Toda persona tiene derecho a tener aspiraciones presidenciales. Si esa persona es Secretario de Estado, tiene gran influencia sobre muchas otras, los medios están presentes en cada acto que lleva a cabo, se reporta cada una de sus declaraciones y sus posibilidades aumentan seriamente si quiere aspirar al cargo más importante en un sistema presidencial.
Por eso es entendible que Ernesto Cordero, el Secretario de Hacienda en nuestro país, aspire seriamente a ser el candidato del PAN a la Presidencia de la República y convertirse –si las cosas le salen bien- en el Presidente de la República.
Lo que no se entiende es el apoyo que le dan a Cordero muchas figuras importantes del panismo y de la política nacional.
¿Por qué apoyan a un “político” tonto y gris? (Digo tonto, porque sus declaraciones, como mínimo, me parece que son tonterías)
¿Por qué el Presidente Calderón apoya a Cordero?
Si Calderón se autonombró el “hijo desobediente”, no cabe la menor duda que con Cordero está afirmando que a él le gusta la obediencia de sus allegados. Él puede ser desobediente, pero nunca su subordinado.
Hay un trasfondo mucho mayor del apoyo presidencial hacia el Secretario de Hacienda. La respuesta se encuentra en los números decentes que macro-económicamente está arrojando la economía mexicana. No es que sean supremos, pero comparados con el fracaso del gobierno en otros ámbitos, resultan ser mínimamente rescatables.
Calderón ha fracasado en su guerra contra el narcotráfico -el mayor de sus empeños- y tratará de cambiar la dinámica de la campaña electoral, a fin de que no se centre en la seguridad , sino en la estabilidad económica del país. Por ello no son nada casuales las declaraciones desafortunadas (estúpidas, diría yo) del mismo Cordero, afirmando que México dejó de ser un país pobre hace mucho tiempo. Calderón tratará de cambiar el tema de la campaña del próximo año. Sabe que en la dicotomía victoria/derrota del Gobierno Mexicano en la lucha por el narcotráfico, la derrota de su partido es más que inminente y previsible.
Otro aspecto a considerar es la pertenencia de Cordero al grupo de especialistas en macro-economía que dirigen las riendas del país. Cordero es “dedo chiquito” de Agustín Carstens y la llegada de éste, primero a Hacienda y luego al Banco de México, y la posibilidad de Cordero de sentarse en el despacho de Hacienda, fueron avaladas por los economistas que dirigen financieramente al país y por los grandes empresarios. Calderón impulsa a Cordero porque a ellos, a los economistas de “gran renombre” y a los empresarios más adinerados del país, la seguridad pública les importa un pito y lo único que les preocupa –o al menos lo que les preocupa preponderantemente- es que sus ganancias no se vean afectadas. Y en ese aspecto, más allá de los avatares de este sexenio, los grandes empresarios y la economía mexicana no se ha visto tan afectados. Y Cordero, entonces, simboliza la estabilidad económica del país (según el grupo Calderonista), -aunque no significa que esa estabilidad se traduzca en desarrollo
Por último, Calderón impulsa a Cordero porque éste es gris, subordinado y manipulable. Es el alfil que necesita para prorrogar (al menos de manera efímera) el poder que tiene al interior del PAN. Un soldado que obedezca es mejor que un general que tome decisiones y “piense solo”, en la lógica calderonista. Y el cuadro lo cierra Margarita Zavala. A nadie extrañe que la esposa del Presidente encabece la lista de candidatos plurinominales del PAN para el Senado. Así, Calderón sabe que podrá controlar, con Cordero, al PAN previamente y durante la campaña. Y Margarita será quien sea su protectora, una vez caído y sacrificado Cordero.
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