LOS LEGIONARIOS, MACIEL Y SU INVESTIGACIÓN
Es esperado el reporte/dictamen de la comisión que ha investigado durante los últimos meses el funcionamiento de los Legionarios de Cristo, sobre todo desde que se sabe la doble vida de Marcial Maciel.
Ratzinger (Benedicto XVI) quiere limpiar sus culpas. Si siendo el jefe de la Congregación para la doctrina de la fe tuvo en sus manos proceder en contra de Maciel y no lo hizo en consideración a la relación de éste con Wojtila (Juan Pablo II), cierto que es que las acciones emprendidas contra Maciel y los Legionarios desde que Ratzinger sucedió a Pedro como Obispo de Roma, deben ser leídas como una forma de limpiar las culpas –implícitas- en que incurrió al no haber juzgado a Maciel.
Quien haya escuchado la entrevista que este miércoles hizo Carmen Aristegui a la familia mexicana de Maciel (de la cual éste era el Padre –biológico, patriarca), pocas dudas quedan de la culpabilidad en abusos sexuales que se le achaca al viejo pederasta. En resumidas cuentas, una persona tan mentirosa y que abusa sexualmente de sus propios hijos, puede hacer lo que cientos de denunciantes le achacaron en su momento a Maciel.
El punto importante es cuáles serán las consecuencias del dictamen de la Comisión de 5 obispos que investigaron durante estos meses a Maciel y los Legionarios de Cristo:
1. En principio, creo que la intención del clero es aparentar transparencia y dar carpetazo al asunto. No puede dejar de lado los ingresos que todos los días le dejan los legionarios. Económicamente siguen siendo un grupo poderoso e influyente en la Iglesia católica. Pero también quiere dar una apariencia de arrepentimiento y de limpieza de cara a la opinión pública.
2. También creo que se quiere desviar la atención. Creo que la comisión encaminará su reporte a sacar a la luz la segunda vida de Maciel. Y eso es lo peor: la mayor atrocidad de Maciel no fue su segunda vida –eso sólo es consecuencia del irracional celibato a que obliga el clero a sus religiosos-, sino los abusos sexuales, psicológicos y económicos que Maciel cometió contra cientos de personas.
3. Se ve difícil que el clero pida perdón por los abusos de Maciel encubiertos por los Legionarios y la Iglesia Católica. Al final, debido a que está muerto, todas las culpas se centrarán en la persona de Maciel; entonces: los errores (abusos, delitos) fueron de él, no de la institución.
Y surgen algunas dudas:
a. ¿Hasta dónde sabía Wojtila de la segunda vida y abusos de Maciel, su íntimo amigo?
b. ¿Quién o quiénes sabían de los abusos sexuales de Maciel y de su doble vida?
c. ¿Por qué callaron?
d. ¿Cómo permitir que siga funcionando una institución como les legionarios de cristo, cuando a quien veneraban, adoraban y quien dictaba los cánones de la institución, resultó ser un personaje siniestro y la misma institución y el clero le protegió?
No son respuestas fáciles. De ellos se pueden desprender responsables indirectos o directos de los abusos de Maciel. Cientos de víctimas esperan perdón y justicia.
Todo esto, no hace sino que piense en la frase que alguien emitió en España el día que leímos que Maciel había muerto. Se oyó claro, contundente y certeramente: “hijo de puta, que se pudra en el infierno”
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