
SIN VÍCTIMAS ETERNAS
En la Historia Mundial e incluso en las historias cotidianas, encontramos grupos y personas que han sido objeto de injusticias y tratos inhumanos por parte de otros habitantes de este planeta.
El pueblo judío en la Segunda Guerra Mundial, los habitantes de Stalingrado en esa misma conflagración, los Afroamericanos en los Estados Unidos, las colonias esclavizadas por las monarquías europeas de siglos anteriores, etc.
Sólo que el innegable estatus de víctimas en un periodo no significa carta libre para serlo por siempre. Leía el sábado en el New York Times la narración sobre el reciente reporte de Naciones Unidas acerca del Genocidio en el Congo. El reporte, en resumen, viene a decir que Rwanda no solo fue víctima de genocidio (sobre todo en perjuicio de Tutsis) sino también perpetrador de un genocidio (sobre todo en contra de Hutus, que huyeron a Congo). La cuestión no es menor: la víctima ha pasado a ser verdugo. Los Tutsis, a quien Naciones Unidas y el mundo entero apoyaron en esa barbarie que sorprendía a todos en los años noventa, ahora son, ellos mismos, quienes perpetran el genocidio.
En la Historia Mundial e incluso en las historias cotidianas, encontramos grupos y personas que han sido objeto de injusticias y tratos inhumanos por parte de otros habitantes de este planeta.
El pueblo judío en la Segunda Guerra Mundial, los habitantes de Stalingrado en esa misma conflagración, los Afroamericanos en los Estados Unidos, las colonias esclavizadas por las monarquías europeas de siglos anteriores, etc.
Sólo que el innegable estatus de víctimas en un periodo no significa carta libre para serlo por siempre. Leía el sábado en el New York Times la narración sobre el reciente reporte de Naciones Unidas acerca del Genocidio en el Congo. El reporte, en resumen, viene a decir que Rwanda no solo fue víctima de genocidio (sobre todo en perjuicio de Tutsis) sino también perpetrador de un genocidio (sobre todo en contra de Hutus, que huyeron a Congo). La cuestión no es menor: la víctima ha pasado a ser verdugo. Los Tutsis, a quien Naciones Unidas y el mundo entero apoyaron en esa barbarie que sorprendía a todos en los años noventa, ahora son, ellos mismos, quienes perpetran el genocidio.
La cuestión no estaría mal que se comparara en el siempre presente conflicto israelí-palestino. Cierto es –y cuestión que nunca la humanidad debe olvidar- que los judíos fueron perseguidos, asesinados, torturados y casi exterminados por un régimen –el III Reich- durante la Segunda Guerra Mundial (también se debe recordar que no fueron los únicos: polacos y Romas -el genérico de gitanos- son solo algunos de los grandes ejemplos de que el exterminio era contra todos; contra el diferente) No obstante, lo que hoy en día hace el gobierno israelí contra los palestinos no parece alejado de aquel ejemplo. Algunos se atreverían a decir que es un genocidio, otros lo calificarían al menos de inmoral, muchos lo intentarán justificar como parte de la salvaguarda israelí. Por mi parte, lo mínimo que puedo decir (ante mi escaso conocimiento sobre el tema) es que es inhumano. El bloqueo a Gaza representa el tratar de aniquilar a la población que ahí habita.
También su ataque contra Líbano con bombas racimo es poco más que injustificable (miles de niños muertos por bombas que no distinguen entre soldados, población civil, hombres, niños, ancianos o jóvenes) Una atrocidad. No hay razón alguna, ni seguridad alguna, que permita pensar que ello entra dentro de los estándares humanos.
Su última acción mundialmente conocida –el ataque a un barco de ayuda a Gaza- no es sino el paradigma de la paranoia. Es la política del enemigo –acentuada por la Administración Bush y los neoconservadores-. No hay opción: es conmigo o contra mí. Lo que no se da cuenta el gobierno israelí es que sus aliados son cada vez menos, porque pocos –siempre hay idiotas- están dispuestos a justificar acciones que tienden al exterminio del contrario.
La víctima, que lo fue y no dejará de serlo en lo que a ese periodo respecta, no debe tratar de cubrirse bajo el manto de la Historia; se llame Hutus, Tutsis, israelíes o mexicanos, a las cosas hay que llamarlas por su nombre. El reporte de Naciones Unidas hace bien: llama genocida al que antes fue víctima de genocidio. Nada malo sería darle el calificativo que a cada cosa corresponda. Si las acciones israelíes contra Gaza son un genocidio, habrá que llamarlo así. Por lo pronto, me quedaré con lo que antes he sostenido: al menos, son inhumanas.
TIEMPO EXTRA
LIBRO: Malcolm Gladwell escribió uno de los libros más vendidos en Estados unidos: The Tipping Point: How Little Things Can Make a Big Difference (Boston, Mass: Little Brown, 2000) que trata sobre las pequeñas decisiones y las pequeñas acciones que pueden cambiar tu vida, tu negocio, tu familia o una sociedad. Llama la atención “la regla de los 150”que bien podría llamarse “recordatorio de nuestros límites”. Un libro para empezar un nuevo año académico, trabajando en las cosas pequeñas que hacen “la diferencia”.
WEB. El New York Review of Books, es una de las ediciones más reconocidas sobre literatura, disponible en la siguiente página: http://www.nybooks.com/
También su ataque contra Líbano con bombas racimo es poco más que injustificable (miles de niños muertos por bombas que no distinguen entre soldados, población civil, hombres, niños, ancianos o jóvenes) Una atrocidad. No hay razón alguna, ni seguridad alguna, que permita pensar que ello entra dentro de los estándares humanos.
Su última acción mundialmente conocida –el ataque a un barco de ayuda a Gaza- no es sino el paradigma de la paranoia. Es la política del enemigo –acentuada por la Administración Bush y los neoconservadores-. No hay opción: es conmigo o contra mí. Lo que no se da cuenta el gobierno israelí es que sus aliados son cada vez menos, porque pocos –siempre hay idiotas- están dispuestos a justificar acciones que tienden al exterminio del contrario.
La víctima, que lo fue y no dejará de serlo en lo que a ese periodo respecta, no debe tratar de cubrirse bajo el manto de la Historia; se llame Hutus, Tutsis, israelíes o mexicanos, a las cosas hay que llamarlas por su nombre. El reporte de Naciones Unidas hace bien: llama genocida al que antes fue víctima de genocidio. Nada malo sería darle el calificativo que a cada cosa corresponda. Si las acciones israelíes contra Gaza son un genocidio, habrá que llamarlo así. Por lo pronto, me quedaré con lo que antes he sostenido: al menos, son inhumanas.
TIEMPO EXTRA
LIBRO: Malcolm Gladwell escribió uno de los libros más vendidos en Estados unidos: The Tipping Point: How Little Things Can Make a Big Difference (Boston, Mass: Little Brown, 2000) que trata sobre las pequeñas decisiones y las pequeñas acciones que pueden cambiar tu vida, tu negocio, tu familia o una sociedad. Llama la atención “la regla de los 150”que bien podría llamarse “recordatorio de nuestros límites”. Un libro para empezar un nuevo año académico, trabajando en las cosas pequeñas que hacen “la diferencia”.
WEB. El New York Review of Books, es una de las ediciones más reconocidas sobre literatura, disponible en la siguiente página: http://www.nybooks.com/
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