jueves, 29 de julio de 2010

SUPERIORIDAD EN CUESTIÓN




El libro de Mark Haddon, El curioso incidente del perro a medianoche (The curious case of the dog in the night-time), versa sobre los obstáculos, incidentes y descubrimientos del protagonista del libro, un niño especial, al realizar una indagatoria sobre la muerte de un perro, porque para él es importante saber quién es el autor de la muerte del animal, ya que es tan criminal como quien mata a una persona. Una cuestión que a algunos les parecerá desproporcionada, pero que no lo es si pensamos que a los niños (como es el caso de Christopher, el protagonista del libro) se les enseña todos los días que hay que ser respetuoso con los demás y con el medio ambiente. En la lógica de un niño como Christopher mentir es malo, no importando si la mentira es grande o pequeña. Matar es malo, siempre que no se haga en defensa propia, no importando el ser a quien se mata.
Esto me lleva a la reflexión sobre la superioridad del hombre respecto del resto de los animales. Hay quien sostiene que los animales tienen derechos. Mi perspectiva, desde un concepto restringido de derecho, es que ello no es cierto. En todo caso, lo que hay que replantear es que nosotros no tenemos derechos sobre el resto de los animales que habitan el planeta, salvo para satisfacer nuestras necesidades básicas. En otras palabras: no somos superiores, sino diferentes.
Lo anterior se ve aderezado con la reciente decisión de la legislatura de Cataluña de prohibir las corridas de toros. El argumento, más o menos resumido, es que el animal sufre durante la celebración de la corrida, pues es sacrificado de una manera lenta. Aducen los anti-taurinos un derecho de los animales –en el caso específico del toro- a no sufrir, a no recibir “tortura”.
En principio, hay que decir que la ciencia ha probado a la fecha que los animales sienten. Por ello si el argumento en el que se basaron los anti-taurinos catalanes es correcto, entonces las corridas no parecen ser defendibles como espectáculo. Y es en esta última cuestión donde creo que radica el mayor argumento que debe ponerse atención: que las corridas de toros son precisamente eso, un espectáculo, al igual que, por ejemplo, las peleas de perros (en las que normalmente se apuesta) que están prohibidas en casi todo el mundo.
Así, si partimos de que el hombre puede y debe (para su subsistencia) aprovecharse del medio ambiente, satisfacer sus necesidades y sobrevivir, ello no le da derecho a aprovecharse indiscriminadamente del resto de animales del planeta.
A lo anterior hay que añadir un par de cosas: una en el sentido de que los medios para aprovecharse de los animales deben ser lo menos doloroso posibles para el animal y, dos, que tampoco puede aprovecharse de los animales (y aquí añadiremos, del medio ambiente) en perjuicio de los demás.
Lo primero tiene justificación en el hecho de que si los animales sienten, no parece lógico “torturarlos” o hacer larga su agonía. Si van a sufrir, que sea el menor tiempo posible.
El hecho de que se saque provecho de los animales (y del medio ambiente), sin causar perjuicio a los demás, encuentra justificación en la visión del medio ambiente como un bien público global, que no es otra cosa más que entender que yo tengo derecho a usar el medio ambiente, pero con el límite de que el mal uso del mismo puede afectar a todo el mundo, porque todos y cualquiera es “propietario” o tiene derecho a usar ese mismo bien.
Ante ello, aunque no soy partidario de decir que los animales tienen derechos, pues entiendo que el concepto derecho ha sido ideado por el hombre para defender los intereses de otros hombres, sí creo que es necesario el reconocimiento de la No Superioridad del hombre respecto del resto de animales del orbe. El hombre tiene un derecho al medio ambiente. Un derecho limitado por el derecho de los demás al mismo medio ambiente y limitado por nuestro propio raciocinio: si entendemos que otro ser vivo sufre, parecería sensato no alegrarnos de ello, si es que ese sufrimiento no tiene como consecuencia nuestra subsistencia. Se trata de aceptar que no somos superiores, sino diferentes respecto del resto de animales.
Así, Christopher tendrá razón de buscar al asesino despiadado del perro y nosotros la posibilidad de reafirmar nuestro lado humano, nuestra bondad.

TIEMPO EXTRA
LIBRO
: Mark Haddon escribió El curioso incidente del perro a medianoche (Barcelona: Quinteto, 2007) –mucho mejor en su versión en inglés, donde no se pierde parte del encanto del libro -que siempre las traducciones dejan de lado- (The curious incident of the dog in the night-time, London: Vintage, 2004)- que es un libro para reflexionar en múltiples aspectos: la lógica implacable de Christopher, su protagonista, la existencia de un mundo diverso en nuestra mente, la incapacidad de la rutina para por si sola para crear lazos irrompibles, etc. Otro aspecto recuerda a Platón, que equiparaba verdad con justicia. Para el protagonista del libro, la verdad tiene un valor incalculable, tal vez el mayor de todos. En algo debiéramos tomar en cuenta a Christopher.

WEB: Para quienes somos seguidores de Joaquín Sabina, existe una página en la que se concentran detalles de gran calidad del Flaco de Úbeda. La sección de frases es para enmarcar. http://www.joaquinsabina.net/

jueves, 22 de julio de 2010

¿Es Dios machista?


¿Es Dios machista?

La violencia de género no parece ser una cuestión focalizada en algunos países o regiones. En la última semana el caso de Sakineh Ashtianí -a quien se le condenó a morir dilapidada por una supuesta infidelidad- ha indignado a la comunidad internacional. Más allá de la evidente razón que existe al indicar este caso como una intolerancia inaceptable, no hay que olvidar que los casos de violencia de género que se dan en el mundo occidental son tantos -y tan poco conocidos- como en el mundo islámico.
En El País, el abogado de Sakineh Ashtianí afirma que el Corán no recoge la lapidación. Pero yo, a su vez, preguntaría: ¿qué papel le deja a la mujer el texto sagrado del islamismo? Y ¿qué hay de la Biblia? ¿Es el papel de la mujer en ambos textos un papel de igualdad respecto del hombre? La cuestión es importante porque el machismo es un primer paso hacia la violencia de género.
En el texto islámico, la mayor discriminación viene dada por el propio profeta Mahoma, quien condena el cuerpo de la mujer al haberse sentido perturbado (estremecido –yo diría atraído) por el cuerpo de su nuera (Zainab). Así mismo, se permite la poligamia y el hombre puede repudiar a la mujer, por mencionar algunos aspectos. En la Biblia la cuestión no es demasiado alejada: el papel secundario de la mujer (“salida de la costilla de un hombre”), la culpa recaída sobre Eva por ser quien incita a Adán al pecado original (sexo) y su condena a parir los hijos “con dolor”, muestra a la mujer como objeto del pecado y sujeto con la función principal de reproducir la especie (“los hijos que dios nos dé”), cuyo papel servicial es aún más claro en el antiguo testamento. En el nuevo testamento, la virginidad como característica de la mujer “buena” y la relegación de Magdalena a un segundo y secundario plano en la vida de Jesucristo son puntos de partida desde los que se reivindica el machismo que cobija el catolicismo, idealizado en la exclusividad de los hombres para ser curas y dominar la Iglesia.
Entonces: ¿Es Dios machista? Creo que habrá que distinguir entre lo que Dios es –asumiendo, sin conceder, que Dios existe- y lo que los textos sagrados que fundamentan las religiones islámica y cristiano/católica dicen que es, hizo o dijo. Esto nos podría llevar a sostener, como primera respuesta posible y asumiendo que los textos son machistas, que quienes escribieron los textos son machistas, pero ello no es extrapolable a Dios. Sin embargo, una segunda respuesta, asumiendo que lo dicho en el Corán y en la Biblia es cierto, nos llevaría a sostener la respuesta afirmativa: Dios es machista.
Desafortunadamente, para efectos prácticos, la distinción que he tratado de explicar no tiene gran trascendencia, porque millones de personas en el mundo piensan y creen que lo que está escrito en la Biblia o en el Corán es cierto. Y entonces la violencia de género encuentra un apoyo más en ambos textos. El machismo encuentra justificación religiosa.
Ante esta situación no hay otro camino que tratar de echar abajo las tradiciones y creencias enraizadas culturalmente en los pueblos y personas que siguen el Corán y la Biblia. Tratar de que haya lecturas distintas de ambos textos, aunque ello resulte casi imposible y contradictorio (vgr. que se crea en Dios cristiano, pero sin condenar a la mujer y darle un papel secundario, como simple objeto sexual) o de plano argumentar que lo escrito en la Biblia y el Corán es expresión de “algunas” mentes creativas, cuyas historias puede que no se ajusten a la realidad.
Para este último caso, Saramago parece abordar de manera magistral la cuestión al escribir El Evangelio según Jesucristo, en un intento de presentar una visión mundana de la vida de Jesús de Nazareth, poniendo de relieve el machismo que inunda el antiguo testamento y que determinaba la vida en la época en que nace y vive Cristo –la relación entre José y María y entre María y Jesús es el mayor botón de muestra de esa “superioridad” del hombre respecto de la mujer-
Así, a la pregunta sobre quién tiene la culpa de la violencia de género habría que añadir una cuestión más: ¿cómo podemos evitarla? En este sentido, alejarnos de algunos dogmas religiosos parece ser una respuesta correcta.

TIEMPO EXTRA
LIBRO
: Interesante por su magnífica prosa y extraordinaria historia, es altamente recomendable la lectura de la obra de José Saramago a que me he referido. El evangelio según Jesucristo (Madrid: Punto de lectura, 2006 [1991].
WEB: La obra del paladín sueco de la lucha contra la violencia de género a partir de la novela negra, el tristemente fallecido Stieg Larsson (autor de la trilogía Millenium), encuentra en el periódico La Vanguardia un espacio para su análisis y para la lectura de notas relacionadas con el boom literario de los últimos años. http://www.lavanguardia.es/afondo/stieg-larsson/index.html

lunes, 12 de julio de 2010

EL PAN


Cuando en el año 2000 Vicente Fox Quesada ganó la Presidencia de la República en México, le preguntaron a Diego Fernández de Cevallos qué haría el PAN –una vez que se había dejado de ser oposición con el triunfo foxista- y respondió: seguiremos buscando ganar la Presidencia de la República. En la frase pronunciada por uno de los panistas más influyente de las últimas décadas, se podía encontrar cierto atisbo de esperanza de que la derecha (política y pensante) no participaba del todo en el desastre de gobierno que sufrimos los mexicanos del 2000 al 2006, en el cual la estupidez hacía gala de protagonismo en cada comentario pronunciado por Fox Quesada.
Con la llegada de Felipe Calderón en el año 2006 se podría esperar un mejor desempeño, ya que, ahora sí, el partido había apoyado al candidato y era el partido de la derecha el que ganaba las elecciones. Por primera vez, la derecha se sentía representada en el gobierno. Para ilusión de muchos, si la derecha iba a gobernar el país, era mejor una gente identificada plenamente con los valores e ideología del Partido Acción Nacional (los cuales respeto, aunque pueda discrepar de muchos de ellos).
Sin embargo, en política las circunstancias cuentan y Calderón se ha perdido en el constante pago de facturas del triunfo que le llevó a la Presidencia. Me explico: Calderón ganó la elección y los compromisos para lograr ese triunfo le han atado. Lo peor es que quienes le han maniatado son los grupos empresariales y, principalmente, las televisoras. Calderón necesitó –y necesita- del olvido de la elección de 2006 y las televisoras han hecho su trabajo. A cambio han recibido las iniciativas que les conceden mayores y mejores espacios para que unas cuantas manos sigan manejando los medios de comunicación en México (concesiones, prórroga de las mismas, leyes a su modo, etc.). Necesitaba y necesita que sus contrincantes al interior del PAN y de otros partidos políticos, no tengan cobertura por parte de los medios y las televisora, igualmente, se han hecho cargo de ello (Creel, Javier Corral y López Obrador, son algunos exponentes).
El otro gran compromiso de Calderón es de tipo político: lo adquirió con el PRI. EL PRI facilitó a Calderón su llegada a Los Pinos con su posición–que desde el punto de vista de un estadista no podría haber sido otra- y Calderón decidió correr el primer tramo de su gobierno al lado de los dinosaurios de siempre. Esperaba que las elecciones de 2009 le trajeran vientos a su favor, pero no fue así. El PRI se reforzó y se reafirmó la idea de que volverán en 2012 a la Presidencia de la República.
Es entonces cuando Calderón se da cuenta que el barco se le hunde. Si en principio pensó que la militarización de la lucha contra el narcotráfico le traería buenos dividendos, las elecciones federales de 2009 le devolvieron a la realidad, misma que día con día le restregaba en la cara que la estrategia estaba siendo errónea; le demostraba que hay una diferencia entre lucha y guerra y que Calderón confundió ambas. Ya lo he apuntado antes: en una guerra, por más cruenta que sea, no se acaba nunca con el adversario: siempre quedan resabios y siempre se negocia. El problema de Calderón es que si piensa que la lucha contra el narcotráfico es una guerra (y por eso utilizó al ejército), ¿con quién se sentará a negociar a final de dicha guerra?
Más allá de las diferencias semánticas –no por ello despreciables, pues en política la forma es fondo-, lo que quiero poner de relieve es que Calderón apostó a la lucha militarizada contra el narcotráfico como salida para legitimarse (mostrarse como estadista) y como trampolín para la segunda parte de su gobierno, esto es, para dejar de lado los dos compromisos (empresarial y político) que adoptó al inicio de su mandato. Para su desgracia –y la del país- ambas apuestas le salieron mal. El estigma de ilegítimo le sigue como sombra y la ciudadanía tampoco le dio la razón en las urnas a mitad de su mandato.
Y entonces se presentan las elecciones locales de 2010 y el Presidente Calderón da un giro a su política y olvida su alianza de facto con el priismo, para lanzarse a los brazos del partido de izquierda (la izquierda electoral) y experimentar alianzas que no tienen otra función que ganar o seguir en el poder. El poder por el poder. Y el resultado le ha significado al Presidente su mayor victoria política sobre los priístas, sus amigos y aliados durante 4 años y en gran parte sobre sus aliados televisivos, los que nunca vieron con buenos ojos su alianza con el PRD y que ordenaron a sus encuestadoras tratar de ocultar el avance de algunas candidaturas (en Puebla y Oaxaca, 10 días antes de la elección, las encuestadoras de las principales televisoras daban 10 puntos de ventaja a los candidatos priístas, los que fueron vencidos por más de 7 puntos)
Así, el Presidente entra a sus últimos dos años de gobierno con una sola misión en mente: que el PRI no regrese a Los Pinos (con Peña Nieto, según las encuestas). En ello, todo parece indicar que viviremos una última etapa del gobierno de Calderón con la misma tónica que la de su antecesor: en la búsqueda de conservación del poder.
Por ello recuerdo las palabras de Fernández de Cevallos y me pregunto: ¿cuándo llegó el PAN al gobierno? Si por el tipo de gobierno, los resultados y la forma de hacer política se trata, podríamos decir que entre Fox y Calderón hay ciertas diferencias, pero patrones comunes. El PAN, entonces, llegó al gobierno hace una década. Es un PAN que parece PRI, un PAN con compromisos que le atan hasta el punto de traicionar sus ideales y valores. Es un PAN que está más preocupado por ganar elecciones que por gobernar. Gobierna con desaseo, hace política sucia y decide pensando en el bolsillo de unos cuántos. Lástima que éste no sea el PAN de Gómez Morín y de Castillo Peraza (sus representantes ideológicamente). En cambio, es el PAN de Fox y Calderón. Y he ahí la enorme diferencia.


TIEMPO EXTRA
LIBRO
: David Trueba escribió un libro que trata sobre la resignación, la esperanza y el conformismo. El libro recibió el Premio Nacional de la Crítica 2008. Saber perder (Barcelona: Anagrama, 2008) es una historia (mejor dicho, cuatro historias en una vida) de esperanza, fe, juventud, madurez y vejez. Cuatro historias que muestran la pequeña gran diferencia entre saber perder y no saber ganar.
WEB: http://jezebel.com/ es un sitio con contenidos variados de actualidad, moda, sexo y entretenimiento, enfocado a atraer la mirada y curiosidad, sobre todo, del público femenino.

jueves, 1 de julio de 2010

EL FESTÍN DE LOS HIPÓCRITAS


Me declaro crítico acérrimo de muchas decisiones de Felipe Calderón desde que llegó a Los Pinos a través de una elección que con el paso del tiempo irá tomando forma de mito catastrófico. Su estrategia de militarizar la lucha contra el tráfico de drogas fue decidida sin grandes fundamentos y con el solo objetivo de legitimarse: lástima; su errónea opción debilitó a un Estado ya de por sí en entredicho desde el año 1994 (o desde 1988)
Igualmente parto de la idea de que el PAN es un partido político que hizo su parte en la transición mexicana hacia la democracia (electoral), pero que una vez en el poder ha demostrado ser igual que su antecesor. No ha podido crear una clara línea de separación entre el ejercicio del poder y la búsqueda del poder. Ha confundido ambas actividades, en sí mismas contradictorias.
Culpo también al PRD de timorato y poco coherente. “Vendido” le llamarían otros, con justa razón. Las alianzas “contra-natura” que ha hecho en meses y días recientes con el PAN son la clara muestra de que la ideología partidista se perdió, si es que en algún momento la tuvo.
Todo ello, es hoy tomado, en un alarde de oportunismo político, por el PRI. Sin embargo, ese oportunismo al que me refiero, tiene dos facetas: la primera denota que más allá de los sucesos trágicos que azotan al país (los muertos se cuentan por miles) la política continúa y hay que aprovechar las debilidades del rival y las fortalezas propias. En ello el PRI se apunta un triunfo. La segunda faceta de ese oportunismo es, digamos, el aspecto reprochable de él: el PRI hace lo que yo llamaría un “Festín de los Hipócritas”
Y que nadie se alegre: el hecho de que sea un festín, no significa que unos ganan y otros pierden; por desgracia, y eso a la clase política mexicana le falta detectarlo, todos perdemos –ellos incluidos-
El calificativo de hipócritas se lo otorgo por la larga cola que todavía pisan, pero que no les incomoda al andar. El PRI de hoy señala como responsable de muertes, debilitamiento del Estado y de oportunismo al Presidente, al PAN, y al PRD le ningunea –aunque el propio partido no necesita ayuda para ese fin. El PRI se olvida del año 1994. Estando ellos en el poder se presentó el levantamiento armado más importante en toda Latinoamérica en las últimas décadas. Hubo muertos y el Estado se debilitó. Un par de balas acabó con su candidato presidencial y una ráfaga de plomo con su Secretario General. El Estado se cimbró.
No quiero vivir del pasado, pero la memoria del pueblo en política es corta. Hoy el PRI se regodea ante la incapacidad y la estupidez del panistas y perredistas. Pero ellos –los priístas- también han colaborado con la incapacidad actual del Estado mexicano.
Es una lástima que entre las tres principales fuerzas políticas del país no se puedan poner de acuerdo para, al menos, celebrar un funeral de Estado (por la muerte del candidato al gobierno de Tamaulipas) y en cambio se hagan reproches mutuos. Ojalá aprendieran un poco de políticos de otros lares (los españoles, por ejemplo) que ante una tragedia dejan a un lado –por pocos momentos- las rencillas políticas y se manifiestan para demostrar la fortaleza del Estado (recuérdese las marchas contra los asesinatos de ETA)
Sé que todo es por el poder. El PRI busca ganar elecciones y en ello vive enfrascado. Su objetivo único –el mayor, el anhelado- es el 2012. Puede ser que lo logre y que –hablando de actualidad- este domingo se alce con el triunfo en la mayoría de elecciones estatales. Pero: ¿eso asegura la paz?; ¿qué plan diferente hay para mañana? No defiendo el statu quo, sólo temo que quienes ganen el domingo las elecciones estatales o el 2012 las federales, no tengan un plan. Es decir, temo que sigamos en el statu quo actual.
EL PRI se lame los bigotes ante la presa que sangra. Las otras dos fuerzas políticas son las hienas que ven como un carnívoro mayor se acerca lentamente a quitarles su lugar en espera de que la presa muera y la carroña les sacie hasta donde sea posible. La presa sangra y se duele por las heridas que le han propinado, pero tengo confianza en que pueda resistir.
Es un festín de los hipócritas. La presa se llama México.