Al fin un Presidente de la República se atrevió a desafiar el mito de la reelección en México y la semana pasada Felipe Calderón presentó una seria de propuestas que incluyen la posibilidad de que legisladores y alcaldes se puedan reelegir. Pero no es casual que sea Calderón y que sea hoy. Si eso lo hubiese intentado el más inocente de los Presidentes durante el régimen priista, las reacciones hubieran sido de alarma. Si Vicente Fox lo hubiese intentado, también hubiera sido visto con recelo por ser el primer presidente en el naciente régimen democrático-electoral mexicano.
El que Calderón sea quien lo proponga no es síntoma sino de que el Presidente no tiene mucho que perder, que sabe que son reformas necesarias y que parece por un momento tener la lucidez de un hombre de Estado y pensar más allá de los 3 años de gobierno que le quedan.
Y el Presidente ha encontrado el momento ideal para proponer la reforma: al inicio de la segunda etapa de su gobierno, con la legislatura prácticamente nueva después de las elecciones intermedias, con elecciones estatales en el horizonte que si bien son importantísimas tampoco se vislumbran como un gran obstáculo para apoyar la reforma y ha tenido el tino de incluir a diversos grupos –como el Poder Judicial- que sin duda con la reforma ganan terreno en la política mexicana.
La reelección de alcaldes y legisladores efectivamente es un empoderamiento que los ciudadanos adolecen en el México actual y parece ser el único instrumento que queda por probar para tratar de frenar la voracidad política y económica –sobre todo de los legisladores- que tanto daño hace al país. Al fin el ciudadano podría reclamarle –por medio del voto- a un legislador haber votado a favor o en contra de determinada ley.
Al interior de los partidos también se daría un fenómeno importante: el encarecimiento del voto del legislador y, posterior a éste, el sometimiento a las cúpulas. Un juego de pesos y contrapesos que hoy en día no tiene lógica o patrón alguno con la irrupción de los gobernadores como virreyes en sus feudos estatales y como grandes influyentes controlando a sus legisladores en el ámbito nacional.
Sin embargo, lo que se aprecia es cierta reticencia de los legisladores para sacar adelante la propuesta del Presidente Calderón. El miedo a ser juzgados por la ciudadanía mediante el voto es grande. Las palabras del líder prisita en la Cámara de Diputados en el sentido de que es más necesaria la reforma económica que la política, puede ser una referencia de que si el Presidente quiere que la reforma se concrete, el costo que le quieren hacer pagar es alto.
Lo mejor para el ciudadano es que este parece ser un paso importante para un cambio legal y político del régimen que impera en nuestro país. La reforma parece ir en un sentido bastante correcto: el reconocimiento al ciudadano de que puede llevar a cabo un control posterior a su voto, con un acto de iguales características –otro voto-.
La reforma no es una reforma que sea el PAN o del PRI. Parece ser un primer paso para que los actores políticos se piensen como estadistas. Probablemente desde las reformas de mediados de los ’90 no había habido posibilidad tal para los políticos mexicanos.
Calderón ha dado el paso. El tiempo, las circunstancias y el hecho de no tener nada que perder le han llevado a tirar mitos, justo a 100 años de la Revolución Mexicana. Se ha puesto el traje de estadista. Es un botón de muestra de que quiere dar pasos que le legitimen. Después de 3 años, Calderón sigue viviendo con el 2006 a cuestas. Lo mejor es que sus pasos hoy parecen ser en el camino correcto: con el lastre del 2006, pero pensando más allá de 2012.
LIBRO: LA NUEVA DIVISIÓN DE PODERES de Bruce Ackerman (México: Fondo de Cultura Económica, 2007) parece ser uno de los libros indicados para consultar por las reformas propuestas por el Presidente Calderón. Un libro que puede llegar a ser un clásico en la configuración constitucional de nuestros tiempos.
WEB: www.fondodeculturaeconomica.com es la página web de una de las editoriales más importantes en el mundo iberoamericano. El Fondo de Cultura Económica está en la web y los libros que allí se pueden encontrar son siempre de gran interés.
lunes, 21 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
Tolerancia y algo más
Cuando entra uno y se estremece el último de tus cabellos, no puedes dejar de sentir dolor, tristeza y rabia. Alguien comentaba que sobre Auschwitz se ha escrito mucho; yo agregaría que también falta mucho por escribirse.
Mi acompañante sugirió que huele a muerte. Igual se transpira dolor y desesperanza. Una de muchas preguntas que me hice al presenciar Auschwitz fue ¿por qué duró tanto?; ¿por qué tanto tiempo la Iglesia, los Estados, los políticos, callaron, negaron o disimularon? ¿por qué tanto tiempo?
Como nunca, he sabido el día de hoy lo necesario de los derechos humanos. Los horrores de la Segunda Guerra Mundial no pueden ser combatidos sino con una visión de futuro basada en los derechos mínimos que deben tener los hombres, que se les debe reconocer y que nadie debe dejarlos de lado.
De los derechos humanos, sin embargo, hay muchas interpretaciones. Las más conservadoras han dejado de lado los derechos sociales y económicos, amén de los culturales, porque dicen que nadie puede asegurar el trabajo, la vivienda, la seguridad social, y que ellos son dados en consideración a las posibilidades del Estado. Nada más fuera de la realidad.
Nadie puede vivir sin tener trabajo, nadie puede vivir sin tener dónde dormir y nadie puede vivir sin tener la posibilidad de acudir a un medico si se enferma. Los conservadores dicen que sí es posible y que, en todo caso, el ciudadano habrá que someterse a las posibilidades del Estado.
Hoy más que nunca se necesita una visión de los derechos humanos basada en la dignidad de la persona. Aunque parezca raro y se creyese indisoluble, no todas las visiones de los derechos del hombre están basadas en ella. Muchas se basan en la propiedad (como derecho primigenio del Estado liberal), pero parece que sólo a partir de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional Sudafricano podemos hablar de una verdadera visión de derechos humanos conforme a la dignidad. Esta visión se traduce, entre otras cosas, en la tolerancia.
¿Por qué Auschwitz? Una respuesta puede ser por la locura y por intolerancia. El no saber respetar al diferente: el individualismo llevado al extremo.
La visión que necesitamos de los derechos humanos no puede ser otra que la basada en la tolerancia, pero no solo esperemos la tolerancia de parte de las autoridades. Desde la teoría de la "Drittwirkung der Grundrechte", se acepta que los derechos humanos también son vulnerados o respetados -según sea el caso- por lo propios ciudadanos; no sólo por las autoridades.
¿Cuántos chistes machistas se cuentan con sonrisa de fuera y la convicción por dentro?; ¿cuántas criticas homofóbicas son lanzadas sin ton ni son todos los días?; ¿a cuantos extranjeros, indígenas o entes diversos a nuestro entorno señalamos cada día por ser "distintos"?; ¿a cuántos negros se les discrimina por ser tales o se les trata diferente que a gente de tez blanca?
Auschwitz nos debe dejar muchas experiencias. La intolerancia es el primer paso hacia el exterminio del otro. Y creo que también nos debería enseñar que parte de la culpa de esa desgracia humanitaria es responsabilidad de todos. Porque puede que todos seamos en algún momento intolerantes. Y Auschwitz es un paso extremo en una caminata cuyo primer paso es la intolerancia.TIEMPO EXTRALIBRO: Carlos Fuentes escribió un excelente libro, que vale la pena recordar en estos momentos en los que la Revolución Mexicana parece ser un tema común. La Muerte de Artemio Cruz (Madrid: Cátedra, 1995); uno de los clásicos de la novela hispanoamericana.
WEB: www.britannica.com es la página de la enciclopedia británica, que muestra parte de sus contenidos en internet.
Cuando entra uno y se estremece el último de tus cabellos, no puedes dejar de sentir dolor, tristeza y rabia. Alguien comentaba que sobre Auschwitz se ha escrito mucho; yo agregaría que también falta mucho por escribirse.
Mi acompañante sugirió que huele a muerte. Igual se transpira dolor y desesperanza. Una de muchas preguntas que me hice al presenciar Auschwitz fue ¿por qué duró tanto?; ¿por qué tanto tiempo la Iglesia, los Estados, los políticos, callaron, negaron o disimularon? ¿por qué tanto tiempo?
Como nunca, he sabido el día de hoy lo necesario de los derechos humanos. Los horrores de la Segunda Guerra Mundial no pueden ser combatidos sino con una visión de futuro basada en los derechos mínimos que deben tener los hombres, que se les debe reconocer y que nadie debe dejarlos de lado.
De los derechos humanos, sin embargo, hay muchas interpretaciones. Las más conservadoras han dejado de lado los derechos sociales y económicos, amén de los culturales, porque dicen que nadie puede asegurar el trabajo, la vivienda, la seguridad social, y que ellos son dados en consideración a las posibilidades del Estado. Nada más fuera de la realidad.
Nadie puede vivir sin tener trabajo, nadie puede vivir sin tener dónde dormir y nadie puede vivir sin tener la posibilidad de acudir a un medico si se enferma. Los conservadores dicen que sí es posible y que, en todo caso, el ciudadano habrá que someterse a las posibilidades del Estado.
Hoy más que nunca se necesita una visión de los derechos humanos basada en la dignidad de la persona. Aunque parezca raro y se creyese indisoluble, no todas las visiones de los derechos del hombre están basadas en ella. Muchas se basan en la propiedad (como derecho primigenio del Estado liberal), pero parece que sólo a partir de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional Sudafricano podemos hablar de una verdadera visión de derechos humanos conforme a la dignidad. Esta visión se traduce, entre otras cosas, en la tolerancia.
¿Por qué Auschwitz? Una respuesta puede ser por la locura y por intolerancia. El no saber respetar al diferente: el individualismo llevado al extremo.
La visión que necesitamos de los derechos humanos no puede ser otra que la basada en la tolerancia, pero no solo esperemos la tolerancia de parte de las autoridades. Desde la teoría de la "Drittwirkung der Grundrechte", se acepta que los derechos humanos también son vulnerados o respetados -según sea el caso- por lo propios ciudadanos; no sólo por las autoridades.
¿Cuántos chistes machistas se cuentan con sonrisa de fuera y la convicción por dentro?; ¿cuántas criticas homofóbicas son lanzadas sin ton ni son todos los días?; ¿a cuantos extranjeros, indígenas o entes diversos a nuestro entorno señalamos cada día por ser "distintos"?; ¿a cuántos negros se les discrimina por ser tales o se les trata diferente que a gente de tez blanca?
Auschwitz nos debe dejar muchas experiencias. La intolerancia es el primer paso hacia el exterminio del otro. Y creo que también nos debería enseñar que parte de la culpa de esa desgracia humanitaria es responsabilidad de todos. Porque puede que todos seamos en algún momento intolerantes. Y Auschwitz es un paso extremo en una caminata cuyo primer paso es la intolerancia.TIEMPO EXTRALIBRO: Carlos Fuentes escribió un excelente libro, que vale la pena recordar en estos momentos en los que la Revolución Mexicana parece ser un tema común. La Muerte de Artemio Cruz (Madrid: Cátedra, 1995); uno de los clásicos de la novela hispanoamericana.
WEB: www.britannica.com es la página de la enciclopedia británica, que muestra parte de sus contenidos en internet.
lunes, 7 de diciembre de 2009
LA MENTALIDAD ALEMANA
Cuando a un amigo le comenté que el fútbol alemán estaba pasando por una crisis importante, pues no se veía posibilidad alguna de que conquistaran el próximo mundial a celebrarse en Sudáfrica, ya que el equipo parecía viejo, sin oficio y sin estandartes claros -salvo Ballack-, me refutó que mi análisis era poco extraño: habían sido sub-campeones de Europa hace un par de años, fueron tercer lugar en el último mundial y finalistas en el mundial de Corea 2002.
Sus palabras fueron confirmadas el pasado viernes por la delegación alemana que acudió al sorteo de la Copa del Mundo de fútbol. Su entrenador, así como el director de selecciones, se mostraron ilusionados con jugar la fase final de la Copa Mundial y poder conquistar su cuarto trofeo en este tipo de eventos.
Si uno mira el equipo alemán, el entrenador y el director de selecciones parecen ser de otro mundo. Ballack es una sombra del gran jugador, figura en el mundial de 2002, Lamp es un lateral que puede ser comparado con cualquier mexicano de su posición, en la portería no tienen un referente como en antaño, lo que en el caso mexicano “parece” ser un problema resuelto y en la delantera Klose no pasa de ser un jugador despreciado por muchos, pero que mete y mete goles.
Sin embargo, el entrenador fue frío y resumió lo que es la gran ventaja alemana cuando refirió que nadie quiere enfrentarse a ellos, por su gran mentalidad.
Joachim Löw (el nombre del entrenador) resumía así lo que caracteriza al pueblo alemán: una mentalidad de superación, de calidad, de trabajo, que es para admirarse. Cada segundo en el trabajo, en la casa, con los amigos o en el campo de juego, es una oportunidad para demostrar(se) que las cosas se pueden hacer de manera correcta.
Irremediablemente recuerdo el partido de octavos de final del Mundial de Francia 98 entre las selecciones de fútbol de México y Alemania. Nunca antes había visto tan batidos en un terreno de juego a los alemanes. Habían dominado el primer lapso del partido, Luis Hernández hizo un gol a favor de los mexicanos y en los minutos finales los alemanes dieron la vuelta al partido. Si uno ve el video del partido, antes de los últimos 15 minutos nadie daría un peso por los alemanes. Ese día me quedó claro que los mexicanos perdieron por lo que los alemanes tuvieron de más: su mentalidad. No fueron mejores: sólo que jugaron 90 minutos, dando su mejor esfuerzo no sólo en el primer tiempo, que dominaron ampliamente, sino incluso cuando fueron maniatados por los mexicanos: la esperanza de que aún había tiempo nunca les hizo bajar los brazos.
Habría que aprender algo de esos alemanes. A nuestro país no le vendría mal. A veces pasa por una cuestión de mera actitud. Algo tiene de cierta esa vieja frase, dicha por un futbolista inglés, que sentenciaba: “El fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y en el que siempre ganan los alemanes…”. La mentalidad, seguro tiene algo que ver.
TIEMPO EXTRA
LIBRO: LA SOMBRA DEL VIENTO (Madrid: Planeta, 2004) de Carlos Ruiz Safón es ya uno de esos clásicos modernos, por la historia y la escritura singular de un autor merecidamente comparado con los grandes.
WEB: www.welt.de es el portal del periódico alemán Die Welt, cuyos contenidos pueden leerse en diversos idiomas (especialmente en inglés) y que son siempre de gran interés.
Cuando a un amigo le comenté que el fútbol alemán estaba pasando por una crisis importante, pues no se veía posibilidad alguna de que conquistaran el próximo mundial a celebrarse en Sudáfrica, ya que el equipo parecía viejo, sin oficio y sin estandartes claros -salvo Ballack-, me refutó que mi análisis era poco extraño: habían sido sub-campeones de Europa hace un par de años, fueron tercer lugar en el último mundial y finalistas en el mundial de Corea 2002.
Sus palabras fueron confirmadas el pasado viernes por la delegación alemana que acudió al sorteo de la Copa del Mundo de fútbol. Su entrenador, así como el director de selecciones, se mostraron ilusionados con jugar la fase final de la Copa Mundial y poder conquistar su cuarto trofeo en este tipo de eventos.
Si uno mira el equipo alemán, el entrenador y el director de selecciones parecen ser de otro mundo. Ballack es una sombra del gran jugador, figura en el mundial de 2002, Lamp es un lateral que puede ser comparado con cualquier mexicano de su posición, en la portería no tienen un referente como en antaño, lo que en el caso mexicano “parece” ser un problema resuelto y en la delantera Klose no pasa de ser un jugador despreciado por muchos, pero que mete y mete goles.
Sin embargo, el entrenador fue frío y resumió lo que es la gran ventaja alemana cuando refirió que nadie quiere enfrentarse a ellos, por su gran mentalidad.
Joachim Löw (el nombre del entrenador) resumía así lo que caracteriza al pueblo alemán: una mentalidad de superación, de calidad, de trabajo, que es para admirarse. Cada segundo en el trabajo, en la casa, con los amigos o en el campo de juego, es una oportunidad para demostrar(se) que las cosas se pueden hacer de manera correcta.
Irremediablemente recuerdo el partido de octavos de final del Mundial de Francia 98 entre las selecciones de fútbol de México y Alemania. Nunca antes había visto tan batidos en un terreno de juego a los alemanes. Habían dominado el primer lapso del partido, Luis Hernández hizo un gol a favor de los mexicanos y en los minutos finales los alemanes dieron la vuelta al partido. Si uno ve el video del partido, antes de los últimos 15 minutos nadie daría un peso por los alemanes. Ese día me quedó claro que los mexicanos perdieron por lo que los alemanes tuvieron de más: su mentalidad. No fueron mejores: sólo que jugaron 90 minutos, dando su mejor esfuerzo no sólo en el primer tiempo, que dominaron ampliamente, sino incluso cuando fueron maniatados por los mexicanos: la esperanza de que aún había tiempo nunca les hizo bajar los brazos.
Habría que aprender algo de esos alemanes. A nuestro país no le vendría mal. A veces pasa por una cuestión de mera actitud. Algo tiene de cierta esa vieja frase, dicha por un futbolista inglés, que sentenciaba: “El fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y en el que siempre ganan los alemanes…”. La mentalidad, seguro tiene algo que ver.
TIEMPO EXTRA
LIBRO: LA SOMBRA DEL VIENTO (Madrid: Planeta, 2004) de Carlos Ruiz Safón es ya uno de esos clásicos modernos, por la historia y la escritura singular de un autor merecidamente comparado con los grandes.
WEB: www.welt.de es el portal del periódico alemán Die Welt, cuyos contenidos pueden leerse en diversos idiomas (especialmente en inglés) y que son siempre de gran interés.
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