiváis ha dejado.
Es un lugar que muchos no dimensionan, sino solo una parte crítica de este país. Con ello no quiero ser discriminador entre el pueblo mexicano, pero hoy que veo a la derecha alabando la obra de Monsiváis, me parece que lo hace solo por ser lo “políticamente correcto”. ¿Acaso alguien de la derecha que ha ensalzado estos días la obra de Monsiváis ha leído “Apocalipstick” o “El Estado laico y sus malquerientes”?
Es una reacción de la derecha que, debo decir, me sorprende. Algunos criticaban abiertamente que, por ejemplo, el Vaticano arremetiera contra Saramago aun después de muerto. Para mí, sin ser católico, me parece que están siendo congruentes. Si le criticaron antes por su obra, creo que no deberían cambiar su opinión por el hecho de que ya no esté presente el Nobel portugués. Si la Iglesia se había mostrado rancia e intolerante ante la publicación de “El evangelio según Jesucristo” o “Caín”, hoy solo está siguiendo en la misma línea: su intolerancia es más que evidente. Cosa aparte es la descalificación: de ella no me ocuparé ahora.
En cambio, la derecha mexicana ha decidido desbaratarse en alabanzas hacia Monsiváis. Creo que es algo común en el ideario mexicano: santificar a los muertos, a pesar de las discrepancias, los errores, los yerros fatales. Se confunde el respeto hacia el muerto con la glorificación. En otras palabras, parecería que en nuestra cultura la muerte borra la vida, los idearios, los aciertos y los errores. Todo era bueno, todo magnífico.
Ello implica, desde mi punto de vista, una cierta hipocresía, ahora visible en la derecha mexicana en relación con Monsiváis. Su obra es de gran calidad, de una acidez y un humor que contagian, que atraen y que no pueden desligarse de lo que defendía: los derechos de la minoría, su compromiso con los débiles, la lucha contra la desigualdad. Esas tres cuestiones que, tradicionalmente, la derecha ha combatido y (en el caso de la desigualdad) justificado. Por eso me sorprende que la derecha le alabe.
El vacío que deja Monsiváis es grandísimo. Hoy la derecha descansará. Es un lugar que solo Monsiváis podía ocupar. La crítica no coyuntural, sino de fondo. Creo que nadie podrá llenarlo. Los de izquierda nos podemos sentir, en cierto sentido, desamparados.
Sí, en cambio, llevaría a otro puerto el sentido de la pregunta retórica que Elena Poniatowska se hacía en el homenaje a Monsiváis. Decía la escritora: ¿Qué hará México sin ti…? (faltó decir: qué hará la izquierda sin ti?) Digo que la interpretaría en otro sentido, porque lo pasaría del pesimismo al optimismo; que sea una invitación a despertar de un letargo que solo Monsi y unos más miraban y criticaban (su crítica a la izquierda –sobre todo a la izquierda política en México- era implacable-. Es el tiempo de pensar, criticar y construir. Es el tiempo del México sin Monsiváis. Es el tiempo de la izquierda sin Monsiváis.
Veremos si aprendimos algo de lo que el gran crítico mexicano de las últimas décadas nos enseñó: la palabra, el humor, el sarcasmo inteligente; la lucha por lo que uno cree.

TIEMPO EXTRA
LIBRO: Para hacer un pequeño homenaje al Nobel portugués recién fallecido, recomendaré la que, a juicio de muchos, es la mejor obra del escritor Lusitano “Ensayo sobre la ceguera”, de José Saramago (Madrid: Punto de Lectura narrativa, 1ª ed., 2006)

1 comentario:

  1. Excelente comentario Juan Ma ,En efecto la muerte del majestuoso Monsivaìs solo nos lleva a practicar sus enseñanzas,en ser hombres y mujeres de una misma lìnea, tener convicciones de seres pensantes e ideas no fracturadas , se nos fuè un gran lìder de izquierda, pero para muchos es el principio de una propia ideologìa.

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