lunes, 17 de enero de 2011

Peña Nieto: la confusión de los poderes

Es un lugar común decir que Enrique Peña Nieto, el futuro candidato del PRI a la Presidencia de la República, es un producto de la mercadotecnia televisiva y de las revistas del corazón. No por ser un tópico, deja de ser cierto.

Peña Nieto es un producto de las televisoras a partir de su llegada al gobierno del Estado de México, uno de los Estados más importantes del país.

Que sea el aspirante favorito de las televisoras no debería sorprender: Sarkozy era favorito de determinados medios de comunicación franceses (los más importantes), aunque ahora le muestren una animadversión inusitada. En sus últimos días de campaña, Obama era ensalzado por casi todos los medios de comunicación estadounidenses, aunque hoy el país esté dividido entre los radicales (¿xenofóbicos?) y los mesurados.

El problema es que Peña Nieto es no sólo el favorito, sino que, mediante una estrategia bien cuidada, las principales televisoras, las revistas del corazón de las que son propietarias, las plumas pagadas por Televisa y TvAzteca y los periódicos que le siguen, han conseguido posicionar de manera exitosa al aspirante mexiquense y buscarán hacerle Presidente a base de spots, comerciales, entrevistas, etc.

Un momento clave fue la muerte de la esposa de Peña Nieto y la relación que surgió entre el político y la actriz Angélica Rivera, mejor conocida como “La Gaviota”. Para quien argumente que nada de malo tiene que un político se una a una actriz, la razón le asiste, salvo por el hecho de que la relación misma es siniestra. Sólo algún bien-intencionado puede afirmar que Televisa (el emporio de telecomunicaciones más importante de México y Latinoamérica) no está detrás (avalando o impulsando) una relación mediática que le dejará muchos beneficios.

¿La prueba? Su despiadado apoyo a Peña nieto (es burda la forma en la que realizan un fraude a la ley, entrevistando a Peña Nieto en cualquier programa -sobre todo “revistas del corazón”-, dado que no puede promocionar su imagen personal), que se ve apuntalado con su relación con una de las actrices principales de la televisora. Detrás de todo hay dinero y beneficios.

¿A qué creo que se compromete el hoy Gobernador?

  1. Al menos a mantener el statu quo. Las televisoras no quieren que nadie les toque el negocio. Una tercera o una cuarta cadena de televisión abierta es impensable (Pregunta: ¿Por qué en México hay menos cadenas de televisión abierta que en países como España, Francia o Alemania, donde hay un número de televidentes similar a los que hay en México?
  2. A beneficiar a las televisoras para expandirse y competir con Carlos Slim en el mercado de la telefonía (por el ansiado triple o cuádruple play).
  3. A impulsar reformas que le permitan a los políticos realizar gastos para promocionar su imagen. (El presupuesto que se destinó a este rubro en los años anteriores a la Reforma Electoral de 2007 tuvo beneficiarios claros: las televisoras (más del 80% de ese presupuesto -estamos hablando de miles de millones de pesos)
  4. A compartir el poder. Emilio Azcárraga Jean, el Presidente de Grupo Televisa, hijo de “El Tigre”, es un joven que, por desgracia, tiene impulsos autoritarios. La forma en la que ha hecho política -sobre todo en los últimos 8 años- recuerda las viejas prácticas del PRIato, el régimen de 70 años que gobernó el país. Y tiene el aliento puesto en la silla principal, no para ocuparla, sino para mandar sobre el que se siente en ella.


Este último punto es el más preocupante. Los demás rubros son evitables a través de los órganos de los poderes legislativo y judicial, pero la partición del poder para que también las televisoras decidan y manden es preocupante. La llegada de Peña Nieto no me parece adecuada, no porque sea un producto de las televisoras (eso no hace sino refrendar que en México la política es videopolítica, y la democracia una teledemocracia), sino porque creo que los asuntos importantes del país los debe decidir el Presidente y debe tomar en cuenta a todos los actores económicos y sociales, no sólo a los presidentes de las televisoras.

Lo que significaría un retroceso es que Peña Nieto comparta el poder, porque, entonces, habrá una confusión de poderes: el de las telecomunicaciones y el político. Una versión bananera de Silvio Berlusconi, en donde el poder económico prima sobre el político ciegamente, con una ausencia de barreras preocupante.

Que Peña Nieto sea un producto de las televisoras tendrá su lado entretenido para mucha gente. El fin por el cual lo crean las televisoras (especialmente Televisa) es lo que debe preocuparnos.

“El hijo del Tigre” juega a gobernar este país. Peña Nieto es su soldado.



Apunte final

La respuesta viene de parte de Carlos Slim: apoyará al candidato que salga mejor posicionado del PAN (Lujambio o Cordero) o del PRD (Ebrard o De la Fuente) ¿Eso soluciona el problema? Me temo que no. Pero puede ser un contrapeso importante.


TIEMPO EXTRA

Libro: Mi sugerencia este semana es Tokio Blues. Norwegian Wood de Haruki Murakami (Tusquets editores, 2007), un libro editado hace algunos años, pero que no deja de ser actual. Una historia donde la confusión, la juventud, el amor y el precio de la madurez se confunden en caminos de distintas personas, dando lugar a una historia escrita de manera magistral, con Norwegian Wood de The Beatles en la mente del lector.

1 comentario:

  1. Me parece interesante todo el artículo, con el cual concuerdo, la anotación final me parece correcta y preocupante.
    Seguimos hablando del "compadrazgo", de los tratos por debajo del agua y de aquello que corrompe en las más altas esferas a nuestro país.

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