viernes, 28 de octubre de 2011

LA IZQUIERDA, EL INGENIERO Y KRAUZE


Este jueves Enrique Krauze fue entrevistado por Carme Aristegui sobre su nuevo libro, en el que el eje es una izquierda caudillista y su desarrollo en América Latina.

Además, comentó uno de los sucesos más importantes de la semana: la entrega de la Medalla Belisario Domínguez al Ingeniero Cárdenas. Me referiré, entonces, a la entrega de la Medalla y a la línea discursiva de Krauze.

El Ingeniero Cárdenas es el símbolo de la política mexicana del último cuarto de siglo. Es un hombre histórico. Su papel como fundador del partido de izquierda más importante en la vida democrática de México es indiscutible.

Cárdenas ha tenido aciertos y ha tenido, también, actitudes que le han valido críticas sustentadas. Pero, más allá de eso, el Ingeniero trata de ser congruente con sus ideales políticos. Fue uno de los perjudicados de la “caída del sistema”, pero sólo uno, porque, como él sostiene, finalmente todos lo fuimos.

Sostiene que la democracia electoral es hoy distinta –mejor, aunque no perfecta- que la que teníamos en 1988. En gran parte se lo debemos a él.

Cárdenas es símbolo porque si alguien representa el cambio, el paso, de un sistema autoritario como el priísta a un sistema democrático –con todo y sus problemas- ese personaje es el líder moral del PRD. Cárdenas supo unir a distintas fuerzas de izquierda frente a un enemigo común, el PRI, que encarnaba el retraso y el paradigma de antidemocracia.

Krauze hablaba en su entrevista con Aristegui del indudable merecimiento de Cárdenas para recibir la medalla Belisario Domínguez.

Pero el discurso de Krauze tiene, en el fondo, una crítica al Ingeniero.

Krauze afirma que él prefiere una “izquierda moderna” al estilo de Lula en Brasil. Una izquierda, se entiende, que no sea una izquierda que busque un “redentor” (y el historiador piensa que Andrés Manuel López Obrador lo es)

Lo reprochable es que Krauze nunca sostiene de manera clara en qué consiste esa izquierda. Se entiende que quiere una izquierda plural, abierta, una izquierda que tenga interlocución con distintos grupos, que no excluya, que no busque un “Mesías tropical” (sobrenombre que Krauze le endilga a AMLO)

Es obvio que Krauze apuesta por una izquierda basada en un liberalismo social. Obviamente, por más que sostenga lo contrario, es muy difícil encasillar a esa posición como una posición de izquierda. Sostiene que es un antipriísta de cepa, que enfrentó al sistema, que fue “oposición” en el régimen de Salinas y que Octavio Paz (su mentor y guía) coqueteaba con el PRI porque creía que el sistema podía cambiar desde dentro) Pero se equivocó. Todo ello, no obstante, no significa (por sí solo) ser de izquierda, aunque el historiador lo confunda.

En pocas palabras, a Krauze le gusta una izquierda utilitarista. Por supuesto, hay quienes no comparten su opinión.

Paradójicamente, la crítica de Krauze encasilla a aquellos que no creemos en su modelo de izquierda, en personas que deseamos un redentor de izquierda que “salve al país”. Krauze cae en uno de los errores que algunos critican a López Obrador, cuando afirma (el tabasqueño) que quien no está con él es parte de la mafia del poder. En la lógica de Krauze, quienes no comparten su visión de izquierda, es porque buscan al “mesías” de izquierda (descarta otras opciones en las que muchos nos incluiríamos). Digo paradójico porque esa visión está basada en la dualidad amigo-enemigo, cuyo máximo exponente fue Carl Schmitt. Curiosamente es una doctrina empleada por el neoconservadurismo (la visión política del neoliberalismo). Es decir, la crítica de Krauze a la gente de izquierda que está fuera de su modelo de “izquierda moderna”, se encuentra basada en una doctrina conservadora, de derecha.

Krauze podrá dirigirse al lector de izquierda (dice que esa es su intención), pero eso dista mucho de que lo convenza y dista, aún más, de que su discurso, por el solo hecho de dirigirse a la izquierda, sea verdaderamente de izquierda.

En eso, su distancia respecto del Ingeniero Cárdenas es enorme. Por más que ambos se asuman de izquierda. A Cárdenas los hechos le respaldan; a Krauze le condenan.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La Corte. Época de Vaivenes

El lunes pasado finalizó una de las etapas más importantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La novena época llegó a su fin y con ella el primer periodo en el que la Corte conoce de acciones de inconstitucionalidad, convirtiéndose en un verdadero legislador negativo, lo que ha resultado en una mayor emisión de criterios con tintes políticos.

Es, asimismo, la primera etapa de la Corte en el México democrático, en el que ya no existe el Partido (y sobre todo el Presidente fuerte) que le presione al órgano jurisdiccional más importante del país para dictar resoluciones en uno u otro sentido.

En esta etapa, la Corte ha tenido un comportamiento oscilatorio: pasa del dictado de criterios progresistas al dictado de sentencias demasiado conservadoras; del enfrentamiento con los poderes fácticos, a la sumisión a ellos.

Son cinco los Ministros que ocuparon la Presidencia de la Corte en esta novena época: Aguinaco, Góngora, Azuela, Ortiz Mayagoitia y Silva Meza. De ellos, probablemente, sólo la actuación de Azuela en sus reuniones privadas en Los Pinos con el Presidente Fox para avalar el desafuero de Andrés Manuel López Obrador es reprochable.

La Corte ha emitido opiniones importantes, como en el caso Aguas Blancas, en el caso Oaxaca, en la despenalización del aborto en el Distrito Federal o la inconstitucionalidad de la llamada Ley Televisa.

También ha cometido errores garrafales: la negación de protección constitucional a Jorge Castañeda (error reconocido en el caso de candidaturas independientes en Yucatán), la falta de sanción en el caso Lydia Cacho, la reconducción presupuestaria promovida por Vicente Fox, y la reciente decisión (o no decisión) sobre la constitucionalidad de las leyes que penalizan el aborto en Baja California.

¿A qué se debe este vaivén de la Corte? Son cuatro los puntos que consideraré:

1. Su dependencia presupuestaria. Si bien la Corte ha ganado autonomía jurisdiccional, el presupuesto sigue siendo el Talón de Aquilés para la Corte en particular y para el Poder Judicial en general. Mientras no exista un criterio fijo que determine el porcentaje del PIB que se destinará al Poder Judicial, el Ejecutivo y el Legislativo seguirán teniendo un arma de manipulación –que no de contrapeso- que afecta a la Suprema Corte.

2. La partidización en los nombramientos de los Ministros. Es por todos sabido que los Ministros responden a los intereses de determinados partidos y, sobre todo, de determinados personajes. ¿Es esto evitable? Con el modelo actual de nombramiento de Ministros no lo es y a ello no ayuda la displicencia del Senado al momento de elegir a los Ministros, porque el proceso no se hace como un examen, como una verdadera fijación de postura, sino sólo como una comparecencia de 15 ó 20 minutos donde poco se puede saber de las cualidades y defectos del candidato a Ministro.

3. La calidad de los Ministros. Hay un mundo de diferencia (sin ofender) entre Margarita Luna Ramos y Juventino Castro o entre Pando y Góngora Pimentel. Podemos estar de acuerdo o no con las posturas de algunos Ministros (por ejemplo, nadie duda de la capacidad de Ortiz Mayagoitia, aunque sorprendan sus criterios), pero en la Corte han encontrado cabida personajes de “medio pelo”, a los que la toga les queda grande y esto es consecuencia de lo comentado en el punto anterior (porque a quienes los ponen les conviene tener “soldados” –por no decir títeres) y también se presenta por la incapacidad de esos Ministros (de “medio pelo”) de darse cuenta que su poder comienza el día en que se sientan en el Pleno de la Corte. A partir de ahí, poco importa quiénes les votaron para llegar al máximo tribunal. A partir de ahí pueden ser independientes. Es su pequeñez lo que les hace seguir atados.

4. A la endogamia del Poder Judicial. La Corte es la cúspide en la jerarquía del Poder Judicial y la endogamia que se vive en ese Poder tiene su reflejo en la Corte, la cual también responde (y es espejo) de los grupos familiares que dominan el Poder Judicial. Es una Corte que oscila porque le pueden presionar; porque tiene un expediente secreto: los Ministros influyen en nombramientos de jueces, de magistrados, tienen protegidos, tienen intereses en determinados asuntos.

Entonces, ¿hacia dónde va la Corte? Parece ser que la Corte se convertirá en un instrumento político más de los Partidos, si los cuatro aspectos mencionados no cambian de manera sustancial.

El rumbo de la Corte lo definen los Ministros y sólo de ellos depende que ese rumbo sea de autonomía. Si deciden un camino diferente, la décima época (iniciada el pasado martes) parece destinada a ser una época de vaivenes. Una época en la que la Corte será poderosa frente al Ejecutivo, al Legislativo y los poderes fácticos, pero que ese poder terminará cuando la presión les asfixie. En ese momento podrán elegir entre ceder a la presión o dar un golpe de mazo, que simbolice el Estado constitucional de derecho del que es guardián.

Todo depende de la Corte.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Un Cordero, un sacrificio

Algunos piensan que la pesadilla de Felipe Calderón de entregarle el poder al PRI es, en sí misma, el menor de los males que el Presidente decidiría en una coyuntura política que lo haga decidir entre preferir a la izquierda o al PRI al frente del Poder Ejecutivo.

Cordero sería, entonces, un instrumento de Calderón para negociar.

Probablemente esa tesis cobra más fuerza si se piensa en Ernesto Cordero como candidato. En principio, es complicado que Cordero gane la candidatura del PAN. Remontar a Creel y a Vázquez Mota puede no verse como una proeza, salvo si el candidato que trata de superarlos no transmite la confianza a su electorado, quien le ha etiquetado, además, como el candidato del Presidente (lo que en el PAN es asemejarse al peor de sus enemigos –el PRI). Cordero no transmite (algunos dicen que ni una gripe) y parece claro que el Presidente terminará apoyando a Josefina Vázquez Mota una vez que se dé cuenta (¡qué ciego!) que su candidato no levantará el vuelo ni con toda la maquinaria presidencial trabajando para él.

Obviamente, si la misión de Cordero parece difícil al interior del PAN, en una contienda oficial por la Presidencia de la República, sus posibilidades son aún menores, porque:

1. Es el candidato más cercano al Presidente y sus comentarios sobre la economía mexicana lo arrastran en el fango de la política. Es casi seguro que Calderón llegará al final de su gobierno con niveles de aprobación bajísimos y con un repudio casi general a su política de seguridad. Cordero es identificado como el delfín del Presidente y una persona cercana a Agustín Carstens (otro villano en este país), quien predijo un “catarrito” en el año 2008 y terminó estabilizando la economía después de una pulmonía mayor, pulmonía que se convirtió en verborrea del hoy Secretario de Hacienda.

2. Cordero carece de experiencia en las lides electorales y la población no lo conoce. Quien haya escuchado su retórica y sus intervenciones en las reuniones que celebra (y le celebran) gobernadores y presidente municipales, podrá constatar que Cordero no tiene la mínima idea de lo que es una campaña. Algunos quieren equiparar a Cordero con Calderón en el 2006, aduciendo que Cordero no es favorito (como no lo era Calderón), pero que la batalla es larga y los votos se cosechan día a día. Lo anterior sería cierto, salvo por el hecho de que Calderón, al momento de lanzar su candidatura, ya había sido candidato a Gobernador en Michoacán, líder de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados, Presidente Nacional del PAN, Director de Banobras y se había “peleado” con Fox (también mal valorado) por querer impedir su candidatura presidencial. Esas credenciales, el hoy Secretario de Hacienda no las tiene ni de cerca. Cordero es un advenedizo. Se parece mucho más a López Portillo. Ambos Secretarios de Hacienda antes de lanzarse a buscar la Presidencia de la República y sin contar con historial electoral.

3. Porque se enfrentaría a Peña Nieto y López Obrador/Ebrard, que están mejor posicionados y parecen más preparados para luchar y ganar un debate y una campaña. A Cordero falta verlo en acción (electoral), pero es un hombre sin carisma, sin aplomo y con el estigma de que simboliza la continuación del calderonismo (del calderonato).

Ante este panorama, ¿Por qué el Presidente se empeña en impulsar a Cordero? La única razón lógica parece ser por la sumisión de éste hacia aquél. Pero ello no evitará que, ya sea en la elección interna del PAN, ya en la elección federal, Cordero sea el instrumento de sacrifico de Calderón para pactar con el(la) próximo(a) candidato(a) del PAN o jefe(a) del Ejecutivo. Pactará para favorecer sus intereses, que pasan, en primer lugar, por garantizar su impunidad.

La ceguera de Cordero le impide ver que su sacrificio es esperado y que el verdugo es quien hoy le alienta en su camino al matadero. Calderón anima a su delfín para llevarlo (en una ecuación casi imposible) a Los Pinos o para sacrificarle (un supuesto más realista) en el momento oportuno. Es el moño con el que cerrará un episodio oscuro en la historia de este país.

miércoles, 31 de agosto de 2011

El Presidente empecinado


Por casualidad encendí mi televisor justo al momento en que Felipe Calderón Hinojosa era entrevistado por Joaquín López Dóriga. Mi curiosidad por saber qué diría el Presidente en su canal de televisión favorito me hizo ponerle atención.

Me sorprendió el discurso del Presidente tan beligerante hacia los Estados Unidos. Coincido con él en que la industria armamentística americana está ávida de colocar sus productos entre el crimen organizado que opera en México y que el incontrolable consumo de drogas en Estados Unidos es igualmente una de las razones por las que la frontera mexicana es codiciada por los cárteles de droga para tratar de introducir sus productos a Estados Unidos.

Sin embargo, en el diagnóstico de Calderón, tal parecería que el hecho de que opere el crimen organizado en México, de forma tan violenta y con armamento tan sofisticado, tiene su causa –y su solución- en el vecino país. Y en eso el Presidente se equivoca, porque está siendo más priísta que el más recalcitrante de los tricolores. Su actitud y discurso recuerda los tiempos en que el régimen se legitimaba culpando al exterior. México era grande, rico, pero ellos, los gringos, no nos dejaban crecer, nos habían robado la mitad del territorio, se aprovechaban de su poderío económico y militar, nos habían invadido dos veces, habían ayudado a derrocar a Madero y conspiraban para que no creciéramos. Esa Historia Oficial (José Antonio Crespo dixit) aunque con matices de realidad, oculta en su trasfondo la responsabilidad del Estado mexicano en el acontecer de nuestra relación con los Estados Unidos.

Si los cárteles operan con una fuerza y violencia brutal en nuestro país y si están increíblemente armados, es también por la complacencia del Estado Mexicano, del cual Calderón es el Jefe. Es innegable que en México, si no estamos ante la presencia de un Estado fallido, mínimamente debemos decir que estamos en presencia de un Estado débil, corrupto hasta en el más mínimo de los actos de gobierno e incapaz de responder o prevenir los ataques del crimen organizado.

¿Quién debilitó al Estado? No sólo Calderón. Los regímenes priístas del último cuarto del siglo debilitaron al Estado mexicano, teniendo el cenit de ese debilitamiento (en su parte económica) en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Pero el hecho de que no sea sólo Calderón el culpable del debilitamiento del Estado en México, no quiere decir que su parte de culpa sea menor. Calderón ha jugado a la guerrita con una de las instituciones primordiales de cualquier Estado democrático fuerte, el ejército, y lo ha usado en funciones para las cuales no está capacitado. Calderón ha apostado al fortalecimiento de presencia militar en la frontera para aminorar los riesgos de la operación de los cárteles de drogas y es claro que esa estrategia ha fallado.

Ante ello, parece vacío ese llamamiento a la unidad que hace el Presidente, porque no dice en torno a qué quiere la unión, si en torno a mejorar las condiciones de vida en el país o en torno a su política de seguridad pública. Por supuesto que abrumadora mayoría de mexicanos estamos de acuerdo en unirnos para salvar al país del narcotráfico (y de la clase política que sangra una y otra vez al erario público) y mejorar nuestra calidad de vida. Pero si la unidad que quiere Calderón significa adherirse a su estrategia militar, hoy es claro que la mayoría no está de acuerdo en que con más soldados en la calle (sin preparación y peor armados que el crimen organizado) se podrá ganar una guerra que comenzó mal y continúa peor.

El Presidente se aferra a su guerra y a su estrategia. Le dijo a López Dóriga que está dispuesto a revisar su estrategia, aunque probablemente le faltó completar la frase: “cuando termine el sexenio”.

El Presidente se ha empecinado.

jueves, 18 de agosto de 2011

El PRI y Medianoche en París

La reciente película de Woody Allen, Medianoche en París, versa sobre la añoranza del pasado. El protagonista sueña con encuentros con Hemingway, FitzGerald, Sartre, Monet y compañía, y con los años gloriosos del París de principios del siglo XX.

Lo paradójico, mostrado con maestría por Allen, es la misma añoranza que esos personajes sentían, en el París de los años 20`s del siglo pasado, por el París del siglo XIX.

Allen muestra la constante inconformidad de la sociedad con su presente, incapaz de admirar los logros que ha alcanzado o reconocer su capacidad para lograrlos.

Añorar el pasado, como el personaje de la película de Allen, es un arma de dos filos: por una parte, puede ser el reconocimiento a los méritos de otras épocas; por otra, un desprecio ante la capacidad de razonamiento de la sociedad, una minusvaloración de su memoria y de su capacidad de acción, y también puede ser usado como instrumento política para mostrar que lo anterior era bueno, cuando en realidad no lo era.

En México, hay ciertos grupos políticos que toman el mismo argumento de la añoranza del pasado para alabar el ayer como época gloriosa en la que, al menos, la paz reinaba en este país. Quieren hacer ver que el México del PRI (es el grupo al que me referiré) fue mejor que el México del siglo XXI.

Obviamente que esto es discutible, por dos cuestiones:

1. Porque nos están remitiendo a un tiempo en el que el disfrute de las libertades civiles no era efectivo en este país. ¿El México del PRI no era sangriento? Probablemente no era tan sangriento como el México de Calderón, pero eso no significa que fuese mejor. El México del PRI era una México de desapariciones forzadas de personas como constante, y en el que la represión contra grupos estudiantiles (`68 y `71) y la falta de competencia político-electoral fueron botones de muestra de la intolerancia de un gobierno que se resquebrajaba con el cambio generacional. Era un régimen autoritario.

2. Porque el pasado al que nos remiten es un pasado en el que ellos mismos, a partir de la llegada de los tecnócratas al poder, desmantelaron al Estado mexicano. Si hoy el Estado mexicano es débil –fallido, según algunos- es también por el PRI que cedió en su momento a los intereses privados (y extranjeros) que permitieron el debilitamiento de un Estado en dos aspectos principales: a) económicamente –lo que en sí fue un mal endémico de los Estados occidentales a partir de la crisis petrolera de 1973 y 1982; y b) también políticamente, porque permitieron la consolidación de partidos políticos que son principalmente aristocráticos, que no recogen las necesidades ciudadanas, que no encauzan las aspiraciones políticas de la ciudadanía y que, mucho menos, tienen la intención de construir un Estado fuerte que les impida repartirse como hienas un presupuesto por el que salivan como el famoso perro de Pavlov (No es que la consolidación de partidos sea el problema, pero la de estos partidos sí lo es)

Con esto no quiero defender a los gobiernos panistas y mucho menos quiero mostrar las bondades –de dudosa existencia- de los gobiernos de este siglo. Sólo quiero dejar patente que el argumento priísta es insostenible.

Todo mundo tiene derecho a votar y a elegir su opción política preferida. Me parece estupendo que haya quienes crean que el PRI lo es; que le voten porque crean que es el proyecto correcto para este país es más que defendible. Pero lo indefendible es que lo hagan por su pasado, y que lo quieran hacer ver como la mejor opción “por lo que fue”.

El personaje principal de la película de Allen sueña con tertulias con Hemingway, Fitzgerald, Picasso, Monet y Dalí. Podemos discutir seriamente si el París de los años veinte del siglo pasado fue glorioso. Decir que el PRI de antaño es la mejor opción para el México de ahora, suena macabro y cínico.

domingo, 31 de julio de 2011

La izquierda: entre gurús y alianzas

El oficio más ejercido en México durante las últimas semanas entre periodistas y analistas políticos (algunos les llaman intelectuales) es el de “Gurú de la izquierda”. Entiéndase que han adoptado la estafeta de guías para señalar “el camino correcto” sobre el que debe andar la izquierda partidista de cara a alas elecciones del próximo año.

Hay varios aspectos que se deben tomar en cuenta:

a. Es curioso que esos gurús sean periodistas y analistas, en su mayoría, democratacristianos, socialdemócrtas o abiertamente de derecha. También suelen agruparse como “Gurús” de la izquierda ciertos personajes que simpatizan con las alianzas electorales y que son parte de la corriente que acapara la burocracia perredista y que son conocidos como “Los Chuchos”.

b. Lo que están tratando de realizar estos analistas es convencer que los lopezobradoristas están equivocados y que su movimiento sólo tendrá como resultado reafirmar su posición minoritaria y servirán de tapete para que el PRI regrese a Los Pinos.

c. Otro dato curioso es que hoy la derecha quiera aliarse con la izquierda. En su lógica aliancista, los seguidores de esa lógica tratan de justificar su posición aludiendo a que, en Estados como Oaxaca y Puebla, la alianza sirvió para derrotar al PRI por vez primera. Sólo que esa justificación serviría, en todo caso, en un escenario en el que haya que “sacar” al PRI de Los Pinos, no a una lógica en que haya que impedirles que regresen. Es decir, su lógica se vuelve banal, porque lo que quieren frenar es el arribo de alguien, a costa de unir lo que, en primera instancia, parece que no se puede unir para gobernar. Esta visión es preocupante porque reduce la democracia a las elecciones. Está anclada en la percepción de la democracia como la obtención del poder, más no en el ejercicio, porque si se valora el ejercicio del poder como parte de la política y la democracia, el PRD no debería cerrar los ojos y aliarse con el PAN. ¿Cómo justificar 12 años perdidos? El PAN quiere aliarse porque entiende que 12 años de ejercicio inútil del poder y candidatos débiles le auguran una derrota el próximo año.

d. El apoyo aliancista minusvalora el entendimiento del ciudadano sobre política y elecciones. Es válida (faltaba más) la existencia de gente que apoya las alianzas. Lo que no es lógico y objetivo es el fin para el que quieren aliarse. No están ofreciendo un proyecto. No están ofreciendo acabar con los 50 millones de pobres que hay en el país, en legislar de mejor forma a favor de los grupos vulnerables o en la creación de programas y sistemas que mejoren la vida de los mexicanos. Mucho menos nos dicen cómo quieren realizar ello. Lo único que ofrecen es una alianza contra el PRI y eso era válido hace 20 años, pero hoy suena ridículo. Si el PRI regresa a Los Pinos será, entre otras cosas, por la ayuda de las televisoras, la mercadotecnia ilegal a favor de su candidato, pero, sobre todo, por lo mal que el PAN ha gobernado los últimos los dos últimos sexenios. Si ello es así, entonces, ¿por qué aliarse con el PAN?.

e. De acuerdo a los aliancistas, el PRI no es nuevo -como presumen sus líderes- sino el mismo dinosaurio que gobernó el país de manera autoritaria. Muchos podemos estar de acuerdo, pero una alianza PAN-PRD ¿qué significa? ¿Son sólo antipriístas? Si su único fin es que el PRI no regrese a Los Pinos y tiene éxito, el problema vendrá el día siguiente a la elección ¿qué ofrecerán como gobierno? Esa es la cuestión que nos tiene que importar, porque es importante quien gane las elecciones, pero más importante es saber qué va a hacer con el poder. Y, hasta hoy, los aliancistas y los gurús que justifican esas alianzas no han dicho qué proponen y para qué quieren ganar en el 2012. Que nos digan algo más que una propuesta anti-priísta. Porque si de antipriísmo se trata, puede ser que la mayoría de habitantes de este país lo es. Pero la Historia nos ha enseñado en los últimos 11 años, que eso no es suficiente para que prospere esta Nación.

viernes, 8 de julio de 2011

ALIANZA DEL MIEDO

En nuestro país, a partir de los resultados del pasado domingo en el Estado de México, es un tópico que la izquierda debe “darse cuenta” de la necesidad de aliarse con la derecha para derrotar al PRI en los comicios del 2012, año en el que el otrora partidazo se prepara para regresar a la Presidencia de la República, con los mismos argumentos (antidemocráticos) de hace 3 décadas.

Distintas opiniones de políticos, periodistas y politólogos ven en Marcelo Ebrard a la persona que puede unir a la izquierda y a la derecha en nuestro país de cara al 2012. Muchos culpan a López Obrador –pero también a Alejandro Encinas- de su negativa a aliarse con el PAN y así ganar la elección para Gobernador en el Estado de México (se dice, el “laboratorio político” de la elección del próximo año). Refieren que aliados pudieron vencer al PRI y que sólo aliados podrán plantarle cara en la elección de julio de 2012.

En mi opinión, esas opiniones reflejan su visión anquilosada de la política mexicana: es la visión del México de los 70´s y 80´s, cuando las fuerzas políticas opositoras, sólo juntas (e incluso ni siquiera juntas) podían pelear con el PRI en términos más o menos parejos en una contienda electoral.

La visión de la “necesidad” de la alianza del PRD y el PAN para competir con el PRI se escuda bajo el argumento del pragmatismo político, en el que sugieren que sólo así podrán competir con el PRI y su maquinaria electoral. Pero se les olvida que a este país lo que le urge no es que la izquierda o la derecha gane elecciones y venzan al PRI, sino que haya un verdadero cambio en las políticas públicas. De nada servirá una derrota electoral del PRI (como en el 2000 y 2006), si no viene acompañada de un cambio en la visión de la clase política mexicana.

La cuestión es más profunda: ¿qué queremos hacer? ¿ganar elecciones al PRI? o ¿queremos un cambio político basado en las verdaderas necesidades del país y de los ciudadanos?

Si sólo se trata de ganar elecciones al PRI, la ecuación es más sencilla: con ganar votos a cualquier costo se obtendrá un resultado electoral favorable.

El problema esencial de esta visión reducida de la política es ¿qué se hace después de ganar al PRI? Me parece que es ahí donde la izquierda y el PAN son (en esencia) incompatibles en cuanto a la forma de atacar los problemas vitales de este país. Temas como políticas sociales (ayuda a desempleo), políticas en materia de salud pública (aborto, eutanasia, píldora del día siguiente), política en seguridad pública (el uso o no del ejército para atacar al crimen organizado y al narcotráfico), política económica y de competencia (el viejo dilema entre mayor gasto social o más ahorro, la apertura de medios), educación (mayor y mejor apoyo a la educación pública) son temas en los que los ciudadanos no merecen un goce parcial de los derechos fundamentales –que es en lo que se reflejan las políticas. Hay temas que la izquierda y la derecha son contrarias por su esencia y un punto medio a nadie satisface (y es difícil que se alcance). La pobreza del país es un ejemplo. Algunos ven el vaso medio lleno (somos una país de clase media –Castañeda dixit-) y otros lo ven medio vacío (los 40 millones de pobres). El punto de partida no es igual y las políticas públicas cambian.

Por eso, si bien no debe descartarse la alianza para derrotar a un enemigo electoral, la pregunta importante es ¿para qué aliarse? La alianza per se no puede centrarse en la derrota del enemigo y el triunfo aliancista durante una jornada electoral. La alianza debe ofrecer un proyecto y si el proyecto es que “el otro no gane”, esa alianza de poco servirá a la ciudadanía.

Por eso, quienes hablan de una necesidad de alianza para derrotar al PRI, están tomando como presupuestos cosas que no son compartidas por todos:

1. El determinismo de la victoria del PRI. A un año de que los mexicanos votemos por un nuevo Presidente de la República, los políticos, periodistas e intelectuales que apoyan la alianza dan como un hecho el desembarco del PRI. La crítica a esta posición no significa que cerremos los ojos ante una realidad: que el futuro candidato del PRI a la Presidencia tiene una ventaja considerable frente a los demás aspirantes, por su constante aparición en medios de comunicación. La visión determinista de la victoria del PRI tiene como fondo el respeto al antiguo régimen, a su maquinaria, a sus “cuadros”. Tiene como fondo la minimización de los proyectos, partidos, políticos y argumentos contrarios al partido tricolor.

2. La poca imaginación política. La democracia puede ser de mejor calidad, no sólo porque esté representada por más y mejores actores, sino porque los proyectos sobre los que se basan sus propuestas sean mejores. Si hoy el proyecto que ofrece una alternativa frente al PRI no está convenciendo al electorado, se puede deber a que el proyecto está equivocado conforme a las necesidades del electorado, el proyecto no se está difundiendo de forma correcta o quien encabeza el proyecto no es la persona adecuada. Así, la “necesidad de una alianza es sólo una opción (y entonces deja de ser necesaria) para llevar a cabo un proyecto.

Así, no existe tal necesidad de alianza, sino la necesidad de reflexionar, analizar y criticar tres cosas importantes: a) si el proyecto que se ofrece es el adecuado; b) si está correctamente transmitido; y c) si quienes lo encabezan son las personas correctas.

Ante ello, la necesidad de una alianza sería tal, únicamente, si sólo con la alianza se podría tener un mejor proyecto que se adapte a las necesidades del país, si se lograse transmitir de mejor forma ese proyecto y si así se tuviesen mejores abanderados.

Si la alianza del la derecha con el la izquierda en México ofrece respuesta positivas a esas interrogantes, habrá que tomarla en serio. De lo contrario, la alianza sería una ALIANZA DEL MIEDO, que pedirá un voto del miedo (que no regrese el “coco”) y se estarán repitiendo las mismas prácticas políticas que utilizó el PRI en la elección de 1994 (cuando Zedillo ganó basado en el voto del miedo al cambio). La alianza se basaría en el miedo al otro, no en una propuesta política. Y, entonces, tendríamos que aceptar que los últimos 3 sexenios de nada han servido en nuestra transición hacia la democracia.

miércoles, 15 de junio de 2011

LA TRASCENDENCIA DE SICILIA

Para quienes tenían la idea de que el poeta Javier Sicilia buscaba golpear políticamente a Felipe Calderón con las movilizaciones convocadas, la realidad les ha mostrado la voluntad sin condiciones del poeta para vivir en un mejor país sin caer en la confrontación y en la descalificación.

Sicilia ha insistido una y otra vez que esta guerra (la de Calderón) se necesita acabar. No se refiere a que no haya que acabar con el narco, sino a reconocer que el enemigo han superado al Estado mexicano porque las muertes de inocentes no han justificado las acciones emprendidas por el gobierno. No significa la caída del Estado o la aceptación del Estado fallido. Significa, como significó Vietnam en su momento, que los daños colaterales no justifican las acciones emprendidas.

Tal vez es eso lo más difícil del camino que el poeta Sicilia pide que se recorra: la aceptación de que se han cometido errores. El siguiente paso es, entonces, replantear cuál es la mejor forma, a corto y largo plazo, de enfrentar al narco y de parar los daños colaterales que duelen e hieren sin bálsamo que los aminore.

Sicilia exige a la autoridad y no al narco, porque es a aquellos a quienes se eligió y no a un mercenario con un arma AK-47. Sicilia sigue insistiendo en las bondades del Estado como protector del ciudadano y exige, por ello, protección, seguridad y estabilidad. Se dirige a los representantes demandándoles y a los ciudadanos para que levanten la voz y se levante el México que exige justicia y paz.

Hoy muchos ven el fin del movimiento del poeta mexicano. Muchos piensan que después de la exitosa caravana por la paz, el camino del poeta se detendrá y el movimiento, muchos apuestan, se desinflará. Creo que se equivocan. Ojalá se equivoquen. Sicilia ha ganado un espacio único como interlocutor sólido, noble y deseoso de paz. Sus palabras ante insultos que algunos lanzaban contra Calderón no tienen desperdicio: “La Paz no se hace mentando madres”. Es ahí donde se hace importante lo que ha planteado una y otra vez Javier Sicilia: que su movimiento, su lucha, es por la paz a través de la justicia. Y la paz no se consigue con violencia.

En ningún momento ha hablado Sicilia de linchar en la plaza pública a Calderón, pero sí le ha pedido que rectifique su estrategia, porque las consecuencias están siendo funestas. Pide que la clase política se involucre y actúe para parar la masacre de los 40 mil muertos, la cifra a que nos hemos acostumbrado, pero dentro de la cual cabe el dolor de 40 mil familias mexicanas.

Sicilia no pide un cambio de gobierno, no pide la caída de Calderón, no pide el destierro de la clase política (que tanto bien nos haría). Pide paz, pide estabilidad, pide salir a los bares con los amigos, sin que exista el miedo de no regresar por encontrarse en medio de una balacera. Sicilia pide calidad de vida. Pide tranquilidad. Pide esperanza.

Sus palabras retumban en el ánimo democrático y de paz que cubre su movimiento, el movimiento que él simboliza, y que tiene como denominador común el dolor y la exigencia de paz. Dijo Javier Sicilia: “Este no es asunto de pobres y ricos, de derecha o de izquierda... es un agravio nacional... nos están despedazando"

Sólo buscando y alcanzando una solución para que dejemos de despedazarnos, triunfará la lucha que ha emprendido Sicilia. Una solución donde Calderón no es el objetivo, porque el objetivo del poeta es un México en el que los jóvenes puedan encontrarse con sus amigos sin temores, sin violencia, sin muerte. El hijo de Javier Sicilia no tuvo esa suerte.

Por el bien de todos, esperemos que triunfe el movimiento de Javier Sicilia. El movimiento más trascendente y más pacífico de los últimos lustros en México. Eso significaría que habremos aprendido a resolver nuestras disputas sin querer la desgracia ajena. Significaría que 40 mil muertes son suficientes para querer vivir de mejor forma en un país que es de todos y que a todos corresponde reivindicar.

jueves, 2 de junio de 2011

¿Por qué Cordero?

Toda persona tiene derecho a tener aspiraciones presidenciales. Si esa persona es Secretario de Estado, tiene gran influencia sobre muchas otras, los medios están presentes en cada acto que lleva a cabo, se reporta cada una de sus declaraciones y sus posibilidades aumentan seriamente si quiere aspirar al cargo más importante en un sistema presidencial.

Por eso es entendible que Ernesto Cordero, el Secretario de Hacienda en nuestro país, aspire seriamente a ser el candidato del PAN a la Presidencia de la República y convertirse –si las cosas le salen bien- en el Presidente de la República.

Lo que no se entiende es el apoyo que le dan a Cordero muchas figuras importantes del panismo y de la política nacional.

¿Por qué apoyan a un “político” tonto y gris? (Digo tonto, porque sus declaraciones, como mínimo, me parece que son tonterías)

¿Por qué el Presidente Calderón apoya a Cordero?

Si Calderón se autonombró el “hijo desobediente”, no cabe la menor duda que con Cordero está afirmando que a él le gusta la obediencia de sus allegados. Él puede ser desobediente, pero nunca su subordinado.

Hay un trasfondo mucho mayor del apoyo presidencial hacia el Secretario de Hacienda. La respuesta se encuentra en los números decentes que macro-económicamente está arrojando la economía mexicana. No es que sean supremos, pero comparados con el fracaso del gobierno en otros ámbitos, resultan ser mínimamente rescatables.

Calderón ha fracasado en su guerra contra el narcotráfico -el mayor de sus empeños- y tratará de cambiar la dinámica de la campaña electoral, a fin de que no se centre en la seguridad , sino en la estabilidad económica del país. Por ello no son nada casuales las declaraciones desafortunadas (estúpidas, diría yo) del mismo Cordero, afirmando que México dejó de ser un país pobre hace mucho tiempo. Calderón tratará de cambiar el tema de la campaña del próximo año. Sabe que en la dicotomía victoria/derrota del Gobierno Mexicano en la lucha por el narcotráfico, la derrota de su partido es más que inminente y previsible.

Otro aspecto a considerar es la pertenencia de Cordero al grupo de especialistas en macro-economía que dirigen las riendas del país. Cordero es “dedo chiquito” de Agustín Carstens y la llegada de éste, primero a Hacienda y luego al Banco de México, y la posibilidad de Cordero de sentarse en el despacho de Hacienda, fueron avaladas por los economistas que dirigen financieramente al país y por los grandes empresarios. Calderón impulsa a Cordero porque a ellos, a los economistas de “gran renombre” y a los empresarios más adinerados del país, la seguridad pública les importa un pito y lo único que les preocupa –o al menos lo que les preocupa preponderantemente- es que sus ganancias no se vean afectadas. Y en ese aspecto, más allá de los avatares de este sexenio, los grandes empresarios y la economía mexicana no se ha visto tan afectados. Y Cordero, entonces, simboliza la estabilidad económica del país (según el grupo Calderonista), -aunque no significa que esa estabilidad se traduzca en desarrollo

Por último, Calderón impulsa a Cordero porque éste es gris, subordinado y manipulable. Es el alfil que necesita para prorrogar (al menos de manera efímera) el poder que tiene al interior del PAN. Un soldado que obedezca es mejor que un general que tome decisiones y “piense solo”, en la lógica calderonista. Y el cuadro lo cierra Margarita Zavala. A nadie extrañe que la esposa del Presidente encabece la lista de candidatos plurinominales del PAN para el Senado. Así, Calderón sabe que podrá controlar, con Cordero, al PAN previamente y durante la campaña. Y Margarita será quien sea su protectora, una vez caído y sacrificado Cordero.

jueves, 28 de abril de 2011

Calderón y Mourinho. Juego de sordos

Una coincidencia tienen Felipe Calderón, el Presidente mexicano, y el entrenador del Real Madrid, José Mourinho. Puede que sea banal, pero nos habla de sus personalidades, de la forma de enfrentar los problemas y de la forma de enfrentar la realidad.

Empezaré por el técnico del Real Madrid. En la previa del más reciente partido ante el Fútbol Club Barcelona, denostó a su contrario y éste le contestó a través de su entrenador, Josep Guardiola, quien, como pocas veces, le recriminó incluso con groserías ese desdén hacia el trabajo del contrario. Todos sabemos la historia: en el campo de juego el Barcelona derrotó al Real Madrid.

Y lo interesante viene a continuación: el técnico portugués, en la conferencia de prensa posterior al partido, arremetió contra medio mundo, pero ni con el pétalo de una rosa hizo una autocrítica. Hizo menos el juego del rival (al afirmar que hay un “poder” que le ayuda en las eliminatorias), criticó a sus patrocinadores, y por supuesto los árbitros no se salvaron de la hoguera.

Pero al director técnico se le olvidó reconocer que su equipo tuvo sólo 28% del tiempo la pelota durante el partido, que sólo disparó dos veces al arco, que su equipo juega al límite de la violencia y que su club ha invertido más de 150 millones de euros en jugadores de características ofensivas que él tenía en el banco de suplentes.

Puede que Mourinho tenga razón y que el árbitro alemán haya errado al expulsar a uno se sus jugadores (el boxeador más grande que hoy viste la casaca blanca), pero le falta humildad para aceptar que su juego es rácano, violento en algunos pasajes del partido y que (lo más importante) en el último juego el rival fue mejor -más allá de las circunstancias-.

Ante ello, a pesar de haberse salido de su estilo, se agradecen las palabras fuertes, pero correctas, con que Guardiloa le espetó que él, Mourinho, era el puto amo de ahí (de las conferencias de prensa). Sólo que eso no significa que en el campo de juego lo sea. El amo fue el Barcelona y Messi el Rey que reivindicó al fútbol y también el lugar que al Fútbol Club Barcelona le pertenece en ese mundo.

El Presidente de México es el Mourinho de la política mexicana. Él y su círculo de colaboradores y periodistas repiten una y otra vez la necesidad de combatir al ejército con las fuerzas armadas y la imperiosa necesidad de enfrentar la lucha contra el narcotráfico de la manera en que el Estado mexicano lo está haciendo. Justifica los medios con los resultados, pero, en la contabilidad final, no le favorecen (al igual que a Mourinho).

El “Guardiola” que tiene enfrente Felipe Calderón se ha llamado de distintas formas, pero encierra en la sociedad civil su mayor representante. Sicilia, el último gladiador en enfrentar a la clase política calderonista, ha subido el tono y ha espetado el sentimiento de un pueblo, con palabras fuertes, como las de Guardiola a Mourinho. Le ha dicho: “estamos hasta la madre” (de la guerra de Calderón contra el narco, de las muertes de inocentes).

Y la reacción de Calderón ante la justicia que pide Sicilia y ante la súplica de cambio en la estrategia de la lucha contra el narco, ha sido parecida a la de Mourinho: critica a aquellos que quieren “acabar” con el Estado mexicano, sugiere que los malos son los otros (en lo que lleva parte de razón), que el Estado está cumpliendo con su deber e impulsa y apoya reformas a la Ley de Seguridad Nacional que son un retroceso enorme en el goce de los derechos humanos en México (implican una militarización del país, por donde se le quiera ver). Al igual que el entrenador portugués, arremete contra todos, pero la autocrítica está ausente en su discurso.

Tanto a Calderón como a Mourinho les llegará el momento de dejar la presidencia y el banquillo de uno de los mejores equipos del mundo. Uno y otro son amos del discurso. Ambos están perdiendo sus eliminatorias (su juego, su partido, su lucha -con todo lo Hitleriano de este último término) y tal vez se han dado cuenta de ello. Pero hasta el último momento defenderán su postura. Es el juego de sordos. Es el egoísmo llevado al extremo.

Ambos son los putos amos, que en el campo de juego pierden y se niegan a reconocerlo.


TIEMPO EXTRA

LIBRO. José Saramago en sus palabras (Madrid: Alfaguara, 2010) es una colección de reflexiones del desaparecido Nobel portugués, que vale la pena leer por la vigencia y claridad del pensamiento del grandísimo escritor lusitano.

miércoles, 20 de abril de 2011

Memoria Histórica

Memoria Histórica

En países como Argentina, Chile y España, el tema de la memoria histórica es una constante y un dolor de cabeza para los gobiernos en turno.
En España, la Guerra Civil dividió el país y los republicanos resultaron los vencidos que, con la llegada de la democracia, han ido subiendo peldaño por peldaño la escalera que conduce a la reivindicación de los derechos mínimos de las víctimas y de sus familiares. No no se trata de abrir la herida, sino de que cierre por completo, lo que llegará en el momento en que se sepa quiénes fueron sometidos, cómo se les sometió y dónde están. Muchos podrán argumentar que el Gobierno de Zapatero zarandeó el avispero, pero en realidad lo que hizo fue poner sobre la mesa un tema que unos quieren olvidar, otros quieren ignorar y otros más quieren que se le ponga atención. Ante ello, la balanza debe decantarse por los más débiles, en este caso, los familiares de las víctimas.
En Argentina y Chile la situación es similar. Una ley de impunidad fue declarada inconstitucional y por eso se abrió la posibilidad de juzgar a los miembros de la dictadura Argentina, mismo camino que están siguiendo los chilenos (aunque con mayores problemas) para desenterrar las ignominias y sacar a la luz las atrocidades del régimen militar. La muerte de Franco y de Pinochet no cierra, sino que abre la puerta para que se juzgue a un régimen sin “consideraciones” por la edad avanzada o el estado de salud de los dictadores.
Por supuesto que a todos nos hubiese encantado ver a Franco y a Pinochet tras las rejas (el robo de identidades a miles de niños es razón más que suficiente para que ahí terminaran), pero el hombre está sujeto al tiempo y en este caso los dictadores pasaron a mejor vida sin ser juzgados. Sin embargo, el régimen, la forma de operar de esos gobiernos, debe quedar al descubierto.
En México no pasó lo mismo. Cierto es que no tuvimos una dictadura (por más “perfecta” que la definiera Vargas Llosa), pero sí tuvimos un régimen que desde la década de los 60´s y hasta finales del siglo XX reprimió de manera sistemática. Hubo una oportunidad de oro para juzgar a los responsables del 2 de Octubre de 1968, del “Jueves de corpus”, de la represión indiscriminada a grupos sublevados en distintos Estados de la República, etc., pero el Gobierno de Vicente Fox perdió (as usual) esa opción y pactó con la vieja clase política priísta su impunidad.
Y así, en este país el tema parece diluirse, pero continúa sangrando. Estoy convencido que se pondrá de nuevo en la mesa cuando Felipe Calderón deje de ser el Presidente de la República, porque se permitirá juzgar en toda su dimensión el “calderonismo”, que sin duda se verá marcado por la muerte de más de 70 mil personas (cifra con la que, según los cálculos, terminará el sexenio panista) y los hoy responsables de la seguridad del país tendrán que rendir cuentas, porque a ciencia cierta los mexicanos tenemos derecho -al menos- a cifras frías y explicaciones banales, en tres cuestiones: 1. ¿cuántos y quiénes de esos 70 mil muertos no pertenecían al crimen organizado?
¿por qué murieron?
¿en dónde están?
Es una injusticia que tanta sangre se resume en simples preguntas, en una estadística, en un número. Pero es lo mínimo que debemos saber, porque a estas alturas nadie le cree al Presidente que las 70 mil muertes son de sicarios o gente relacionada con el narcotráfico.
Lo más paradójico de todo es que la tarea de llamar a cuentas al “calderonismo” es probable que le toque a un gobierno priísta.
El viejo régimen represor, ahora convertido en verdugo.

Tiempo extra

LIBRO. A partir de la muerte de Carlos Montemayor, su obra ha ido teniendo un mayor reconocimiento, que injustamente se la había negado en vida. Una de sus novelas principales Guerra en el Paraíso (México: Debolsillo. Random House Mondadori, 2009), es de indispensable lectura para entender la guerrilla de Lucio Cabañas en Guerrero y la forma de operar del régimen priísta en los setentas.

lunes, 11 de abril de 2011

Alex

El mundo no es digno de ti.
El país tampoco te merece.
Has tenido suerte. Otros niños no sobreviven lo que tú has vivido, por falta de amor o de recursos, más de lo segundo que de lo primero.
Eres un símbolo de esperanza, una victoria de tu madre y una razón para cambiar este mundo y este país.

Espero que aprendas lo que Machado definió de forma brillante: que no es lo mismo el valor y el precio, aunque la mayoría lo confunda.
Espero que aprendas que la coherencia tiene su precio y su valor. Que Sócrates murió por coherente y le legó a la humanidad la coherencia y la legalidad, aunque la mayoría sólo tomó nota de lo segundo.
Espero que aprendas que los títulos sólo dan grados. Que aprendas que el hombre más sabio de nuestra familia sólo sabía leer y escribir.
Espero que aprendas que la vida no es una casa, un coche y el dinero necesario para la diversión (ese modelo de vida implantado en la mente de los jóvenes de hoy).
Espero que aprendas que la lucha es mucho más importante y placentera cuando peleas por un ideal, aunque el resultado económico no sea el mejor.
Espero que entiendas que este mundo abunda la libertad en detrimento de la igualdad y que eso causa pobreza. No lo olvides: el mayor problema se llama desigualdad.
Espero que aprendas que un loco casi acaba con el mundo hace 70 años porque se sentía frustrado. Y que entiendas que sólo la esperanza hizo que una generación no muriera en la Guerra. Auschwitz te aclarará las cosas.
Espero que entiendas que la religión es fuente de inspiración, pero que tu Dios puede no ser el de los demás y que el hombre se ha empeñado en no entender ese respeto.
Espero que entiendas que la tolerancia es vital. Que respetes el pensamiento del otro y no lo trates de cambiar porque, como dijo Saramago, tratar de convencer es, hasta cierto punto, una colonización del otro.
Espero que un día no ames este país y cometas “alta traición”, como dijera José Emilio. Que odies a sus políticos, a su economía, y a sus expresiones de intolerancia. Pero que des la vida por “tres o cuatro” de sus ríos.

Este mundo no es digno de ti. Este país tampoco. No ahora.
Pero estás aquí y debes vivir para alegría de todos.

Un único consejo importante:
Que vivas, que vivas siempre.

martes, 22 de marzo de 2011

(IN)COHERENCIA EN EL NOMBRE DEL PADRE

La decisión del Vaticano de no investigar la posible responsabilidad de cómplices de Marcial Maciel es un acto que desdeña a las víctimas del otrora líder de los Legionarios de Cristo, y que muestra una Iglesia más preocupada del encubrimiento que de su redención.
Deben hacerse dos lectura de esa “exculpación” hecha por la jerarquía católica.
En principio se están controlando los daños, para que toda la responsabilidad de las atrocidades de Maciel recaigan sólo en él, en Maciel, quien, ya muerto, nada pierde y a quien está de más se le inculpe una y otra vez, mientras ello no afecte el patrimonio de los Legionarios. Ese, precisamente, es el punto toral de todo esto: que los legionarios no se vean afectados en su patrimonio, porque ello significaría una merma en los activos del vaticano.
El segundo nivel que debe considerarse es la “exculpación” formal de Karol Wojtyla, mejor conocido como Juan Pablo II. Muchas voces reclamamos que Wojtyla fue un defensor de Maciel y que sabía de las actividades ilítictas y de la doble vida del fundador de los Legionarios de Cristo. Un hecho innegable es el cobijo que le dio Wojtyla justo en el momento que arreciaban las denuncias en contra del líder de los Legionarios.
La Iglesia católica comenzó una defensa mediática de Wojtyla respecto de las acusaciones (que saltaban por todas partes) por su participación en el encubrimiento de Maciel, con el argumento de que Juan Pablo II desconocía las actividades del prelado; que fue engañado y que fue una víctima más de las mentiras del ex-líder legionario. La razón de esta defensa mediática es la pronta beatificación de Wojtyla (programada para las próximas semanas) y la voluntad de los altos Ejecutivos del Vaticano de que ese acto no se viera empañado por las acusaciones de encubrimiento. Lo que están realizando ahora es la defensa legal de Wojtyla, porque el extinto Papa es uno de los destinatarios de esa decisión: su exculpación, aun sin investigación.
La Iglesia católica vuelve a cerrarse. Vive en otro siglo. Su falta de transparencia es uno de los aspectos que más se le critica y hoy decide No Investigar para no encontrar culpables. Es una incoherencia cuando se trata de una institución que pregona la justicia. Pero es coherente con la actitud histórica de la iglesia, siempre apegada a los intereses que más le convienen (normalmente los económicos).
Es una ofensa para la inteligencia y para el honor de las víctimas. La Iglesia católica se muestra, una vez más, como una empresa que cuida de sus bienes, de su patrimonio, más allá de lo que sufren, sienten o afecta a sus fieles.
Porque, en todo esto, la Iglesia católica ha olvidado algo: que los afectados eran, antes que todo, sus fieles. Eran católicos.
La Iglesia ha hablado. Que queden absueltos los posibles cómplices (Wojtyla incluido). Que así sea.

TIEMPO EXTRA
LIBRO. Reconocido con el premio Cervantes de Literatura, José Emilio Pacheco es uno de los escritores mexicanos más importantes de nuestros días. Una recolección de sus poemas fue considerada como uno de los mejores libros del año pasado. De lectura obligada. Tarde o temprano (Poemas 1958-2009) (Tusquets Editores: Barcelona, 2010)

jueves, 17 de marzo de 2011

NYT: El tiempo nos alcanzó

A José Manuel Martínez, por su nobleza y su humanidad
con quienes le necesitamos y le queremos.




NYT: el tiempo nos alcanzó

El anuncio no es menor: The New York Times (NYT), el diario más influyente del mundo (y en muchos aspectos el mejor periódico del mundo) cobrará, a partir de finales de este mes, el acceso a sus contenidos por internet.
Para quienes somos lectores asiduos del diario norteamericano es un balde de agua fría.
El significado del anuncio no son los 15, 20 ó 35 dólares que cada 4 semanas cobrará el diario por acceder a sus contenidos, sino las réplicas en otros importantes medios que esto pueda tener y el trasfondo no sólo económico, sino político e ideológico, que hay detrás.
Internet se caracteriza por ser un espacio público (no general, porque no todos tienen acceso) en el que cada quien crea su mundo y cada quien interactúa con el espacio de otro(s). El internet es una isla llena de islas, todas públicas, en las que todos pueden mirar y ser mirados.
El paso dado por el “Times” no es sino la reversión de la expansión del internet. Es un obstáculo a la publicidad y una puerta abierta a la privacidad, la privacidad de aquellos que pueden (podrán) pagar el acceso al diario neoyorkino. Es un retroceso, con la excusa del periodismo de calidad, pero el trasfondo económico que todos entendemos y sabemos.
No es culpa única de NYT, sino es consecuencia, una vez más, de la obsesión por la ganancia. Los costos de producción del diario deben ser exhorbitantes. Pero cualquiera entendería que existen otros medios para hacer redituable el diario, manteniendo el acceso gratuito a sus contenidos virtuales. Su gran rival digital en Estados Unidos, The Huffington Post, es la prueba de que cobrar por acceder a los contenidos no es la única solución.
Es una lástima. La esfera de lo público, como bien dice Habermas, es donde se delibera y se participa, donde la democracia se refleja como “transformación de la preferencia”. The New York Times ha emprendido un camino en sentido contrario, justo cuando internet empezaba a ser visto como un espacio hasta cierto punto democrático. Es la vuelta a la privacidad, la vuelta a los espacios reservados para “algunos” en detrimento de “todos”, por más que ese “todos”, en internet, sea tan utópico como deseable.

lunes, 7 de marzo de 2011

LA MUJER VEJADA

La crítica de Occidente hacia los países de Oriente suele encontrar un punto importante en el trato de dan a las mujeres en las sociedades con mayorías religiosas islámicas y budistas.
Pero en las sociedades occidentales, nuestro trato hacia la mujer, si bien menos extremo, sigue siendo demasiado machista e inhumano hacia el género femenino.
La raíz de este machismo, cada día menor (a cuentagotas) es discutible, pero, en lo que podemos coincidir, es que no es cuestión nueva. El papel relegado de la mujer en Occidente se ha querido esconder tras conquistas legales y políticas que han ganado las mujeres y los grupos vulnerables, como la equiparación legal entre hombre y mujer, el derecho al voto, la protección social hacia las madres solteras, etcétera, pero lo cierto es que la realidad muestra un constante trato discriminatorio por parte de los hombres, y de la sociedad en general, contra las mujeres.
Por eso es que un Día Internacional de la Mujer es importante y vital. No importa que algunos argumenten, con razón, que el papel y los derechos de la mujer haya que ponderarlos todos los días, sino que, lo importante es que al menos un día se dedica a conscientizar a todos y en todas partes, que la mujer tiene derechos y un papel igual que el hombre en esta sociedad.
Sin embargo, es también frustrante que sigan siendo ineficaces (en parte) tantos programas y esfuerzos de ONG´s y gobiernos para que la mujer tenga un mejor trato en nuestra sociedad.
No obstante, habrá que pensar que el problema es de raíz (religioso en la mayoría de casos, cultural y social en otros) Es difícil exterminar un monstruo como el machismo, cuando este implica echar abajo creencias con una base tan peculiar y profunda. Occidente tiene su fundamento en principios que le dan un papel de sufrimiento a la mujer (“parirás a tus hijos con dolor” dice la Biblia) y preeminencia al varón (la Dote, como el ejemplo de lo que quiero decir). Por eso es que es tan complicado cambiar la mentalidad de hombres mayores (complicadísimo), de jóvenes (muy complicado) y de niños, pero también la de las propias mujeres, para hacerles ver que la mujer merece un trato igualitario y en muchos casos favorable y preeminente respecto de los varones.
Las cifras de muertas por machismo, las maltratadas física y psicológicamente, las mujeres que perciben un salario diferente al de un varón a pesar de hacer el mismo trabajo, las que son despedidas porque se encuentran encinta, etc., son razones suficientes para aceptar que en este país, en esta sociedad y en muchas partes del mundo, la lucha aún se tiene que dar con mayor intensidad, que el camino recorrido es importante, pero que no es suficiente, y habrá que reconocer que la sociedad en su conjunto tiene muchas actitudes y costumbres machistas, que en el seno de nuestra familia (monoparental, funcional, disfuncional o como ésta sea) es el lugar ideal -que no el único- para lograr mayores avances y que si los resultados de los programas para erradicar el machismo no son los deseables, en parte es porque el problema al que nos enfrentamos es uno de los mayores reflejos de la desigualdad en que vivimos.
La vejación hacia la mujer es un mal a erradicar en nuestra sociedad. Bien haríamos en seguir denunciando el trato que les propinan en los países de Oriente, sin olvidar que en nuestras sociedades occidentales, la tarea sigue pendiente de solución.

jueves, 3 de marzo de 2011

EL CANTO DE LAS SIRENAS

Ulises se encadenó a un mástil para poder oír el canto de las sirenas. Es un episodio mítico que me parece tan adaptable a la realidad del México en el que vivimos, que sólo estando conscientes del peligro que corremos si seguimos el canto de las sirenas, seremos capaces de atarnos al mástil.
El canto de las sirenas puede simbolizarse de distintas formas: desde el llamado de las autoridades panistas a apoyar la Guerra contra el narcotráfico, hasta la afirmación de las universidades del país (públicas y privadas) en las que cada una sustenta que están en el camino correcto y que tienen instalaciones, equipo y profesorado a nivel de las mejores del mundo.
El canto de las sirenas es la afirmación reciente de un Gobernante de que si quieres estar seguro, no salgas después de las 7 de la noche.
El canto de las sirenas son los medios de comunicación que dominan el espectro de telecomunicaciones en nuestro país, que minimizan las declaraciones y la información de los Cables de Wikileaks, pero ensalzan sin rubor alguno a cualquier estrella de cabaret y quieren convertirlo en icono musical, telenovelero, deportivo o de espectáculos.
El canto de las sirenas son las reformas fiscales que los gobiernos (que han ocupado la presidencia en los últimos 15 años) nos han vendido como un buen paso para la economía del país, aunque desde hace lustros escuchamos un día sí y otro también, que necesitamos de una reforma fiscal.
El canto de las sirenas es el ideal de vida que la sociedad ha introducido en la cabeza a los jóvenes. Un empleo es bueno, según el común de la gente, si te alcanza para subsistir, tienes una buena casa, un buen coche y te diviertes un poco. ¡Qué jodido país tenemos y tendremos si persiste esta mentalidad!. En este país hemos olvidado enseñarles a los jóvenes que la realización personal y profesional va mucho más allá y es mucho más satisfactoria que los miles de pesos que te pueda proporcionar un trabajo. Se nos ha olvidado enseñarles que los títulos universitarios no sirven de nada si no aplicas los conocimientos adquiridos en el aula. Los títulos de profesionistas cuelgan en las paredes de casas y oficinas, aunque el trabajo que desarrollen esos profesionistas sea distinto y alejado de todo conocimiento adquirido en clase.
El canto de las sirenas es la publicidad que nos muestran los medios de comunicación. Los productos milagro son el botón de muestra: nunca un engaño tan grande ha sido tan solapado por autoridades y alentado por las televisoras.
Por eso, nuestra actitud debe ser la de Ulises. Es imposible no oír el canto de las sirenas. Incluso es deseable oírlo. Sólo así podremos comparar cuando la oferta sea distinta. Sólo conociendo podemos criticar.
México debe atarse al mástil para llegar al otro lado de la orilla sin arrojarse a las aguas y ahogarse (estancarse) por culpa del canto de las sirenas.
El reto y la oportunidad es doble: primero deberemos atarnos al mástil; al mismo tiempo, debemos pensar, ejecutar y organizar el México que queremos.
Es el México que nos espera al otro lado de la orilla

lunes, 28 de febrero de 2011

Los locos y los hipócritas

A Yely Castillo. En espera que la vida le sonría pronto




Los locos y los hipócritas


Fidel Castro y Hugo Chávez, además de autoritarios, se han mostrado faltos de tacto político, cortos de mira y poco afortunados en sus comentarios respecto de la revuelta social en Libia.
En lo particular, temía el momento en que las revoluciones árabes de este año alcanzaran Libia. Le comenté a alguien cercano: “Gadafi está loco”. Y los recientes acontecimientos no hacen sino confirmar mi sospecha.
Gadafi está loco de poder y Occidente ha jugado un papel vergonzoso desde hace un par de semanas. Por supuesto que era de esperarse la defensa que hizo Fidel Castro y Hugo Chávez respecto del régimen de Gadafi. Y también se esperaba que los países europeos, grandes aliados de Gadafi, así como Estados Unidos, tardaran en reaccionar, aunque no tan torpemente.
Los negocios de Occidente con Gadafi son la razón de la tardía respuesta: el riesgo de la pérdida de inversiones que hoy mantienen muchos países occidentales en Libia es también la razón última de que la reacción de Occidente fuese vergonzosamente tibia, después de que Gadafi enloqueciera (aún más) y “bombardeara” al pueblo libio que se manifestaba en las calles de Trípoli y aniquilara a cientos de ciudadanos libios.
El peligro que ahora corre la zona en conflicto es que se repitan sucesos como los sucedidos en los Balcanes en los años noventa. Nadie desea una nueva versión de Kosovo, ahora en Libia o Tunez, y los riesgos son latentes. La situación está fuera de control y cualquier cosa se puede esperar.
La cantidad de personas desplazadas a razón del conflicto es preocupante y, aún más alarmante es la actitud de Europa, que sólo ayer reaccionó, por su preocupación a la oleada de libios que se avecinan y tocan las puertas de sus socios (aunque ahora los nieguen).
Es por eso que a Fidel y Chávez se les puede calificar (justamente) de locos y políticos ineptos. Su carácter autoritario les hace apoyar a su par. Se ven en el espejo y ven en Gadafi a un yo, un similar, un hermano con le mismo gen, que pasa su peor momento.
Pero a Europa y Estados Unidos no se les puede sino calificar de hipócritas. Durante lustros han apoyado a un régimen dictatorial, el de Gadafi, y sólo ante la puesta en peligro de sus intereses y el temor de las oleadas de inmigrantes han reaccionado, con menos ahínco que el que mostraron para atacar Afganistán o Irak.
Hay un perdedor en todo esto: el pueblo libio, al igual que perdedor será el pueblo egipto o el tunecino, porque su libertad llegará (para elegir a sus gobernantes) hasta donde los intereses de Occidente se lo permitan.
En gran medida, es una reedición de la Segunda Posguerra. Es una libertad en apariencia. Una libertad de los antiguos. Una libertad que algunos locos (Fidel y Chávez) ven con recelo y otros hipócritas (UE y EEUU) otorgan como favor.

jueves, 10 de febrero de 2011

Me equivoqué

Javier Solórzano hacía un comentario muy atinado con el que se podría dar fin al conflicto entre Carmen Aristegui y MVS -por una supuesta transgresión del código de ética de la empresa por parte de la periodista-.
La solución que propone Solórzano es el reconocimiento de la empresa de su equívoco (en otras palabras, la misma solución propuesta por Aristegui)
Lo interesante de la reflexión del periodista mexicano es que afirma, creo que con razón, que en este país necesitamos más madurez para aceptar nuestros errores. Solórzano dice algo cierto: “un día malo, cualquiera lo tiene”. La empresa debería salir y restituir a Aristegui reconociendo que tuvo un error y con eso se zanjaría el asunto (al menos entre ellos)
El comentario de Solórzano me hizo recordar un texto de Diego Gambetta en el que describe la cultura del “claro”, muy arraigada entre los países latinos, resumida en dos axiomas: a) quien desconoce algo es un pendejo; b) nunca aceptar un error.
En su artículo, Gambetta reconoce que esa cultura del “claro”, conlleva a una necedad surgida de la idea de que 1) uno siempre tiene la razón; y 2) uno siempre tiene que opinar (y aún más: opinar correctamente).
Solórzano lo dice con otras palabras, pero en el fondo es coincidente con Gambetta, sólo que cuando habla de “este país”, bien podría sustituirse esa locución por “los ciudadanos de este país”.
Así, parafraseando a Solórzano y a Gambetta, los ciudadanos de este país tendríamos que:
a) reconocer nuestros errores
b) reconocer que todos tenemos días malos
c) reconocer que no siempre tenemos que opinar (y menos aún opinar correctamente)
d) reconocer que nadie es pendejo por desconocer algo
e) en resumen, reconocer que nuestro interlocutor puede tener la razón que a mí no me asiste.

Dejar de lado la cultura del “claro” no es sólo una ventaja científica o ideológica (el avance en estos planos es asombroso cuando el individuo se aparta de ella), sino se puede traducir en una mejora en nuestras relaciones políticas, sociales, económicas y culturales.
En el caso de Aristegui, MVS daría un ejemplo de humildad si reconoce su error. Empecinarse en él, confirma una cultura de la que tarde o temprano conviene alejarnos, porque nos impide crecer y retroalimentarnos. No hay obligación moral, filosófica, sociológica o política para saber de todo, opinar de todo y tener la razón en todo.
Un asunto tan complicado se puede resolver con dos sencillas palabras, que a los ciudadanos de este país nos conviene repetir, cuantas veces haga falta,: “Me equivoqué”.

Tiempo extra

Libro: “Mañana en la batalla piensa en mí” no sólo es una frase utilizada por Shakespeare en Ricardo III, sino es el título de un libro escrito con maestría por Javier Marías (Madrid: Anagrama, 1994), que le valió el premio Rómulo Gallegos del año 1995. La dualidad verdad/mentira, certeza/duda, existencia/inexistencia, recorre la novela. Una de las grandes obras de la literatura iberoamericana de los últimos 25 años.

martes, 8 de febrero de 2011

Aristegui y el México poco democrático

Carmen Aristegui, la periodista más importante, más escuchada y más reconocida del país, ha sido víctima de una maniobra poco democrática. Fue “echada” y le fue “arrebatado” el programa que conducía en MVS, por cuestionar el supuesto alcoholismo del Presidente de la República.
Sus detractores aprovecharon e hicieron una lectura sesgada del asunto: afirman que "se metió” en asuntos personales. Que a nadie importa, afirman, si el Presidente Calderón sufre de alcoholismo.
Por otra parte, el apoyo de una gran mayoría de radioescuchas, amigos, intelectuales y seguidores, no hace sino demostrar la percepción que circunda el ambiente: que la empresa fue presionada para que Carmen Aristegui dejara el cuadrante de MVS.
Si se escucha el audio, es claro que la periodista NUNCA afirmó que el Presidente es alcohólico. Lo que sí dio cuenta fue de una manta que expusieron algunos diputados el día jueves, en la que, ellos sí, afirmaban el alcoholismo del Presidente. Aristegui se dedicó a preguntar si era verdad o no que el Presidente era alcohólico, lo que, en todo caso, amerita -según Aristegui- una respuesta por parte de la Presidencia de la República.

Hay que distinguir tres cosas:
a. Lo público o privado del alcoholismo del Presidente. Nadie demanda un mandatario “santo”, impoluto o perfecto, pero parece necesario saber si el Presidente toma decisiones en sus cinco sentidos, porque, de lo contrario, si el Ejecutivo sufre de alcoholismo -una enfermedad-, la constitución misma prevé mecanismos (sus artículos 84 y 85) ante ello. Si el Presidente sufriese de alcoholismo, podría someterse a un tratamiento que, probablemente, le demandaría dejar provisionalmente el cargo, para lo cual la Carta Magna Mexicana prevé el nombramiento de un Presidente interino. Si bien esto es sólo un supuesto, lo que ejemplifica claramente es el carácter público que tiene la salud del Presidente. Felipe Calderón Hinojosa es libre de hacer muchas cosas, pero hay ciertos privilegios que dejó de lado al asumir el cargo de Presidente de la República. La salud del presidente es una cuestión pública (por ejemplo, nadie dudaría que los bolivianos tienen derecho a saber si Evo Morales será o no intervenido para extirparle un tumor)
b. La visión del alcoholismo como un estigma. La reacción de los puritanos hace perder de vista una realidad: el alcoholismo es una enfermedad que puede afectar a cualquiera, sea o no Presidente de la República. El cuestionar que se cuestione al Presidente, no es sino la asunción de una posición estigmatizadora.
c. El despido de Aristegui, en este contexto, parece injustificable. La empresa no debería castigar por el solo hecho de preguntar. Eso se llama censura y los periodistas que no lo reconozcan (o que no lo quieran reconocer) se están dando un balazo en el pie.

Finalmente, hay un hecho real: en este asunto perdemos todos, porque nuestra libertad de expresión se ve truncada si sólo se nos permite escuchar lo políticamente correcto (según la versión oficial).
No nos engañemos: a Aristegui la despidió MVS, sus detractores ríen, mucha gente la apoya pero, finalmente, es un signo de que este país tiene un largo trecho por recorrer para ser democrático.

lunes, 24 de enero de 2011

Fin de sexenio y un adjetivo pendiente

En el ajedrez se distinguen tres partes del juego: el inicio de la partida, el desarrollo y el final. Al Gobierno de Calderón lo único que le queda es tener un buen final (que los últimos 22 meses sean decentes). El principio lo perdió antes de empezar a jugar, el desarrollo ha sido peor y lo único a lo que puede aferrarse es a quedar “tablas” (empate), en la alusión al ajedrez.
Calderón ya no aspira a ganar -menos aún, a ganar arrasando-. Aspira al empate, a las tablas, que parecen no ser un mal resultado, después de como se ha puesto el juego. Para Calderón las tablas significarían que su mayor temor no se vea hecho realidad: el regreso del PRI a los Pinos. Si eso es bueno o malo para el país no pasa por el resultado que a Calderón le beneficie. Si el electorado lleva al PRI al poder en 2012, será una clara manifestación de repudio a 12 años panistas y, sobre todo, a una forma de entender la política. Eso, sin embargo, no significa alabar la forma de hacer política del PRI.
Si el PAN ha gobernado con Calderón (lo que no hizo con Fox), nos queda claro que su forma de hacer política no es convincente. Cierto es que, como lo sostiene Aguilar Camín, los hijos de puta son otros, son los delincuentes. A ellos (aunque no sólo a ellos, en lo que discrepo del escritor) se les debe achacar las muertes que son la cifra más aterradora del gobierno calderonista. Pero, en los mismos términos, si los hijos de puta son los otros -que nadie lo duda- Calderón y su séquito ¿quiénes o qué son? ¿Cuál es el calificativo que habrá que endilgarle a los gobiernos panistas de los últimos 10 años (y contando)?
Algunos apuntes para encontrar el calificativo:
Confundieron un “catarro” con una “pulmonía”. Una crisis, ciertamente no por ellos generada, ha tenido consecuencias devastadoras en el país y no hay visos de recuperación. En un inicio nos dijeron que era una cosa que una aspirina solucionaría, pero es la hora en que no hallamos cómo sacara al enfermo de terapia intensiva.
Dejaron ir libre al capo más buscado del mundo. En la basura se les escapó “el chapo” y ahora lo buscan y movilizan policías, ejército y marina para encontrarlo (aunque, muy en el fondo, no lo quieren encontrar)
Incendiaron el país, junto con López Obrador. Si López Obrador no ayudó a que el conflicto pos-electoral tuviera cauces más políticos, lo cierto es que Fox y Calderón ayudaron a ello. Ni uno ni otro son “la caperucita” del cuento. Pero a las instituciones López Obrador las mandó al diablo, justo en los tiempos en que Fox y Calderón las maniataban y las ninguneaban.
Reafirmaron el poder de la iglesia y su inmunidad política en México. En esta materia, el gran error y las gran crítica que se le hace a Carlos Salinas fue su concesión (impuesta por Wojtyla -Juan Pablo II) para que se reconociese las asociaciones religiosas. Siglo y medio de juarismo echado abajo, todo por una legitimación. Si Calderón la buscó a través de las armas, Salinas la buscó con la Iglesia. Y en esto último, Calderón y Fox han sido patéticos: han confundido su credo con el Estado y han permitido toda clase de barbaridades y excentricidades católicas (pederastia, intervención política de la iglesia, defensa de la ideología católica con las instituciones del Estado y expresiones denigrantes de parte de sus líderes).
Han acabado con las instituciones. Éste es el punto más delicado de todos. Las instituciones en México han visto mermada su importancia, su reconocimiento ganado a pulso y la forma en la que operan, en muchas de ellas, ha sido guiada por la voluntad del ejecutivo panista. El ejército, el IFE, el Poder Judicial, la CNDH, etc. Con ello, los gobiernos panistas han puesto en jaque la transición democrática.
La última: se parecen al PRI. Si el 2000 fue un año de esperanza, hoy podemos decir que no encontramos diferencia entre aquél régimen priísta y el panista, en cuanto a hacer política. Me refiero, sobre todo, al último sexenio del PRI. También en el panismo encontramos matanzas (si Acteal fue un lastre para Zedillo, la muerte de los indocumentados lo es para Calderón), corrupción (no es necesario poner ejemplos), los sindicatos petrolero y de maestros al servicio del Ejecutivo y el Estado al servicio de ellos, ineficiencia económica y política, una triste imagen de México en el exterior, derroche de dinero (nunca hubo tantos excedentes petroleros como en los gobiernos panistas, los que dilapidaron entre el Ejecutivo y los Gobernadores). Sí, los panistas se parecen mucho al PRI (el mismo que quiere “volver” en 2012 al lugar en el que en prácticas y política nunca se ha ido.

Tengo dos opciones de adjetivos. O les llamamos “idiotas” o les llamamos “listillos”. Lo primero, por su impericia. Lo segundo porque, tal vez, se tratan de pasar de “listos” y quieren dar impresión de lo que no son.

Si este balance es correcto, a Calderón le quedan muy pocas armas para afrontar dignamente el final del sexenio. En la analogía del ajedrez, podríamos decir que a Calderón le queda La Reina (Margarita, su principal activo), un par de alfiles (Cordero y Lujambio) y unos cuantos peones (esos siempre se encuentran) para afrontar el último tercio del sexenio, aunque el panorama no le pinta bien.

¿Al país le conviene que Calderón gane el juego -cuestión casi imposible- o que quede “tablas”? No hay respuesta. Lo que conviene al país es que el PRI salga de Los Pinos, más allá de qué partido político (incluido el PRI) gane las elecciones de 2012. Porque el régimen ha cambiado de nombre, pero sigue operando en la oscuridad de la consciencia calderonista. Sigue operando en un régimen que se pasa de idiota o que se pasa de listo.


TIEMPO EXTRA
LIBRO. “Algo va mal” es una recolección de pensamientos de Tony Judt (Taurus, Madrid: 2010). Una defensa de la socialdemocracia, con una crítica a la derecha -sobre todo por la privatización de muchos sectores) y a la izquierda (ante su falta de programa, segun Judt). Una obra interesante, porque hace un recorrido de la política mundial, después de las Guerras Mundiales y precisa los errores que en materia económica han hecho la izquierda y la derecha, y con una visión del Estado como actor principal -que rescatará su papel, según el autor, después de la crisis económica que padecemos desde 2008. Interesante.

lunes, 17 de enero de 2011

Peña Nieto: la confusión de los poderes

Es un lugar común decir que Enrique Peña Nieto, el futuro candidato del PRI a la Presidencia de la República, es un producto de la mercadotecnia televisiva y de las revistas del corazón. No por ser un tópico, deja de ser cierto.

Peña Nieto es un producto de las televisoras a partir de su llegada al gobierno del Estado de México, uno de los Estados más importantes del país.

Que sea el aspirante favorito de las televisoras no debería sorprender: Sarkozy era favorito de determinados medios de comunicación franceses (los más importantes), aunque ahora le muestren una animadversión inusitada. En sus últimos días de campaña, Obama era ensalzado por casi todos los medios de comunicación estadounidenses, aunque hoy el país esté dividido entre los radicales (¿xenofóbicos?) y los mesurados.

El problema es que Peña Nieto es no sólo el favorito, sino que, mediante una estrategia bien cuidada, las principales televisoras, las revistas del corazón de las que son propietarias, las plumas pagadas por Televisa y TvAzteca y los periódicos que le siguen, han conseguido posicionar de manera exitosa al aspirante mexiquense y buscarán hacerle Presidente a base de spots, comerciales, entrevistas, etc.

Un momento clave fue la muerte de la esposa de Peña Nieto y la relación que surgió entre el político y la actriz Angélica Rivera, mejor conocida como “La Gaviota”. Para quien argumente que nada de malo tiene que un político se una a una actriz, la razón le asiste, salvo por el hecho de que la relación misma es siniestra. Sólo algún bien-intencionado puede afirmar que Televisa (el emporio de telecomunicaciones más importante de México y Latinoamérica) no está detrás (avalando o impulsando) una relación mediática que le dejará muchos beneficios.

¿La prueba? Su despiadado apoyo a Peña nieto (es burda la forma en la que realizan un fraude a la ley, entrevistando a Peña Nieto en cualquier programa -sobre todo “revistas del corazón”-, dado que no puede promocionar su imagen personal), que se ve apuntalado con su relación con una de las actrices principales de la televisora. Detrás de todo hay dinero y beneficios.

¿A qué creo que se compromete el hoy Gobernador?

  1. Al menos a mantener el statu quo. Las televisoras no quieren que nadie les toque el negocio. Una tercera o una cuarta cadena de televisión abierta es impensable (Pregunta: ¿Por qué en México hay menos cadenas de televisión abierta que en países como España, Francia o Alemania, donde hay un número de televidentes similar a los que hay en México?
  2. A beneficiar a las televisoras para expandirse y competir con Carlos Slim en el mercado de la telefonía (por el ansiado triple o cuádruple play).
  3. A impulsar reformas que le permitan a los políticos realizar gastos para promocionar su imagen. (El presupuesto que se destinó a este rubro en los años anteriores a la Reforma Electoral de 2007 tuvo beneficiarios claros: las televisoras (más del 80% de ese presupuesto -estamos hablando de miles de millones de pesos)
  4. A compartir el poder. Emilio Azcárraga Jean, el Presidente de Grupo Televisa, hijo de “El Tigre”, es un joven que, por desgracia, tiene impulsos autoritarios. La forma en la que ha hecho política -sobre todo en los últimos 8 años- recuerda las viejas prácticas del PRIato, el régimen de 70 años que gobernó el país. Y tiene el aliento puesto en la silla principal, no para ocuparla, sino para mandar sobre el que se siente en ella.


Este último punto es el más preocupante. Los demás rubros son evitables a través de los órganos de los poderes legislativo y judicial, pero la partición del poder para que también las televisoras decidan y manden es preocupante. La llegada de Peña Nieto no me parece adecuada, no porque sea un producto de las televisoras (eso no hace sino refrendar que en México la política es videopolítica, y la democracia una teledemocracia), sino porque creo que los asuntos importantes del país los debe decidir el Presidente y debe tomar en cuenta a todos los actores económicos y sociales, no sólo a los presidentes de las televisoras.

Lo que significaría un retroceso es que Peña Nieto comparta el poder, porque, entonces, habrá una confusión de poderes: el de las telecomunicaciones y el político. Una versión bananera de Silvio Berlusconi, en donde el poder económico prima sobre el político ciegamente, con una ausencia de barreras preocupante.

Que Peña Nieto sea un producto de las televisoras tendrá su lado entretenido para mucha gente. El fin por el cual lo crean las televisoras (especialmente Televisa) es lo que debe preocuparnos.

“El hijo del Tigre” juega a gobernar este país. Peña Nieto es su soldado.



Apunte final

La respuesta viene de parte de Carlos Slim: apoyará al candidato que salga mejor posicionado del PAN (Lujambio o Cordero) o del PRD (Ebrard o De la Fuente) ¿Eso soluciona el problema? Me temo que no. Pero puede ser un contrapeso importante.


TIEMPO EXTRA

Libro: Mi sugerencia este semana es Tokio Blues. Norwegian Wood de Haruki Murakami (Tusquets editores, 2007), un libro editado hace algunos años, pero que no deja de ser actual. Una historia donde la confusión, la juventud, el amor y el precio de la madurez se confunden en caminos de distintas personas, dando lugar a una historia escrita de manera magistral, con Norwegian Wood de The Beatles en la mente del lector.