lunes, 21 de diciembre de 2009

Al fin un Presidente de la República se atrevió a desafiar el mito de la reelección en México y la semana pasada Felipe Calderón presentó una seria de propuestas que incluyen la posibilidad de que legisladores y alcaldes se puedan reelegir. Pero no es casual que sea Calderón y que sea hoy. Si eso lo hubiese intentado el más inocente de los Presidentes durante el régimen priista, las reacciones hubieran sido de alarma. Si Vicente Fox lo hubiese intentado, también hubiera sido visto con recelo por ser el primer presidente en el naciente régimen democrático-electoral mexicano.
El que Calderón sea quien lo proponga no es síntoma sino de que el Presidente no tiene mucho que perder, que sabe que son reformas necesarias y que parece por un momento tener la lucidez de un hombre de Estado y pensar más allá de los 3 años de gobierno que le quedan.
Y el Presidente ha encontrado el momento ideal para proponer la reforma: al inicio de la segunda etapa de su gobierno, con la legislatura prácticamente nueva después de las elecciones intermedias, con elecciones estatales en el horizonte que si bien son importantísimas tampoco se vislumbran como un gran obstáculo para apoyar la reforma y ha tenido el tino de incluir a diversos grupos –como el Poder Judicial- que sin duda con la reforma ganan terreno en la política mexicana.
La reelección de alcaldes y legisladores efectivamente es un empoderamiento que los ciudadanos adolecen en el México actual y parece ser el único instrumento que queda por probar para tratar de frenar la voracidad política y económica –sobre todo de los legisladores- que tanto daño hace al país. Al fin el ciudadano podría reclamarle –por medio del voto- a un legislador haber votado a favor o en contra de determinada ley.
Al interior de los partidos también se daría un fenómeno importante: el encarecimiento del voto del legislador y, posterior a éste, el sometimiento a las cúpulas. Un juego de pesos y contrapesos que hoy en día no tiene lógica o patrón alguno con la irrupción de los gobernadores como virreyes en sus feudos estatales y como grandes influyentes controlando a sus legisladores en el ámbito nacional.
Sin embargo, lo que se aprecia es cierta reticencia de los legisladores para sacar adelante la propuesta del Presidente Calderón. El miedo a ser juzgados por la ciudadanía mediante el voto es grande. Las palabras del líder prisita en la Cámara de Diputados en el sentido de que es más necesaria la reforma económica que la política, puede ser una referencia de que si el Presidente quiere que la reforma se concrete, el costo que le quieren hacer pagar es alto.
Lo mejor para el ciudadano es que este parece ser un paso importante para un cambio legal y político del régimen que impera en nuestro país. La reforma parece ir en un sentido bastante correcto: el reconocimiento al ciudadano de que puede llevar a cabo un control posterior a su voto, con un acto de iguales características –otro voto-.
La reforma no es una reforma que sea el PAN o del PRI. Parece ser un primer paso para que los actores políticos se piensen como estadistas. Probablemente desde las reformas de mediados de los ’90 no había habido posibilidad tal para los políticos mexicanos.
Calderón ha dado el paso. El tiempo, las circunstancias y el hecho de no tener nada que perder le han llevado a tirar mitos, justo a 100 años de la Revolución Mexicana. Se ha puesto el traje de estadista. Es un botón de muestra de que quiere dar pasos que le legitimen. Después de 3 años, Calderón sigue viviendo con el 2006 a cuestas. Lo mejor es que sus pasos hoy parecen ser en el camino correcto: con el lastre del 2006, pero pensando más allá de 2012.
LIBRO: LA NUEVA DIVISIÓN DE PODERES de Bruce Ackerman (México: Fondo de Cultura Económica, 2007) parece ser uno de los libros indicados para consultar por las reformas propuestas por el Presidente Calderón. Un libro que puede llegar a ser un clásico en la configuración constitucional de nuestros tiempos.
WEB: www.fondodeculturaeconomica.com es la página web de una de las editoriales más importantes en el mundo iberoamericano. El Fondo de Cultura Económica está en la web y los libros que allí se pueden encontrar son siempre de gran interés.

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