lunes, 18 de enero de 2010

BESAMANOS INÚTIL

Que yo recuerde ningún informe de gobernador poblano alguno había causado un movimiento policiaco tan grande como el desarrollado con motivo del informe de Mario Marín este viernes 15 de enero. Las protestas eran de esperarse –antorchistas y defraudados de COOFIA por delante-, pero tanto policía y tanta seguridad parecen excesivas.
Y a todo esto ¿por qué tanta seguridad? ¿Es miedo o precaución?
La cuestión parece digna de analizarse. La circulación vial cerrada, patrullas y policías desplegados a lo largo y ancho de las avenidas poblanas y un etcétera de medidas que son extrañas en un Estado que, se afirma, es “seguro”.
O algo temen o son excesos. Si a alguien temen, el narcotráfico parece ser la pista indicada. Si a nadie temen, entonces ¿era necesario tanto policía para contener a un ciento de manifestantes?
Recordé cuando hace un par de años el Presidente del Gobierno Español José Luis Rodríguez Zapatero asistió a un evento en un Centro de Estudios en el que me encontraba. Para mi sorpresa –y la de todos mis compañeros- el Presidente era resguardado por una veintena de policías y agentes de Servicios de Inteligencia. ¡Una veintena!. Y estamos hablando en un país en el que ETA amenaza un día sí -y otro también- con atentar.
Ante ello: ¿es creíble que Marín diga que éste es un Estado seguro, cuando semejante operativo debe ser desplegado para contener a 200 revoltosos?
No nos equivoquemos. Si la seguridad en Puebla debe ser garantizada de esa manera es por miedo al narcotráfico, porque éste está presente y deambula a sus anchas en la ciudad y en el Estado. Que no se metan con la sociedad civil, es el primer reclamo. El segundo es que el gobernador no trate de dorar la píldora: este Estado no es seguro y, si lo es, ello no es consecuencia de la inexistencia del narcotráfico -¿un pacto, acaso?-.
De otros temas relativos al informe, está de más hablar. El gobernador y demás políticos no oyen los reclamos de la sociedad.
Un informe publicado en la prensa el mismo viernes, daba cuenta de que en puebla 2 de cada 10 habitantes no tienen para comer. ¿Y con qué cara decimos que somos un Estado moderno?; ¿Cuántos alumnos se quedan sin poder estudiar en una escuela pública?; ¿Cuál es el nivel de desnutrición de niños en el interior del Estado?; ¿Cuántas colonias no cuentan agua potable o servicio de energía eléctrica?; ¿Cuánta gente en el Estado carece de prestaciones de servicios de salud?
Mejor sería que el gobernador, sus secretarios y todos los políticos que viven y aspiran a vivir del presupuesto vean esas cifras y otras muchas y que trabajen.
Ofende un informe donde se gastan millones y millones de pesos para que el gobernador ofrezca cifras que, ciertas o no, en poco o nada ayudan a entender la realidad de los que vivimos en este Estado. Ofende que se hable de eficacia, de transparencia y de trabajo por parte del gobierno.
Que dejen de engañarse. En este Estado hacen falta muchas cosas para vivir decentemente. Que el gobernador nos deje de dar cifras y cifras. Si necesita los reflectores y el besamanos, que lo haga en privado. Ningún besamanos o aclamación popular le quitará el juicio histórico que le espera. Y ese, hace bastante tiempo, que Marín y todos sabemos que no le favorecerá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario