martes, 22 de marzo de 2011

(IN)COHERENCIA EN EL NOMBRE DEL PADRE

La decisión del Vaticano de no investigar la posible responsabilidad de cómplices de Marcial Maciel es un acto que desdeña a las víctimas del otrora líder de los Legionarios de Cristo, y que muestra una Iglesia más preocupada del encubrimiento que de su redención.
Deben hacerse dos lectura de esa “exculpación” hecha por la jerarquía católica.
En principio se están controlando los daños, para que toda la responsabilidad de las atrocidades de Maciel recaigan sólo en él, en Maciel, quien, ya muerto, nada pierde y a quien está de más se le inculpe una y otra vez, mientras ello no afecte el patrimonio de los Legionarios. Ese, precisamente, es el punto toral de todo esto: que los legionarios no se vean afectados en su patrimonio, porque ello significaría una merma en los activos del vaticano.
El segundo nivel que debe considerarse es la “exculpación” formal de Karol Wojtyla, mejor conocido como Juan Pablo II. Muchas voces reclamamos que Wojtyla fue un defensor de Maciel y que sabía de las actividades ilítictas y de la doble vida del fundador de los Legionarios de Cristo. Un hecho innegable es el cobijo que le dio Wojtyla justo en el momento que arreciaban las denuncias en contra del líder de los Legionarios.
La Iglesia católica comenzó una defensa mediática de Wojtyla respecto de las acusaciones (que saltaban por todas partes) por su participación en el encubrimiento de Maciel, con el argumento de que Juan Pablo II desconocía las actividades del prelado; que fue engañado y que fue una víctima más de las mentiras del ex-líder legionario. La razón de esta defensa mediática es la pronta beatificación de Wojtyla (programada para las próximas semanas) y la voluntad de los altos Ejecutivos del Vaticano de que ese acto no se viera empañado por las acusaciones de encubrimiento. Lo que están realizando ahora es la defensa legal de Wojtyla, porque el extinto Papa es uno de los destinatarios de esa decisión: su exculpación, aun sin investigación.
La Iglesia católica vuelve a cerrarse. Vive en otro siglo. Su falta de transparencia es uno de los aspectos que más se le critica y hoy decide No Investigar para no encontrar culpables. Es una incoherencia cuando se trata de una institución que pregona la justicia. Pero es coherente con la actitud histórica de la iglesia, siempre apegada a los intereses que más le convienen (normalmente los económicos).
Es una ofensa para la inteligencia y para el honor de las víctimas. La Iglesia católica se muestra, una vez más, como una empresa que cuida de sus bienes, de su patrimonio, más allá de lo que sufren, sienten o afecta a sus fieles.
Porque, en todo esto, la Iglesia católica ha olvidado algo: que los afectados eran, antes que todo, sus fieles. Eran católicos.
La Iglesia ha hablado. Que queden absueltos los posibles cómplices (Wojtyla incluido). Que así sea.

TIEMPO EXTRA
LIBRO. Reconocido con el premio Cervantes de Literatura, José Emilio Pacheco es uno de los escritores mexicanos más importantes de nuestros días. Una recolección de sus poemas fue considerada como uno de los mejores libros del año pasado. De lectura obligada. Tarde o temprano (Poemas 1958-2009) (Tusquets Editores: Barcelona, 2010)

jueves, 17 de marzo de 2011

NYT: El tiempo nos alcanzó

A José Manuel Martínez, por su nobleza y su humanidad
con quienes le necesitamos y le queremos.




NYT: el tiempo nos alcanzó

El anuncio no es menor: The New York Times (NYT), el diario más influyente del mundo (y en muchos aspectos el mejor periódico del mundo) cobrará, a partir de finales de este mes, el acceso a sus contenidos por internet.
Para quienes somos lectores asiduos del diario norteamericano es un balde de agua fría.
El significado del anuncio no son los 15, 20 ó 35 dólares que cada 4 semanas cobrará el diario por acceder a sus contenidos, sino las réplicas en otros importantes medios que esto pueda tener y el trasfondo no sólo económico, sino político e ideológico, que hay detrás.
Internet se caracteriza por ser un espacio público (no general, porque no todos tienen acceso) en el que cada quien crea su mundo y cada quien interactúa con el espacio de otro(s). El internet es una isla llena de islas, todas públicas, en las que todos pueden mirar y ser mirados.
El paso dado por el “Times” no es sino la reversión de la expansión del internet. Es un obstáculo a la publicidad y una puerta abierta a la privacidad, la privacidad de aquellos que pueden (podrán) pagar el acceso al diario neoyorkino. Es un retroceso, con la excusa del periodismo de calidad, pero el trasfondo económico que todos entendemos y sabemos.
No es culpa única de NYT, sino es consecuencia, una vez más, de la obsesión por la ganancia. Los costos de producción del diario deben ser exhorbitantes. Pero cualquiera entendería que existen otros medios para hacer redituable el diario, manteniendo el acceso gratuito a sus contenidos virtuales. Su gran rival digital en Estados Unidos, The Huffington Post, es la prueba de que cobrar por acceder a los contenidos no es la única solución.
Es una lástima. La esfera de lo público, como bien dice Habermas, es donde se delibera y se participa, donde la democracia se refleja como “transformación de la preferencia”. The New York Times ha emprendido un camino en sentido contrario, justo cuando internet empezaba a ser visto como un espacio hasta cierto punto democrático. Es la vuelta a la privacidad, la vuelta a los espacios reservados para “algunos” en detrimento de “todos”, por más que ese “todos”, en internet, sea tan utópico como deseable.

lunes, 7 de marzo de 2011

LA MUJER VEJADA

La crítica de Occidente hacia los países de Oriente suele encontrar un punto importante en el trato de dan a las mujeres en las sociedades con mayorías religiosas islámicas y budistas.
Pero en las sociedades occidentales, nuestro trato hacia la mujer, si bien menos extremo, sigue siendo demasiado machista e inhumano hacia el género femenino.
La raíz de este machismo, cada día menor (a cuentagotas) es discutible, pero, en lo que podemos coincidir, es que no es cuestión nueva. El papel relegado de la mujer en Occidente se ha querido esconder tras conquistas legales y políticas que han ganado las mujeres y los grupos vulnerables, como la equiparación legal entre hombre y mujer, el derecho al voto, la protección social hacia las madres solteras, etcétera, pero lo cierto es que la realidad muestra un constante trato discriminatorio por parte de los hombres, y de la sociedad en general, contra las mujeres.
Por eso es que un Día Internacional de la Mujer es importante y vital. No importa que algunos argumenten, con razón, que el papel y los derechos de la mujer haya que ponderarlos todos los días, sino que, lo importante es que al menos un día se dedica a conscientizar a todos y en todas partes, que la mujer tiene derechos y un papel igual que el hombre en esta sociedad.
Sin embargo, es también frustrante que sigan siendo ineficaces (en parte) tantos programas y esfuerzos de ONG´s y gobiernos para que la mujer tenga un mejor trato en nuestra sociedad.
No obstante, habrá que pensar que el problema es de raíz (religioso en la mayoría de casos, cultural y social en otros) Es difícil exterminar un monstruo como el machismo, cuando este implica echar abajo creencias con una base tan peculiar y profunda. Occidente tiene su fundamento en principios que le dan un papel de sufrimiento a la mujer (“parirás a tus hijos con dolor” dice la Biblia) y preeminencia al varón (la Dote, como el ejemplo de lo que quiero decir). Por eso es que es tan complicado cambiar la mentalidad de hombres mayores (complicadísimo), de jóvenes (muy complicado) y de niños, pero también la de las propias mujeres, para hacerles ver que la mujer merece un trato igualitario y en muchos casos favorable y preeminente respecto de los varones.
Las cifras de muertas por machismo, las maltratadas física y psicológicamente, las mujeres que perciben un salario diferente al de un varón a pesar de hacer el mismo trabajo, las que son despedidas porque se encuentran encinta, etc., son razones suficientes para aceptar que en este país, en esta sociedad y en muchas partes del mundo, la lucha aún se tiene que dar con mayor intensidad, que el camino recorrido es importante, pero que no es suficiente, y habrá que reconocer que la sociedad en su conjunto tiene muchas actitudes y costumbres machistas, que en el seno de nuestra familia (monoparental, funcional, disfuncional o como ésta sea) es el lugar ideal -que no el único- para lograr mayores avances y que si los resultados de los programas para erradicar el machismo no son los deseables, en parte es porque el problema al que nos enfrentamos es uno de los mayores reflejos de la desigualdad en que vivimos.
La vejación hacia la mujer es un mal a erradicar en nuestra sociedad. Bien haríamos en seguir denunciando el trato que les propinan en los países de Oriente, sin olvidar que en nuestras sociedades occidentales, la tarea sigue pendiente de solución.

jueves, 3 de marzo de 2011

EL CANTO DE LAS SIRENAS

Ulises se encadenó a un mástil para poder oír el canto de las sirenas. Es un episodio mítico que me parece tan adaptable a la realidad del México en el que vivimos, que sólo estando conscientes del peligro que corremos si seguimos el canto de las sirenas, seremos capaces de atarnos al mástil.
El canto de las sirenas puede simbolizarse de distintas formas: desde el llamado de las autoridades panistas a apoyar la Guerra contra el narcotráfico, hasta la afirmación de las universidades del país (públicas y privadas) en las que cada una sustenta que están en el camino correcto y que tienen instalaciones, equipo y profesorado a nivel de las mejores del mundo.
El canto de las sirenas es la afirmación reciente de un Gobernante de que si quieres estar seguro, no salgas después de las 7 de la noche.
El canto de las sirenas son los medios de comunicación que dominan el espectro de telecomunicaciones en nuestro país, que minimizan las declaraciones y la información de los Cables de Wikileaks, pero ensalzan sin rubor alguno a cualquier estrella de cabaret y quieren convertirlo en icono musical, telenovelero, deportivo o de espectáculos.
El canto de las sirenas son las reformas fiscales que los gobiernos (que han ocupado la presidencia en los últimos 15 años) nos han vendido como un buen paso para la economía del país, aunque desde hace lustros escuchamos un día sí y otro también, que necesitamos de una reforma fiscal.
El canto de las sirenas es el ideal de vida que la sociedad ha introducido en la cabeza a los jóvenes. Un empleo es bueno, según el común de la gente, si te alcanza para subsistir, tienes una buena casa, un buen coche y te diviertes un poco. ¡Qué jodido país tenemos y tendremos si persiste esta mentalidad!. En este país hemos olvidado enseñarles a los jóvenes que la realización personal y profesional va mucho más allá y es mucho más satisfactoria que los miles de pesos que te pueda proporcionar un trabajo. Se nos ha olvidado enseñarles que los títulos universitarios no sirven de nada si no aplicas los conocimientos adquiridos en el aula. Los títulos de profesionistas cuelgan en las paredes de casas y oficinas, aunque el trabajo que desarrollen esos profesionistas sea distinto y alejado de todo conocimiento adquirido en clase.
El canto de las sirenas es la publicidad que nos muestran los medios de comunicación. Los productos milagro son el botón de muestra: nunca un engaño tan grande ha sido tan solapado por autoridades y alentado por las televisoras.
Por eso, nuestra actitud debe ser la de Ulises. Es imposible no oír el canto de las sirenas. Incluso es deseable oírlo. Sólo así podremos comparar cuando la oferta sea distinta. Sólo conociendo podemos criticar.
México debe atarse al mástil para llegar al otro lado de la orilla sin arrojarse a las aguas y ahogarse (estancarse) por culpa del canto de las sirenas.
El reto y la oportunidad es doble: primero deberemos atarnos al mástil; al mismo tiempo, debemos pensar, ejecutar y organizar el México que queremos.
Es el México que nos espera al otro lado de la orilla