lunes, 30 de noviembre de 2009

INFORMACIÓN, CIUDADANOS Y MEDIOS
Los medios de comunicación son un pilar de la sociedad. Nunca como ahora es posible constatar el avance de los medios en una sociedad polarizada ideológicamente, pero marcada por un tendencial y creciente fenómeno de atención a los medios. Los periodistas han dejado de ser tales, para pasar a ser también críticos –no en todos los casos de calidad- que arremeten contra tirios y troyanos conforme ideales, pero sobre todo de acuerdo a los intereses de los dueños o concesionarios de estaciones de radio y televisión.
En apariencia éste era un fenómeno de larga duración, pero la irrupción de internet en la esfera mundial ha venido a cambiar los cánones. Los ciudadanos han pasado a ser verdaderos productores y directores de medios. Quien entre en youtube podrá constatar ello con el simple hecho de ingresar a la página.
Lo anterior trae una consecuencia: la sobresaturación de información. En México, hasta finales del siglo XX, no hubo otra forma de saber lo que ocurría en el país sino a través de unos cuantos medios de comunicación, siempre bien copados por el Estado. Hoy la situación ha cambiado: la irrupción de la democracia ha hecho posible que la información circule y llegue a las manos de los ciudadanos, incluso de manera desbordada.
Obvio es que el problema que se presenta es precisamente esa abundancia de información. La clasificación entre la información fidedigna y la que no lo es puede ser la clave entre emitir una opinión acertada o incluso en la toma de decisiones trascendentales.
Llama la atención de cualquiera el hecho de que Wikipedia sea hoy en día la enciclopedia más consultada, la cual es alimentada por los propios usuarios de internet. La veracidad de la información ahí proporcionada debe tomarse con cuidado. Puede elevar a las nubes a personajes como Luis Echeverría y apenas relatar aspectos intrascendentes de personajes más importantes.
¿Dónde encontramos la información adecuada, ante esta vorágine? La respuesta no es fácil. Por ello los medios siguen ocupando un papel trascendente –la tradición de calidad de sus contenidos, en algunos casos, les alcanza todavía para respaldar su función. Así, sorprende que en un mundo tan comercializado los diarios más importantes del orbe planeen en próximos meses comenzar a cobrar por la consulta de sus contenidos. Un sinsentido que les costará caro. Nadie puede negar que los medios son importantes, pero también que no tienen el monopolio de la información. El ciudadano al fin tiene ese poder que nunca antes le había sido reconocido; ahora es cuestión de la misma ciudadanía el conservarlo con calidad. De lo contrario, los medios se seguirán presentando como los “verdaderos” paladines” de la verdad; algo que la experiencia nos demuestra que está muy lejos de ser real.

TIEMPO EXTRA
LIBRO: La Guerra de Galio (México: Cal y Arena, 1990) es una obra del historiador Héctor Aguilar Camín que hay que tomar en cuenta para tratar de entender la segunda mitad del siglo XX en México.
WEB: www.jornada.unam.mx es el sitio en internet del periódico La Jornada, referente del periodismo crítico en México.

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