jueves, 16 de diciembre de 2010

MIRANDA DE WALLACE. LA OTRA CARA


MIRANDA DE WALLACE. LA OTRA CARA


Hugo Alberto Wallace fue asesinado por una banda de delincuentes que desaparecieron su cuerpo por temor a ser identificados. La madre del occiso, la señora Isabel Miranda de Wallace, ha emprendido una búsqueda de muchos años para dar con los asesinos y para encontrar el cuerpo de su hijo.


El caso Miranda de Wallace ha atraído la atención y los reflectores en todo el país. Se ha erigido como el paradigma de la voluntad para acabar con el crimen organizado que está azotando y mutilando a la sociedad mexicana. La voluntad de una mujer. La voluntad de una madre, por encima de la incapacidad gubernamental.


No pretendo señalar las ventajas de la señora Isabel Miranda de Wallace para buscar frenéticamente a su hijo y, desde hace algún tiempo, para buscar sin descanso los restos de Hugo Alberto Wallace, sino que me viene a la mente los miles de casos en los que los padres, las madres, los hermanos, los tíos, los hijos, buscan a sus familiares desaparecidos, secuestrados, asesinados, ante la pasividad del gobierno en todos sus niveles.


Es cierto, la señora Isabel Miranda tuvo ciertos medios económicos para indagar el paradero de su hijo, pero hay muchas historias desconocidas que se pierden en la indiferencia gubernamental para combatir al crimen organizado.


El secuestro, alguien decía, es el peor de los delitos, porque acaba con la tranquilidad, tal vez para siempre, de una familia. Pero el secuestro y la “cotidianidad” de las noticias al respecto, no son sino el reflejo de una sociedad que está podrida y que, con tristeza, vemos resquebrajarse. El secuestro es un punto final de cada acto de corrupción. Es sólo la muestra de que la complicidad entre ciudadanos y autoridades para evadir la ley tiene consecuencias fatales.


Por eso, cada vez que rompemos el Estado de derecho violando la ley, evitando su cumplimiento o buscando medios ilegales para incumplir nuestras obligaciones, estamos cooperando para que la ola de secuestros y delincuencia en nuestro país se incremente.


No hay que dejar de lado la responsabilidad de la autoridad. El gobierno es el culpable de la falta de aplicación de la ley. Pero habrá que reconocer que la sociedad, el ciudadano común, también está cooperando con cada acto de corrupción (porque se corrompe la autoridad y el ciudadano es la contraparte) a que la violencia y el Estado de Violencia Salvaje en el que vivimos parezca infinito.


El caso Miranda de Wallace es triste. Como triste son los miles de casos que por poco conocidos o por olvidados, sólo forman parte de una estadística y a los que hemos reducido a un número, a un dato, a una portada.

El caso Miranda de Wallace merece el reconocimiento a la voluntad y amor de la madre, una verdadera heroína de la sociedad civil. Lástima que la otra cara, la desconocida, la que sólo se refleja en una estadística, aunque igual de dolorosa y lamentable, parezca importarnos un poco menos.

lunes, 29 de noviembre de 2010

RATZINGER ESTADISTA


RATZINGER ESTADISTA


Desde que asumió su cargo como Obispo de Roma, tuve la impresión que Ratzinger (Benedicto XVI) funcionaría mejor como Papa que Wojtyla (Juan Pablo II). Eso no quiere decir que concuerde con lo que sostiene el prelado, pero habrá que reconocer que es congruente con su ideología y con su raíz de intelectual.

Ratzinger ha ido de tropiezo en tropiezo, aunque dando pasos importantes. Su encíclica sobre derechos sociales, con la cual podemos o no coincidir, es una muestra de que Benedicto XVI es, además, una gente pensante; que nunca dejará de ser un filósofo.

¿Quiere incidir políticamente? Por supuesto. Eso es recriminable. Si las cosas de Dios no son las de César, los intentos intervencionistas de Ratzinger son deleznables.

Sus últimas visitas a Reino Unido y España, no hacen sino confirmar que Ratzinger es un católico de sepa, pero, también, un político hábil, que sabe que una palabra, un gesto, un movimiento, le hace ganar adeptos. Las visitas de Ratzinger han dejado un calado hondo en el Vaticano. Como pocas veces, se ha demostrado una antipatía ante la figura más representativa de una Iglesia anquilosada, machista y conservadora, que poco tiene que ver con los tiempos modernos. La declaración de Ratzinger respecto a la bondad del uso de anticonceptivos es una respuesta a las protestas contra el Papa en sus visitas europeas.

El hecho de que el Vaticano reconozca los métodos anticonceptivos como medios de prevención de transmisión de enfermedades sexuales, es un paso de gigante. No es que haya que alabarlo, pero si se toma en cuenta la cantidad de personas influenciadas por los dictados católicos, las palabras de Ratzinger son para alegrar el día a (todos) los interesados en erradicar el SIDA y enfermedades de transmisión sexual, sobre todo en países pobres (ahí es donde más se deja sentir la influencia religiosa).

No todos los católicos han estado de acuerdo. Ratzinger ha encontrado oposición y le cobrarán la factura tarde o temprano. Pero habrá que reconocer que, si con Galileo tardaron siglos en reconocer que se equivocaron, lo hecho por Ratzinger es un paso que termina con décadas de negativas al uso de anticonceptivos.

En esencia, el Papa está tratando de modernizar una iglesia que se resquebraja ante la vorágine científica y el cambio social que se vive en nuestros días.

También está acabando con una visión de censura del sexo. El paso dado por Ratzinger permitirá a los católicos dejar de lado la idea de que el sexo es sólo justificado con fines reproductivos. Es lo que le recriminan a Ratzinger los católicos a ultranza: que ha echado abajo -con una pequeña declaración- toda una doctrina justificadora de la injustificable.

Su declaración es una bocanada de oxígeno para el catolicismo. Hoy, más que nunca, Ratzinger ha actuado como hombre de Estado. Trata de salvar el barco que se hunde.

No falta quien diga -con razón- que la declaración de Ratzinger es sólo un espejismo, porque “sólo” permite el uso de métodos anticonceptivos para evitar la transmisión de enfermedades sexuales, pero habrá que identificar el paso dado por el sucesor de Pedro como un enorme avance en la lucha contra el SIDA, porque, para bien o para mal, las religiones siguen influenciando la conducta de la mayoría de personas del planeta. Cierto: el uso de anticonceptivos debería permitirse (católicamente) en todos los casos, pero la permisión de su uso a partir de la declaración de Ratzinger, es un avance significativo.

A todo esto, no hay que perder de vista que Ratzinger es un líder católico. Su declaración es grande por su influencia, pero pequeña por su obviedad y por su tardanza.

Lo importante de todo esto es quién hace la declaración. Es el Papa llamado Joseph Ratzinger. Católico de sepa, líder de una igleisa machista, pero hoy, sobre todo, estadista. El Jefe católico trata de proteger e incrementar sus intereses, a pesar de los costos ideológicos que ello traerá. Por eso, hoy Ratzinger, es un estadista.


Apuntes finales


  1. Habrá que reclamarle más y mejor apertura en otros temas: trato igualitario a homosexuales, eutanasia, investigación con células madre, etc.


TIEMPO EXTRA


Libro: “Pobre Patria Mía” (México: Planeta, 2010) del poblano y excelente escritor Pedro Ángel Palou. Una novela distinta y única, porque, en el año del centenario de la Revolución Mexicana, el personaje principal es Porfirio Díaz y su visión del país a partir de su destierro.

Web. www.aidforafrica.org muestra las bondades que la unión de personas puede lograr, a partir de la ayuda a los más necesitados en el continente africano.

lunes, 15 de noviembre de 2010

CENTAVEROS


CENTAVEROS



Es una constante en muchos países (sobre todo latinos) la búsqueda de “plazas” (puestos de trabajo permanente en instituciones u organismos que reciben subsidios por parte del Estado).

Se piensa que una persona que obtiene una plaza tiene “asegurado” su futuro, por tres cuestiones:

  1. Históricamente, esas plazas están relacionadas con los sindicatos de trabajadores (surgen de convenios entre el sindicato y las instituciones para la creación de puestos de trabajo al interior de las mismas) y, por ello, si alguien es removido de su puesto, ello implica no sólo un conflicto laboral, sino un problema con el sindicato.
  2. Por la permanencia en el trabajo. Debido a esa hipotética disputa entre sindicato y patrón, a pesar de la poca efectividad que el trabajador pueda tener en el desempeño de su trabajo, el patrón elude conflictos laborales y el trabajador está “seguro” que no le echarán del trabajo. Esto significa, entre otras cosas, estabilidad.
  3. Porque las prestaciones suelen ser superiores a las de cualquier trabajador promedio. Por ser trabajadores del Estado, por ley trabajan menos horas (máximo 7 al día), reciben más del doble de días de vacaciones al año, así como aguinaldo, “bonos de productividad” (aunque sea nula), puntualidad (¡increíble!), bonos del sindicato y un etcétera de vergüenza.


Todo lo anterior tiene un telón de fondo: la nula actividad del Estado para verificar la calidad de las actividades desarrolladas por los trabajadores con plazas. No importa cómo se han obtenido éstas (algunas por asignación directa y otras por oposición pública -que siempre refleja la lucha entre grupos de poder). La verificación de la efectividad en el trabajo es nula.


Hay dos caras de esta situación: la buena significa estabilidad y seguridad para el trabajador. Esto beneficia a los trabajadores eficaces y ejemplares (que los hay). La mala significa poca o nula efectividad y el empoderamiento de los sindicatos como filtro de acceso a puestos de trabajo.


En México hay un caso extremo que ilustra la cultura a la que me refiero: el sindicato de maestros. En días recientes, una evaluación que medía los conocimientos en matemáticas, español y ciencias, arroja que 4 de cada 6 profesores de educación básica del Sindicato de maestros en México están reprobados. Es decir, que los encargados de transmitir conocimientos y de formar a los niños y jóvenes mexicanos, no saben lo que, hipotéticamente, deberían transmitir.

El problema es que ninguno de esos ignorantes (en el sentido estricto de la palabra) serán despedidos por la Secretaría de Educación Pública, porque tienen “plazas” y el relevarlos sería un enfrentamiento suicida con el sindicato de maestros.

Uno pensaría, que un trabajo con esos privilegios “cualquiera” lo querría, pero tampoco es así: el salario de los trabajadores no logra ser digno (en la mayoría de casos)

¿Qué lleva, entonces, a la búsqueda y pelea por plazas de ese tipo? Varias respuestas:

  • El confort. Hay gente a la que le gusta trabajar poco y tener un salario seguro, buenas prestaciones, y vivir a costa de los impuestos.
  • Necesidad. Ante la carencia de puestos de trabajo, un trabajo seguro, aunque se gane poco, es suficiente (que alcance para vivir y para algunos “lujos”)
  • Oportunidad. Con el sistema actual, en algunos sectores, la búsqueda de esas plazas es el único medio para trabajar en el sector.
  • La mentalidad mediocre. No hay que ser un genio para saber que en esos millones de personas que cuentan con una plaza se esconden mediocres que subsisten con lo mínimo, con lo seguro. Este punto tiene relación con el primero: confort y mentalidad mediocre son una combinación pésima. Juntos simbolizan una cultura del “centavero”


Este último es uno de los puntos que en nuestro país habría que cambiar, porque no depende del gobierno, sino de la gente. La economía mundial actual requiere de trabajadores preparados, eficientes y dispuestos a la movilidad. Muchos países desarrollados (algunos países europeos, los países nórdicos, Japón, etc.) llevan ventaja: ahí, los trabajadores piensan en su trabajo como una oportunidad para vivir mejor, para lo cual tienen niveles aceptables de efectividad en su desempeño laboral, y están dispuestos a la movilidad. El resultado, más allá de las disparidades macroeconómicas, es que los trabajadores combinan dos cosas: efectividad y ambición. El trabajador sabe que su movilidad, su preparación y su desempeño le retribuirán mucho más que los beneficios que puede obtener por una plaza. En otras palabras, en nuestro país, muchas personas tendrían que dejar de pensar en salarios mínimos, pero seguros, y empezar a pensar en salarios mejor pagados, aunque ello conlleve menos estabilidad. Lo ideal sería la combinación de salarios mejor pagados y estabilidad, pero, mientras eso sucede, habrá que buscar un cambio ante esta dinámica de pasividad y conformismo en que vivimos.


Apunte final


Por increíble que parezca, la pelea por estas plazas llega a niveles académicos superiores. Doctores (en todas las ramas) se pelean y muestran uñas y dientes para obtenerlas a nivel universitario. ¡Una vergüenza!



TIEMPO EXTRA

LIBRO: Summertime es una novela con un toque autobiográfico en la que J. M. Coetze pone toda su creatividad y muestra, una vez más, porque fue un justo merecedor del Nobel de Literatura. Summertime (NY: Viking, 2009)


lunes, 8 de noviembre de 2010

ABORTO. MINORIA DE EDAD, MAYORIA DE RAZONES

ABORTO. MINORIA DE EDAD, MAYORIA DE RAZONES


En muchas partes del mundo se discute sobre la posibilidad de una menor de edad de abortar sin el consentimiento de los padres -aunque notificándoles-.

Es una tema con demasiados peligros para su generalización. Pero, si algo se pone en duda, es la mayoría/minoría de edad como concepto. Físicamente, mujer y hombre dejan de ser niña y niño en cuanto tienen la posibilidad de procrear; psicológicamente puede que el asunto no sea tan sencillo.

Si bien no puede haber generalizaciones, lo que sí podemos asegurar es que los jóvenes están comenzando su actividad sexual a una edad muy temprana y alejada de la mayoría de edad.

Ello conlleva una serie de cuestionamientos cuando hablamos de embarazos no deseados, producto de esa actividad sexual sin cuidados (eso también revelan los estudios).

Es sin duda un tema complicado. La mayoría de edad trae ventajas, pero también responsabilidades, que muchas veces se dejan de lado en un debate paternalista respecto de los jóvenes.

Si reconocemos que, hoy en día, un joven de 15 años debe tener mayor poder de decisión (decidir si tener un hijo o no), ¿cuáles serían las responsabilidades que se le deberían asignar? ¿Ninguna? ¿Todas las de un adulto?

Mi posición es que hay que reconocerles la libertad (dejar de lado los tabúes sociales), pero también precisar sus responsabilidades, porque, de lo contrario, lo que provocamos es alentar una cultura de la zona de confort, tan inmersa en nuestra sociedad.

Que haya libertad, pero con responsabilidad, es decir, que las responsabilidades sean claras, no como medio de censura, sino como forma de reconocer (en este aspecto) la libertad sexual, con las implicaciones que ello trae. ¿Qué tiene que ver ésto con el aborto? Que hay que reconocer el derecho fundamental de la mujer a abortar, pero impedir, a su vez, que el aborto sea el “método anticonceptivo” por excelencia.

Las miles de madres solteras menores de edad, que lo son no por decisión propia, sino por la rehuida del varón ante la responsabilidad, deben hacer pensar que el aborto es un derecho fundamental de la mujer -que en ella reside la posibilidad de decidir si quiere engendrar un hijo o no-, y que la sociedad, la política y el derecho, debe reconsiderar su posición paternalista ante la libertad sexual de los menores.

Mientras la educación sexual que estamos dando a los jóvenes sea defectuosa, no podemos culparles de algo que los tabúes familiares, la sociedad, el Estado y los medios de comunicación propician.

Mientras no haya una adecuada educación sexual, habrá que pensar que cada mujer embarazada, siendo menor de edad, es resultado (en gran parte) de un fallo social. Entonces, habrá que dejarle abortar sin el consentimiento de los padres, reconociendo su derecho y el error social. Negarle ese derecho, es tanto como que el fallo se duplique.


TIEMPO EXTRA


LIBRO: LIFE, es la autobiografía de Keith Richards, el legendario integrante de The Rolling Stones. Un libro que cuenta los excesos, sus consecuencias y la suerte de unos pocos. (NY: Little Brown and Company, 2010)


jueves, 28 de octubre de 2010

LA IGLESIA POLíTICA

LA IGLESIA POLíTICA


México no se puede entender sin la relación entre la Iglesia (católica) y el Estado. Un cura llamó a tomar las armas para lograr la independencia, otro reflejó el ideario político en los Sentimientos de la Nación, la Reforma juarista fue el intento liberal por lograr que el Estado tomara las riendas del país, y la imposición a Salinas del reconocimiento de las asociaciones religiosas no fue sino la fanfarria que anunció el desembarco brutal de la Iglesia católica en el último tramo del siglo XX mexicano.

La Constitución mexicana prohibe a los ministros de culto inmiscuirse en asuntos políticos, pero, cada semana, los medios de comunicación recogen las declaraciones políticas del Cardenal Rivera, quien atiza el fuego político. El vocero de la Arquidiócesis mexicana -Hugo Valdelamar- se ha vuelto una especie de símbolo hitleriano de la política, ante su intolerancia a los demás (sobre todo ante los homosexuales) vertida a través de la crítica a las políticas emprendidas para el reconocimiento de derechos de los homosexuales y el derecho de las mujeres a abortar (particularmente políticas y leyes del Gobierno del Distrito Federal). Valdelamar, junto con el estúpido (dicho en el sentido literal del término) del cardenal de Guadalajara, Sandoval Íñiguez, ya han sido señalados como discriminadores por la CONAPRED (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación), lo que no hace sino confirmar su intolerancia.

México es un país con una mayoría abrumadora de creyentes católicos y las decisiones, discursos y políticas emanados del el Vaticano, o de la Nunciatura en México, tienen un gran impacto. Por eso es que resultan vergonzosos los casos de pederastia que han salido a la luz pública y que, en la vorágine del día a día, los medios -creo que algunos intencionalmente- han dejado en el cajón del olvido.

Es preciso que el Estado encuentre responsables de los casos como los de Marcial Maciel, en los que es claro que el difunto sacerdote no actuaba solo, sino que tenía cómplices, quienes sabían de su segunda vida y de los casos de jóvenes que habían sido abusados por el líder de los Legionarios de Cristo. En ese aspecto, hay que reconocer a Ratzinger (Benedicto XVI), porque hizo lo que no se atrevió Wojtyla (Juan Pablo II): desafiar a los Legionarios de Cristo, una organización poderosa y rica, que a la iglesia católica le significa varios millones de dólares al año y que, juzgando a su líder y ordenando una auditoría a dicha organización, Ratzinger ha encarado. Le faltará lo que todos sabemos: declarar culpables y sancionar. Pero, al menos, dio el paso que, por amistad con Maciel, Wojtyla rehusó dar.

Exactamente ahí cabe la acción del Estado Mexicano. Si algún político quiere un tema que sume adeptos, no tiene más que aplicar la ley y buscar que se juzguen y sancionen a los prelados como el cardenal Rivera. Este, en contubernio con el cardenal de Los Ángeles, Roger Mahoney, cubrieron y “escondieron” a Nicolás Aguilar -un párroco en Teziutlán, Puebla- que había abusado el decenas de niños y que, después de haber sido encubierto por ambos cardenales, volvió a abusar de más niños.

Es el Estado el que debe distanciarse de la iglesia, porque a ésta el poder le fascina y peleará hasta el último momento por hacer política e incidir en el comportamiento político de los ciudadanos. La iglesia está haciendo política y el gobierno -desde Salinas y hasta Calderón- la ha dejado. Falta un mensaje claro de que las creencias se respetan, pero las iglesias no deben entrar al juego político. Las iglesias deben dedicarse a concientizar moralmente (lo que ya de por sí hacen mal), porque políticamente dividen -y este país es lo último que necesita- En ese sentido, se extraña la voz certera de Saramago, cuando afirmaba: “...En ningún momento de la Historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar”.


TIEMPO EXTRA

LIBRO: LET THE GREAT WORL SPIN: A NOVEL, es el libro de Colum McCann (NY: Random House Mondadori, 2009), ganador del National Book Award. Una novela electrificante, como bien lo denominó The New York Times.


lunes, 18 de octubre de 2010

UN RESCATE, UNA DIFERENCIA, UNA PENA

UN RESCATE, UNA DIFERENCIA, UNA PENA


15.10.2010.


El mundo entero presenció esta semana el rescate de los mineros chilenos, después de decenas de días de estar atrapados en la mina del desierto de Atacama.

Hay varias lecturas de este suceso:

1. El gobierno chileno actuó tarde, pero actuó bien.

2. El rescate fue un espectáculo mediático. Tal vez sea malpensado, pero de las coincidencias siempre hay que desconfiar: el primer y último rescate coincidieron con los horarios de mayor audiencia en Latinoamérica y los Estados Unidos. Del último rescate puede pensarse que es coincidencia; del inicio de los rescates tengo mayores dudas.

3. Lo que es cierto es que el gobierno de Piñera se ha apuntado un triunfo inesperado. Es más, puedo decir que fue un triunfo desdeñado en un principio. El gobierno chileno tardó en responder a la demanda de los familiares chilenos para intervenir en el rescate. Fue una movilización en redes sociales como facebook y twitter, lo que obligó a todos a centrar la atención en una tragedia.

4. Lo mejor de todo es que los mineros salieron con vida. No hay que escatimar elogios a ese logro.

5. Lo malo es que el morbo -alentado por los medios de comunicación- provocó que la situación se convirtiera en una comedia, en un cuento, en un Big Brother donde la realidad que ellos estaban sufriendo era mucho más cruda que la percepción que desde afuera muchos pudimos tener.

6. El asunto da para diversas reflexiones y seguramente dará para muchos estudios. Por supuesto, viene a la memoria el recuerdo de Pasta de Conchos, la mina mexicana en la que murieron 65 trabajadores. Pienso que, dentro de todo, un factor suerte ayudó a los mineros chilenos.

7. Pero, si existe ese factor suerte, es debido a las inhumanas condiciones en que trabajan los mineros en prácticamente todo el mundo. Su trabajo es un peligro que casi nadie se atrevería a correr. Su introducción en la mina como modus vivendi es sólo producto de la ambición de gobiernos, el beneficio de unos cuantos empresarios y la satisfacción de necesidades superfluas. El mundo podría vivir sin que la gente tuviera -por necesidad- que desempeñar trabajos tan peligrosos. Vincent Van Gogh los retrató de manera magistral (Los comedores de patatas, por ejemplo) y los cuadros del pintor holandés son sólo un mínima muestra del desgarro que es vivir en las condiciones de los mineros. Sí, el rescate de los mineros chilenos habrá que celebrarlo, por la celebración natural a la vida y por las condiciones del caso, pero no hay que dejar pasar la oportunidad de reflexionar sobre sus condiciones de trabajo, tan peligrosas como innecesarias. Es culpa de gobiernos, empresas, sindicatos y sociedad. Es una pena que hoy, en este siglo, con la tecnología que disponemos, aún la gente siga arriesgando su vida para poder (sobre)vivir.

8. Hoy tuvieron suerte. En Pasta de Conchos no se tuvo la misma y tampoco se tuvo el mismo gobierno. Lo más preocupante es que mañana, los mineros serán una portada de periódico, una fotografía con famosos o un programa de televisión. Habrá que luchar porque su angustia, de más de 70 días, no se quede en esas banalidades.

9. Marx tenía razón: el salario de los trabajadores no está de acuerdo con su trabajo. Quien afirme lo contrario, que le pregunte a los mineros chilenos. Setenta días de vida no tienen precio. La oportunidad de uno más, fuera de la mina, tampoco.



TIEMPO EXTRA


LIBRO: Garzón, el hombre que veía amanecer (Pilar Urbano, Barcelona: Plaza y Janes Editores, 2000), es un libro de referencia obligada para quienes somos admiradores de la carrera del magistrado español.

viernes, 8 de octubre de 2010

En las antípodas, con alegría

El Nobel de Literatura otorgado a Mario Vargas Llosa es un gusto para todos los latinoamericanos. Un reconocimiento a nuestra lengua (como bien lo expresó el peruano galardonado) es digno de regocijo.

No estoy de acuerdo con muchas ideas políticas de Vargas Llosa. Sobre todo porque la libertad a ultranza no es un camino óptimo (tampoco, hay que decirlo, el más despreciable) Ya lo sostuvo Bobbio: la libertad y la igualdad son principios contradictorios. El peruano se ha decantado y reconoce un valor supremo de la primera. Yo, como otros tantos, veo en la segunda una mayor justicia para este mundo.

Pero el Nobel no reconoce al Vargas Llosa político, sino al Vargas Llosa literato. Ese que es encantador en su Conversación en la Catedral, que bien se podría trasladar a la realidad de los países latinoamericanos, y, sobre todo, al Vargas Llosa de La Fiesta del Chivo, sin duda, junto con El amor en los tiempos del cólera, la mejor novela que se ha escrito en los últimos 30 años.

No veo, ni vi a un Vargas Llosa ensimismado, endiosado, como muchos lo critican. Veo a un trabajador. Le hablaron a las 5:30 de la mañana y el señor estaba leyendo (el placer que, además, es su trabajo) Me quedó muy grabada una entrevista que le hizo Juan Cruz hace algún tiempo, en el que el escritor peruano relataba su atracción por escribir en las bibliotecas públicas y narraba un día de su vida, en el que escribe con el rigor de un obrero trabajando en la línea de una fábrica.

El reconocimiento a Vargas Llosa es doblemente grato: muchos pensábamos que por su disputa con García Márquez, nunca le darían el premio. La Academia sueca ha hecho justicia. Si uno leía a Pamuk, Lessing, Jellinek, Müller, siempre quedaba la sensación de que el Nobel había olvidado en su lista al escritor de Arequipa.

A la fiesta falta que alguien se sume: desgraciadamente, hoy es extraño y se deja sentir la falta de un reconocimiento personal de García Márquez. Este Nobel es también para el Boom que enseñó al mundo las bondades de la cultura latinoamericana.

Me gusta la frase de Zapatero cuando defendió a Aznar frente a Chávez: “Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar”, le dijo el Presidente español. Así también, muchos podemos estar en las antípodas del pensamiento de Vargas Llosa, pero su genio literario debe congratularnos como habitantes de lo que Carlos Fuentes algún día denominó, acertadamente, el “Territorio de la Mancha”. Un territorio que encuentra lugares comunes a uno y otro lado del Atlántico.

El Nobel es para el Territorio de la Mancha y Vargas Llosa es un justo portador. Hoy, aunque estemos en las antípodas, nuestra alegría, es sinónimo de la libertad que él protege y la igualdad que otros buscamos.


TIEMPO EXTRA


LIBRO. Por supuesto, para hacer honor al Nobel peruano, recomendamos La fiesta del Chivo, (Mario Vargas Llosa, Madrid: Alfaguara, 2006).

viernes, 1 de octubre de 2010


REDES SOCIALES


Hoy es el estreno mundial de una de las películas más esperadas, The Social Network, que cuenta la historia del creador de facebook, Mark Zuckerberg. Creo que tendrá sentido ver la película, por dos cuestiones: la primera es por la expectación que ha creado en cuanto a la veracidad de la historia. Esta semana The New Yorker la calificaba como una obra maestra, porque no ensalzaba de más a un Zuckerberg -al final muy individualista y muy ensimismado-.

También será interesante ver cómo se aborda no ya la creación de una idea revolucionaria (ni duda cabe que facebook ha sido el gran fenómeno del internet), sino el trasfondo de esa idea. La existencia de intereses detrás de las grandes ideas es importante conocerla, al menos parcialmente.

Uno de los análisis interesantes al respecto es el de la relación de las bondades y desventajas del internet en la vida democrática. En general hay dos visiones: los optimistas y los pesimistas. Los primeros conciben al internet como el gran instrumento que facilita y revoluciona la participación política. Los pesimistas reconocen las bondades del internet pero hacen hincapié en dos cosas: la desigualdad en el acceso y uso de la red y el egocentrismo; y la parcialidad en que se puede caer. Es curioso un argumento que refieren los pesimistas: con el internet se puede perder la diversidad, la pluralidad, la convivencia, la tolerancia (de por sí en entredicho).

Si una persona puede elegir la comunidad a la que pertenece, es un ejercicio supremo de libertad, pero también un riesgo inusual. La pertenencia a comunidades que no nos agradan del todo hacen que nuestras posiciones tiendan a encontrar puntos de conexión. La radicalidad surge, precisamente, a partir de pertenencia a comunidades en las que existe homogeneidad.

Nada mal sería reflexionar sobre ello. Las comunidades virtuales están poniendo en jaque a las comunidades sociales. Han servido para acercar personas, borrar ciertas fronteras y abrir espacios, pero puede que también conduzcan a una intolerancia. (Yo pertenezco y doy click a lo que quiero y a lo que pienso; a lo que me gusta) No está de más leer, conversar, escuchar y tratar de comprender al que piensa diferente y al que le gustan cosas distintas; el que sin duda no pertenece a mi comunidad, porque, como dijo el propio Zuckerberg, cada usuario es dueño de su comunidad.

Además, basta entrar al facebook para comprobar (otro gran problema) que la gente empieza a tener cierta vida virtual que supera su vida social (los estudios muestran que mucha de esa vida virtual encierra mentira y soledad). Eso es algo que, por supuesto, el creador de facebook agradece; las democracias deberían tener una opinión distinta.



TIEMPO EXTRA

LIBRO: El profesor de Harvard y autor de Nudge, Cass Sunstein, escribió un libro sobre las bondades y problemas del internet en relación con el proceso democrático. El libro se titula: Republic.com (NJ: Princeton University Press, 2001)


WEB. La revista Dissent es una publicación trimestral, con artículos escritos desde una visión de izquierda occidentalizada, con una acidez crítica de gran valor. Se puede encontrar en http://www.dissentmagazine.org/


sábado, 25 de septiembre de 2010

NUESTRA INDIFERENCIA AL DESCUBIERTO

El New York Times presentó el día de ayer un par de artículos que deberían llamar la atención de cualquier mexicano.

Uno de ellos hablaba de la inmigración y, el otro, del conflicto sobre el aborto en los Estados mexicanos.

El primero de los artículos se divide en dos partes: las bondades del trabajador mexicano. Es un artículo en el que se echa abajo -cuestión bastante necesaria- la idea del mexicano con el pocho y el sombrero; el mexicano flojo, cuya imagen se difundió de manera injusta.

No es que un artículo vaya a acabar con esa imagen, pero no está de más que se vaya destruyendo gota a gota el mito del mexicano poco trabajador.

Pero también el mismo artículo habla de las injusticias contra el inmigrante mexicano. Su carencia de prestaciones salariales, sindicales; su falta de calidad de vida e incluso su falta de vida social. En una misma pincelada el gran mexicano trabajador y su sufrimiento ante el fenómenos migratorio.

El segundo artículo habla sobre otro sufrimiento: las mexicanas que en los Estados dominados por los intereses conservadores, sufren la persecución por abortar (por accidente, intencionalmente o por cuestiones naturales).

El artículo habla sobre la persecución de un Estado (el mexicano) en contra de las mujeres, siendo trágico que las afectadas sean, sobre todo, mujeres de bajos ingresos.

La publicación es clara: la desigualdad aumenta con la intolerancia de los gobiernos conservadores.

Ambos artículos deberían ser un alto -uno más- ante nuestra indiferencia.

No es que las publicaciones estén descubriendo “el agua tibia”, pero son una muestra más de nuestra indiferencia. Como país, como sociedad, estamos fallando: esos problemas muestran fallos políticos y sociales, pero, además, uno de tipo cultural.

¿Qué hacer ante esta indiferencia?

Actuar.

No importa la forma, el medio o la cantidad de personas que un movimiento acarrea. Pero lo peor es el statu quo en el que estamos imbuidos.

Nos hace falta actuar.


TIEMPO EXTRA


LIBRO: Interpreter of Maladies, escrito por Jhumpa Lahiri (NY: Houghton Mifflin, 2009) es un libro en que se cuentan nueve historias, con un hilo conductor: la interpretación de los hechos.


lunes, 20 de septiembre de 2010

CINISMO LATIOAMERICANO


Cinismo latinoamericano


Hace un par de semanas, Alan García, Presidente de Perú, arremetía contra Hugo Chávez criticando su política exterior en una entrevista concedida al diario The New York Times.

Lo que me llamó la atención de la entrevista es que en ella el Presidente peruano manifestaba su interés de seguir siendo presidente del Perú por un mandato más de lo que constitucionalmente le está permitido. Argüía que quería seguir sirviendo al pueblo de Perú. Parece que García ha olvida su primer periodo al frente del Gobierno Peruano en el que la corrupción le hizo “salir corriendo” de la presidencia.

También olvida García que lo que pretende (una reforma constitucional para seguir siendo Presidente) fue lo mismo que hizo Chávez y que tanto se le critica. Vale decir que Uribe, el ex-mandatario colombiano, también lo intentó, pero falló en su intención de seguir siendo emperador de Colombia.

Por eso suena a cinismo las críticas a Chávez. Se le critica por emprender políticas que son tachadas de populistas (aunque todos los gobiernos del Latinoamérica han tomado como medida frente a la crisis impulsar el gasto social). Se le critica acallar a los medios, pero el hoy Presidente colombiano es, según entiendo, dueño de los medios de comunicación más importantes de su país, así como el Presidente chileno es dueño de medios de comunicación y de la aerolínea más importante del país.

Lo que quiero poner de relieve es que lo que tanto critican (muchas veces justamente) a Chávez, es lo mismo que hacen los líderes latinoamericanos. Se quejan de quererse legitimar con su enfrentamiento político con Colombia, pero del lado colombiano se percibe el mismo tufo de oportunismo, igual hedor que se presenta en el continuo ataque político de Perú a Chile.

Al final, no es que Chávez tenga razón o no: es que muchos parecen imitarle. Es solo el lente con el que se mira: cuando se trata del líder chileno, no es populista, es un empresario; si se trata del Presidente colombiano, no es aprovechamiento, es el linaje el que le ha permitido conjugar poder político y económico. Incluso, cuando Obama expropia bancos (o de qué otra forma llamarlo), no es populista, sino adopta medidas urgentes, al igual que su homólogo británico.

Al final, más rápido cae un hablador que un cojo. Lo malo unos pocos de apoderan de medios y dinero y otros muchos (la gente común) quedan cada vez con menos. Unos le llaman inversiones; otros les llaman dispendios. Cuestión de enfoques.


TIEMPO EXTRA

LIBRO: Cass Sunstein y Richard Thaler (profesores universitarios) escribieron un libro interesantísimo en relación a nuestras decisiones y la influencia de las percepciones en nuestra salud, acciones, políticas. Es un libro con un inminente respaldo científico. Se llama Nudge: Improving Decisions About Health, Wealth, and Happiness (NY: Penguin, 2009)


viernes, 10 de septiembre de 2010

EN ESPERA DEL TLATOANI


La política mexicana se parece mucho al fútbol del mismo país. En la política mexicana sólo unos cuántos ganan y casi todos terminan descontentos con el rendimiento. En el fútbol, por su parte, nunca se satisfacen las expectativas mínimas, a pesar de las grandes esperanzas puestas en once jugadores de “medio pelo”, pero los directivos del fútbol ganan dinero.

En la política hay dos o tres que hacen bien su trabajo y que saben los pros y contras de sus acciones. En el fútbol mexicano algunos jugadores no son malos, pero los demás no pasan de correr, luchar y desgastarse, en muchas ocasiones sin razón o beneficio alguno.

Pero si hay un aspecto que resalta entre ambas esferas es la espera del Tlatoani: en eso se convierte el Presidente de la República y el entrenador de la Selección Nacional de Fútbol. Más todavía: las esperanzas de un pueblo parecen centrarse en el nuevo líder. Es una reminiscencia prehispánica acentuada en la revolución y sus años posteriores: Villa, Zapata y, posteriormente, (el Tata) Cárdenas, eran los que mandaban, a ellos se les seguía, en ellos podría encontrarse la legitimación carismática de la que hablaba Max Weber. Son figuras que la gente seguía casi venerándolos; seguro le llevarían a algún mejor lugar.

Ese resabio prehispánico y revolucionario persiste en nuestros días, a pesar de que no hay figuras de la calidad de los tres antes mencionados. Pero la gente pone su fe, su confianza, en los nuevos Tlatoque. Cada 6 años hay la esperanza de que las cosas mejoren. Nada más hace falta ver las columnas políticas de diarios nacionales para darse cuenta que ya todos dan este sexenio por perdido, y piden a gritos un nuevo líder. Y mal está la cosa, si se piensa que faltan poco más de dos años para que formalmente acabe este periodo de gobierno mientras el país se resquebraja un día sí y otro también.

En la Selección Nacional de fútbol sucede lo mismo. Cada 4 años hay un nuevo entrenador y se piensa que él sí llevará al fútbol nacional al lugar que “se merece”.

Nada más fuera de la realidad: ningún Harry Potter mexicano podrá enfrentar y cambiar solo la política y la actualidad mexicanas. He insistido en muchas partes que las cosas empezarán a cambiar el día en que, como sociedad, actuemos, participemos y dejemos la apatía y el desdén, la incredulidad y la corrupción que hoy permean la sociedad y cultura mexicanas. Ese día dejaremos de pensar en el retorno de Quetzalcóatl, en la espera del nuevo Tlatoani, del redentor de las masas o del dirigente poderoso. En ese momento, podremos construir un mejor país.

Y sí, tal vez entrenando y fijando objetivos claros podamos tener, algún día, una selección de fútbol con mejores resultados. Antes, son solo sueños que la gente tiene en mente debido a campañas publicitarias.

Soñar no cuesta. Lo que cuesta es lograr el sueño con trabajo.


TIEMPO EXTRA

LIBRO. PAUL AUSTER escribió hace poco un libro interesante acerca de un hombre solitario, con un pasado oscuro y con ganas de reivindicarse. El libro se llama Invisible (NY: Rough Cut, / Madrid: Anagrama, 2009)


WEB: THE HUFFINGTON POST es el nombre del portal más visitado en Estados Unidos en cuanto a medios de información se refiere. Una idea, una mujer y tentáculos de poder han hecho posible esta página, que ha llamado la atención mundial por sus contenidos: http://www.huffingtonpost.com/


jueves, 2 de septiembre de 2010

SIN VÍCTIMAS ETERNAS


SIN VÍCTIMAS ETERNAS

En la Historia Mundial e incluso en las historias cotidianas, encontramos grupos y personas que han sido objeto de injusticias y tratos inhumanos por parte de otros habitantes de este planeta.
El pueblo judío en la Segunda Guerra Mundial, los habitantes de Stalingrado en esa misma conflagración, los Afroamericanos en los Estados Unidos, las colonias esclavizadas por las monarquías europeas de siglos anteriores, etc.
Sólo que el innegable estatus de víctimas en un periodo no significa carta libre para serlo por siempre. Leía el sábado en el New York Times la narración sobre el reciente reporte de Naciones Unidas acerca del Genocidio en el Congo. El reporte, en resumen, viene a decir que Rwanda no solo fue víctima de genocidio (sobre todo en perjuicio de Tutsis) sino también perpetrador de un genocidio (sobre todo en contra de Hutus, que huyeron a Congo). La cuestión no es menor: la víctima ha pasado a ser verdugo. Los Tutsis, a quien Naciones Unidas y el mundo entero apoyaron en esa barbarie que sorprendía a todos en los años noventa, ahora son, ellos mismos, quienes perpetran el genocidio.

La cuestión no estaría mal que se comparara en el siempre presente conflicto israelí-palestino. Cierto es –y cuestión que nunca la humanidad debe olvidar- que los judíos fueron perseguidos, asesinados, torturados y casi exterminados por un régimen –el III Reich- durante la Segunda Guerra Mundial (también se debe recordar que no fueron los únicos: polacos y Romas -el genérico de gitanos- son solo algunos de los grandes ejemplos de que el exterminio era contra todos; contra el diferente) No obstante, lo que hoy en día hace el gobierno israelí contra los palestinos no parece alejado de aquel ejemplo. Algunos se atreverían a decir que es un genocidio, otros lo calificarían al menos de inmoral, muchos lo intentarán justificar como parte de la salvaguarda israelí. Por mi parte, lo mínimo que puedo decir (ante mi escaso conocimiento sobre el tema) es que es inhumano. El bloqueo a Gaza representa el tratar de aniquilar a la población que ahí habita.
También su ataque contra Líbano con bombas racimo es poco más que injustificable (miles de niños muertos por bombas que no distinguen entre soldados, población civil, hombres, niños, ancianos o jóvenes) Una atrocidad. No hay razón alguna, ni seguridad alguna, que permita pensar que ello entra dentro de los estándares humanos.
Su última acción mundialmente conocida –el ataque a un barco de ayuda a Gaza- no es sino el paradigma de la paranoia. Es la política del enemigo –acentuada por la Administración Bush y los neoconservadores-. No hay opción: es conmigo o contra mí. Lo que no se da cuenta el gobierno israelí es que sus aliados son cada vez menos, porque pocos –siempre hay idiotas- están dispuestos a justificar acciones que tienden al exterminio del contrario.
La víctima, que lo fue y no dejará de serlo en lo que a ese periodo respecta, no debe tratar de cubrirse bajo el manto de la Historia; se llame Hutus, Tutsis, israelíes o mexicanos, a las cosas hay que llamarlas por su nombre. El reporte de Naciones Unidas hace bien: llama genocida al que antes fue víctima de genocidio. Nada malo sería darle el calificativo que a cada cosa corresponda. Si las acciones israelíes contra Gaza son un genocidio, habrá que llamarlo así. Por lo pronto, me quedaré con lo que antes he sostenido: al menos, son inhumanas.

TIEMPO EXTRA
LIBRO
: Malcolm Gladwell escribió uno de los libros más vendidos en Estados unidos: The Tipping Point: How Little Things Can Make a Big Difference (Boston, Mass: Little Brown, 2000) que trata sobre las pequeñas decisiones y las pequeñas acciones que pueden cambiar tu vida, tu negocio, tu familia o una sociedad. Llama la atención “la regla de los 150”que bien podría llamarse “recordatorio de nuestros límites”. Un libro para empezar un nuevo año académico, trabajando en las cosas pequeñas que hacen “la diferencia”.

WEB. El New York Review of Books, es una de las ediciones más reconocidas sobre literatura, disponible en la siguiente página: http://www.nybooks.com/

viernes, 20 de agosto de 2010


VIVE, VIVE, VIVE SIEMPRE



“El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir” (J. Saramago)


La leí y me estremecí. Creo que a todo aquel que la ha leído le ha pasado lo mismo. Es hermosa y estrujante y creo que queda en el recuerdo, tatuada. Se trata de una carta escrita por una madre a su hijo. La carta no es cualquier carta. Es una carta de una madre que huele la muerte, aunque no sabe hasta qué punto. Se encuentra en la gran Novela del escrito ruso Vasili Grossman, Vida y Destino.
Por algunos ha sido calificado su libro como la gran novela total después de Guerra y Paz de Tolstoi. No lo sé; en gustos se rompen géneros, pero lo cierto es que si hay una cosa que sorprende del libro, además de su capacidad narrativa, son las desgarradoras historias que tienen uno de sus puntos cruciales en la carta a que he hecho mención.
La carta se recoge en el capítulo 18 y es escrita por Anna Semionova a su hijo Vitya. La mujer sabe que morirá. Que el Guetto –y todo lo que él significa- le ha arrebatado la vida y tendrá que enfrentar el destino, que no es otro sino la muerte –una muerte anunciada, dolorosa, injusta-
Es una carta de desesperación. Es la lucha de una madre con el último aliento para dejar constancia de que hasta el último momento pensó en su hijo. Escribe de su vida en el Guetto, de su sufrimiento, de su dolor. Habla de su angustia por no saber del hijo amado, del hijo que recibirá la carta cuando ésta haya muerto.
La madre anuncia su muerte ante el rumor de que se han cavado fosas, una de las cuales le pertenecerá, le pertenece. Es un ser muerto que escribe, una persona que no es persona, pero que no pierde la esperanza de serlo; dice: “En ningún otro lugar del mundo hay más esperanza que en el guetto”
En eso transcurre la carta. En el ir y venir entre la angustia y el amor, entre el dolor y la lección de la madre, entre el sufrimiento y “el instinto de vida que, sin lógica alguna, se resiste al hecho de que todos vamos a perecer sin dejar rastro”.
En la carta hay muchos mensajes. El del pueblo judío que sufre, pero que se pone de pie. El del verdugo inhumano. Es una carta de lamento ante la condición humana. La carta transmite el sentimiento del mismo Grossman, quien escribiría a su madre: «Tú representas para mí lo humano por excelencia y tu terrible destino es el de la humanidad en tiempos inhumanos».
La carta ha dado para miles lecturas y críticas. Pueden escribirse ríos de tinta sobre ella. Ha sido puesta en escena en New York y Moscú. Es la vida y la muerte escrita.
Por mi parte, me quedo con la esperanza. La condición humana puede tocar las estrellas y caer en el más profundo de los abismos. A pesar de todo, siempre habrá esperanza. Con esa esperanza termina la carta, con el gesto más dulce y el mejor consejo de Anna Semionova a su hijo Vitya. Le dice la mujer: “Recuerda que el amor de tu madre siempre estará contigo, en los días felices y en los días tristes, nadie tendrá nunca el poder de matarlo. Vitenka… Ésta es la última línea de la última carta de tu madre. Vive, vive, vive siempre…

TIEMPO EXTRA
LIBRO.
Memorial del convento, de José Saramago (Madrid: Punto de lectura, 2006 (1982). Es una obra bellísimamente contada, que se presenta de manera inmejorable en la contraportada del libro, que muchas ediciones recogen: …Érase una vez la historia de un amor sin palabras de amor…
WEB. Mi amiga Lory Faccioli tiene un interesante sitio, donde se habla de biología, medio ambiente y con unas fotografías espectaculares. http://loryfac.weebly.com/

domingo, 15 de agosto de 2010

¿En qué se diferencian la izquierda y la derecha?

¿En qué se diferencian la izquierda y la derecha?
Preciso que en este artículo hablaré de la izquierda política y de la derecha política y me referiré en su mayoría a las diferencias o igualdades en política económica. Y lo hago así porque por todos son conocidas las diferencias ideológicas de ambas posturas en otras materias.
El punto es que, en muchos países, la derecha ha apostado por adoptar medidas para enfrentar la crisis económica actual, que parecerían más de gobiernos de izquierda. Me explico: se han nacionalizado bancos (si por ello entendemos la inversión de dinero público para hacerse con la propiedad de esas entidades) y se ha apostado por una fuerte inversión en el gasto público –medida que contraviene la siempre idealizada austeridad y ahorro de la derecha.
Pero también en países con gobiernos de izquierda la situación es poco entendible, desde el punto de vista de las ideologías. El caso de España es emblemático en este aspecto: una reducción al salario de los trabajadores del Estado, medidas para facilitar el despido y la contratación –sí, ambas, pero con especial encanto para los empresarios en cuanto al despido- y reducción de impuestos a determinados sectores son solo algunos ejemplos.
Luego entonces, ¿en qué se diferencian la izquierda y la derecha (políticas) que gobiernan en la mayoría de países? Creo que la diferencia es solo de matices menores, pero ello tiene que ver con el espectro en el que se encuentran tanto esta izquierda (socialdemócrata en su mayoría) y la derecha (demócrata-cristiana). Ambas se encuentran en un espectro cercano: centro-izquierda y centro-derecha.
Ante ello, parece cierta esa idea del colectivo en el sentido de que lleguen (a gobernar) unos u otros, las cosas no cambiarán drásticamente. Y es cierto. Ideológicamente no están muy separadas esta derecha y esta izquierda, desde el punto de vista económico, y sus políticas en esta materia parecen avalar lo que aquí sostengo.
No obstante, el desencanto y el desenmascaramiento mayor se deja sentir en la social-democracia. No queda lejos aquella definición que alguien les endilgó: son una derecha (o centro-derecha) light.
En otros temas, tal vez podríamos encontrar mayores diferencias: relación con la Iglesia, aborto, Estado laico, eutanasia, matrimonio entre homosexuales, políticas de igualdad, política de pensiones, etcétera. Pero, si la cuestión más importante son las políticas adoptadas en temas económicos, el horizonte no es demasiado halagador para encontrar diferencias entre izquierda y derecha. Se puede decir que las políticas (neoliberales) que hasta hoy han beneficiado a los monopolios y creado mayores desigualdades seguirán su curso –para decepción de todos-, porque, como dijo Bill Clinton, lo que importa es la economía (estúpidos, parafraseando al ex-presidente, aunque no se sabe muy bien ahora a quién iría dirigida)

TIEMPO EXTRA
Libro:
Seda es el nombre del libro del autor turinés Alessandro Baricco (Barcelona: Anagrama, 2005), en el que una narración breve a partir del comercio de gusanos de seda, envuelve al lector en una historia contada con mucho tino y calidad.
Web: Javier Solórzano, uno de los mejores periodistas mexicanos, expresas sus ideas críticas y objetivas sobre el acontecer de México y el mundo. La página es: http://www.javiersolorzano.com/

viernes, 6 de agosto de 2010

UN PASO IMPORTANTE


UN PASO IMPORTANTE


En la misma semana un juez federal de California y la Suprema Corte mexicana han declarado constitucionales los matrimonios entre homosexuales.
La decisión de la Corte mexicana resulta importantísima porque zanja los intentos de la derecha mexicana de contrarrestar la legislación aprobada en la Ciudad de México para permitir los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Sin embargo, la decisión de la Corte mexicana y la decisión del juez federal norteamericano, aunque llegan al mismo fin, parten de argumentos distintos: la Suprema Corte reconoce la evolución de la sociedad y admite que una institución del matrimonio debe estar adecuado a la realidad social. El juez federal californiano adoptó una posición más progresista: basado en el principio de igualdad, adujo que la institución debe abrirse a toda persona, sin importar el sexo de su pareja.
Ya sea por una u otra razón, las decisiones tomadas son de gran trascendencia. Si su resultado hubiese sido en un sentido distinto, ello sería un retroceso en la lucha del movimiento gay por sus derechos, pero también una pérdida para la sociedad en general: nuestra tolerancia se refleja en casos como éstos.
Los argumentos de los reaccionarios son siempre los mismos: a) que se le llame de otra forma; b) que con la aceptación del matrimonio entre personas del mismo sexo se descompone la institución del matrimonio; c) que ello abre la puerta a la adopción por parte de matrimonios gays y que eso es un peligro para el menor.
A lo anterior, las respuestas de los defensores del matrimonio entre homosexuales son en un sentido retórico: a) ¿por qué llamar de una forma distinta a lo que en la práctica solo se distingue por componerse de una pareja en la que ambos son del mismo sexo? Si le llamásemos de otra forma, no sería sino una discriminación por razón de sexo; b) la institución del matrimonio no se descompone, sino que evoluciona y se adapta a la realidad social. Eso ha venido haciendo esa institución desde su nacimiento –baste ver las causales de divorcio para constatar la adecuación del matrimonio a la sociedad moderna; c) la adopción es un derecho que debe tener todo matrimonio, incluido el celebrado entre personas del mismo sexo. Verlo de otra forma es condenar al homosexualismo en la hoguera de las enfermedades (visión más reaccionaria de la homofobia) o pretender una superioridad de los heterosexuales respecto de los homosexuales (cuestión que por supuesto nadie puede probar y que materialmente no existe). Nuevamente sería una discriminación por razón de sexo, basada en prejuicios que los estudios recientes han echado abajo (un niño puede desarrollarse de igual forma en una familia homosexual que en una familia heterosexual)
Por esto y más hay que celebrar la decisión de la Suprema Corte mexicana y la decisión del juez federal californiano (aunque en este caso seguramente habrá un recurso y la decisión final la tomará el Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América). Es un paso al frente y un reconocimiento a la lucha del movimiento gay-lésbico. Es también un reconocimiento de que la sociedad ha cambiado y de que podemos compartir el mismo espacio, más allá de nuestras diferencias.

TIEMPO EXTRA
LIBRO
. Daniel Glattauer escribió una novela dinámica e ingeniosa basada en los correos electrónicos entre dos personas y la relación que nace entre ellas; una novela de amor minimalista. Contra el viento del Norte (Alfaguara, Madrid: 2010)
WEB. La revista TIME muestra sus siempre interesantes contenidos y fotografías (la portada de la semana pasada es de época) http://www.time.com/time/