domingo, 28 de febrero de 2010

DE MALA SUERTE Y OTRAS COSAS

Cuando pienses que las cosas van mal, ten cuidado que pueden ir peor. Y son dos caminos los que se pueden optar ante tales circunstancias: el fácil y el difícil. En el primero tu cobardía e irresponsabilidad salen a flote. El objetivo es lo de menos: lo importante es “salir del hoyo”. En el segundo es la inteligencia y el objetivo final lo que importa. Cierto, “salir del hoyo” es importante, pero cómo salir es tan o más importante que ello. Ante la duda del objetivo: el cobarde cierra los ojos; el inteligente busca causas y consecuencias.
Esto viene a colación porque el Presidente Calderón hizo durante la semana una declaración en el sentido de que México había sido azotado por una de las peores crisis, pero que ya se había superado lo peor.
Sin embargo, habrá que ver cómo salió el país de esa crisis. ¿Fue la misma inercia mundial que lo llevó a la crisis –sin duda inevitable- la que también le hizo salir de ella? ¿O fueron medidas de Gobierno? El punto es qué tan rápido salimos de la crisis y qué pasó durante el tiempo que duró. Y en ese punto el gobierno de Calderón quedó a deber. Son sus solos cálculos los que ejemplifican el hecho: pasamos del “catarrito” pronosticado por el otrora Secretario de Hacienda a una verdadera pulmonía hacendaria que hizo perder el empleo y bienes a miles de mexicanos.
Las cifras no mienten: el Presidente del empleo ha hecho perder el mismo a miles de mexicanos (millones desde hace 3 años que asumió el poder), el último año el PIB decreció en niveles históricos desde hacía 70 años, la tasa de desempleo ronda el 5% y los altos impuestos que gravan el ingreso y gasto de los mexicanos no se ven reflejados en obra pública y gastos social.
Luego entonces, parece que el camino escogido por Calderón and company fue el fácil: salir de la crisis era lo más importante. El problema es que al salir (si eso fuera cierto) la situación no es alentadora: no hay los elementos que nos hagan pensar en una mejora en el mediano plazo de la economía de los mexicanos (no la de México, que nos muestra cifras de reservas internacionales que poco nos dicen respecto del día a día del mexicano promedio).
Estructural e institucionalmente seguimos siendo un país no preparado para el desarrollo y la mejora de las condiciones de vida de la población.
Podemos culpar de nuestra situación a la mala suerte. Es cierto, no escogemos la situación y los problemas que nos golpean. Pero la frase de Díaz acerca de la mala suerte de México al estar tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos, es el refugio encontrado ante la incapacidad de acción y reacción.
La mala suerte puede tocar a nuestra puerta. Habrá que escoger el camino fácil o el difícil.

TIEMPO EXTRA
LIBRO: La reina en el palacio en el palacio de las corrientes de aire, es la última entrega de la trilogía Millenium, la serie que inmortalizara el nombre Stieg Larsson, por su correcta escritura, por su atrapante historia y por la indudable atracción a la que conduce el enigmático personaje de su protagonista: Lisbeth Salander.
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