jueves, 25 de febrero de 2010

¿ DÓNDE ESTÁ DIOS?

El papel del clero y demás dirigencias eclesiásticas en la vida política y social es primordial hoy en día. Pero ¿qué papel juega su Dios en todo ello? Cuando oigo al Presidente iraní decir que desaparecerá a los judíos, su declaración tiene detrás un indudable matiz ideológico-religioso. Cuando se ve el bombardeo, un día sí y otro también, que el Estado israelí realiza sobre tierra palestina, el trasfondo sigue siendo la “Tierra Santa”. Otros ejemplos, menores, pero no por ello despreciables, son las continuas declaraciones de cardenales y obispos en los países de Latinoamérica, que tratan de influir en la política de cada país.

¿A quién creerle? Quién es el bueno y quién el malo en estos continuos conflictos, si queremos encontrar un lado justo y un lado injusto siguiendo la dicotomía schmitiana. Es una guerra entre confesiones.

El problema es que las religiones han dejado el templo y quieren ocupar los palacios de gobierno para, desde ahí, lograr atraer más fieles que, en muchos casos –por no decir en todos-, dejan jugosas ganancias a las dirigencias (o Estados).

Quien se haya parado en el Vaticano o haya estudiado o analizado la riqueza de dicho Estado, puede deducir de forma casi inmediata que dicha riqueza no es obra de la casualidad. ¿De dónde salen los recursos para ese tipo de construcciones? En el mejor de los casos la respuesta se encuentra en los fieles. En el peor el crimen organizado y las mafias lo son.

Ante ello, lo que habría que replantearse es el papel que las Iglesias deben jugar en la sociedad de hoy en día. Un papa polaco ayudó a la caída del muro, lo que significa que hizo política. ¿Deben las iglesias jugar un papel político? ¿Y si la respuesta es positiva, qué papel y qué límites deben tener?

Hoy, por más que se rebata, el papel del clero es de un incesante buscador de riqueza. No se entiende de otra forma su continua búsqueda de intervención política. Juárez y la Reforma le propinaron un duro golpe, no a su religión, no a su creencia; el golpe fue brutal para su riqueza. Es algo por lo que nunca lo perdonarán y que, hoy en día, siguen buscando recuperar. Riqueza, dinero, bienes. Su Dios puede esperar.

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