
Me declaro crítico acérrimo de muchas decisiones de Felipe Calderón desde que llegó a Los Pinos a través de una elección que con el paso del tiempo irá tomando forma de mito catastrófico. Su estrategia de militarizar la lucha contra el tráfico de drogas fue decidida sin grandes fundamentos y con el solo objetivo de legitimarse: lástima; su errónea opción debilitó a un Estado ya de por sí en entredicho desde el año 1994 (o desde 1988)
Igualmente parto de la idea de que el PAN es un partido político que hizo su parte en la transición mexicana hacia la democracia (electoral), pero que una vez en el poder ha demostrado ser igual que su antecesor. No ha podido crear una clara línea de separación entre el ejercicio del poder y la búsqueda del poder. Ha confundido ambas actividades, en sí mismas contradictorias.
Culpo también al PRD de timorato y poco coherente. “Vendido” le llamarían otros, con justa razón. Las alianzas “contra-natura” que ha hecho en meses y días recientes con el PAN son la clara muestra de que la ideología partidista se perdió, si es que en algún momento la tuvo.
Todo ello, es hoy tomado, en un alarde de oportunismo político, por el PRI. Sin embargo, ese oportunismo al que me refiero, tiene dos facetas: la primera denota que más allá de los sucesos trágicos que azotan al país (los muertos se cuentan por miles) la política continúa y hay que aprovechar las debilidades del rival y las fortalezas propias. En ello el PRI se apunta un triunfo. La segunda faceta de ese oportunismo es, digamos, el aspecto reprochable de él: el PRI hace lo que yo llamaría un “Festín de los Hipócritas”
Y que nadie se alegre: el hecho de que sea un festín, no significa que unos ganan y otros pierden; por desgracia, y eso a la clase política mexicana le falta detectarlo, todos perdemos –ellos incluidos-
El calificativo de hipócritas se lo otorgo por la larga cola que todavía pisan, pero que no les incomoda al andar. El PRI de hoy señala como responsable de muertes, debilitamiento del Estado y de oportunismo al Presidente, al PAN, y al PRD le ningunea –aunque el propio partido no necesita ayuda para ese fin. El PRI se olvida del año 1994. Estando ellos en el poder se presentó el levantamiento armado más importante en toda Latinoamérica en las últimas décadas. Hubo muertos y el Estado se debilitó. Un par de balas acabó con su candidato presidencial y una ráfaga de plomo con su Secretario General. El Estado se cimbró.
No quiero vivir del pasado, pero la memoria del pueblo en política es corta. Hoy el PRI se regodea ante la incapacidad y la estupidez del panistas y perredistas. Pero ellos –los priístas- también han colaborado con la incapacidad actual del Estado mexicano.
Es una lástima que entre las tres principales fuerzas políticas del país no se puedan poner de acuerdo para, al menos, celebrar un funeral de Estado (por la muerte del candidato al gobierno de Tamaulipas) y en cambio se hagan reproches mutuos. Ojalá aprendieran un poco de políticos de otros lares (los españoles, por ejemplo) que ante una tragedia dejan a un lado –por pocos momentos- las rencillas políticas y se manifiestan para demostrar la fortaleza del Estado (recuérdese las marchas contra los asesinatos de ETA)
Sé que todo es por el poder. El PRI busca ganar elecciones y en ello vive enfrascado. Su objetivo único –el mayor, el anhelado- es el 2012. Puede ser que lo logre y que –hablando de actualidad- este domingo se alce con el triunfo en la mayoría de elecciones estatales. Pero: ¿eso asegura la paz?; ¿qué plan diferente hay para mañana? No defiendo el statu quo, sólo temo que quienes ganen el domingo las elecciones estatales o el 2012 las federales, no tengan un plan. Es decir, temo que sigamos en el statu quo actual.
EL PRI se lame los bigotes ante la presa que sangra. Las otras dos fuerzas políticas son las hienas que ven como un carnívoro mayor se acerca lentamente a quitarles su lugar en espera de que la presa muera y la carroña les sacie hasta donde sea posible. La presa sangra y se duele por las heridas que le han propinado, pero tengo confianza en que pueda resistir.
Es un festín de los hipócritas. La presa se llama México.
Igualmente parto de la idea de que el PAN es un partido político que hizo su parte en la transición mexicana hacia la democracia (electoral), pero que una vez en el poder ha demostrado ser igual que su antecesor. No ha podido crear una clara línea de separación entre el ejercicio del poder y la búsqueda del poder. Ha confundido ambas actividades, en sí mismas contradictorias.
Culpo también al PRD de timorato y poco coherente. “Vendido” le llamarían otros, con justa razón. Las alianzas “contra-natura” que ha hecho en meses y días recientes con el PAN son la clara muestra de que la ideología partidista se perdió, si es que en algún momento la tuvo.
Todo ello, es hoy tomado, en un alarde de oportunismo político, por el PRI. Sin embargo, ese oportunismo al que me refiero, tiene dos facetas: la primera denota que más allá de los sucesos trágicos que azotan al país (los muertos se cuentan por miles) la política continúa y hay que aprovechar las debilidades del rival y las fortalezas propias. En ello el PRI se apunta un triunfo. La segunda faceta de ese oportunismo es, digamos, el aspecto reprochable de él: el PRI hace lo que yo llamaría un “Festín de los Hipócritas”
Y que nadie se alegre: el hecho de que sea un festín, no significa que unos ganan y otros pierden; por desgracia, y eso a la clase política mexicana le falta detectarlo, todos perdemos –ellos incluidos-
El calificativo de hipócritas se lo otorgo por la larga cola que todavía pisan, pero que no les incomoda al andar. El PRI de hoy señala como responsable de muertes, debilitamiento del Estado y de oportunismo al Presidente, al PAN, y al PRD le ningunea –aunque el propio partido no necesita ayuda para ese fin. El PRI se olvida del año 1994. Estando ellos en el poder se presentó el levantamiento armado más importante en toda Latinoamérica en las últimas décadas. Hubo muertos y el Estado se debilitó. Un par de balas acabó con su candidato presidencial y una ráfaga de plomo con su Secretario General. El Estado se cimbró.
No quiero vivir del pasado, pero la memoria del pueblo en política es corta. Hoy el PRI se regodea ante la incapacidad y la estupidez del panistas y perredistas. Pero ellos –los priístas- también han colaborado con la incapacidad actual del Estado mexicano.
Es una lástima que entre las tres principales fuerzas políticas del país no se puedan poner de acuerdo para, al menos, celebrar un funeral de Estado (por la muerte del candidato al gobierno de Tamaulipas) y en cambio se hagan reproches mutuos. Ojalá aprendieran un poco de políticos de otros lares (los españoles, por ejemplo) que ante una tragedia dejan a un lado –por pocos momentos- las rencillas políticas y se manifiestan para demostrar la fortaleza del Estado (recuérdese las marchas contra los asesinatos de ETA)
Sé que todo es por el poder. El PRI busca ganar elecciones y en ello vive enfrascado. Su objetivo único –el mayor, el anhelado- es el 2012. Puede ser que lo logre y que –hablando de actualidad- este domingo se alce con el triunfo en la mayoría de elecciones estatales. Pero: ¿eso asegura la paz?; ¿qué plan diferente hay para mañana? No defiendo el statu quo, sólo temo que quienes ganen el domingo las elecciones estatales o el 2012 las federales, no tengan un plan. Es decir, temo que sigamos en el statu quo actual.
EL PRI se lame los bigotes ante la presa que sangra. Las otras dos fuerzas políticas son las hienas que ven como un carnívoro mayor se acerca lentamente a quitarles su lugar en espera de que la presa muera y la carroña les sacie hasta donde sea posible. La presa sangra y se duele por las heridas que le han propinado, pero tengo confianza en que pueda resistir.
Es un festín de los hipócritas. La presa se llama México.
La memoria parece solo a corto plazo, inclusive aquella de los partidos, que apoyan, se alian y aplauden a aquellos que alguna vez trataron de enterrar.
ResponderEliminarHipócritas y sin ideales son descripciones idóneas.
El futuro parece turbio, ya que aquello que mueve la historia es la gente con ideales y fuerza para defenderlos, pero tengo esperanza que México sobreviva a estas hienas, que tengamos la fuerza para defender, que tengamos esperanza en algo mejor, al final de esta manera comenzaron todos los momentos de libertad y cambio, con una lucha interna por creer en algo mejor...
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ResponderEliminarPARTE I
1.- Advierto, que al igual que tú, soy crítico de muchas decisiones de Felipe Calderón
2.- Estoy de acuerdo en que militarizar la lucha contra el tráfico de drogas fue con la única intención de legitimarse. Sin embargo, considero importante hacer las siguientes precisiones:
a.- En este momento, yo creo que es una lucha que debió emprender inevitablemente.
b.- No estoy de acuerdo contigo en que la decisión de militarizar la lucha contra el tráfico de drogas debilitara al Estado, pues lo que creo, es que antes de comenzar la lucha el Estado ya de por sí era débil, de ahí que por esa razón era necesario emprenderla.
c.- Prueba de que el Estado ya era débil antes de comenzar la lucha, es que a lo largo de ésta hemos visto el poderío de los criminales, quienes tenían infiltradas en un grado preocupante todas las instituciones y en niveles ascendentes.
d.- Lo que ha traído de positivo esta lucha, es que hasta este momento estamos viendo la verdadera debilidad del Estado, la cual antes permanecía mas o menos oculta debido a la complicidad o pasividad de las autoridades. Digo que esto es positivo, pues ahora sí, viendo la magnitud del problema, espero que las autoridades y los habitantes de este país (México) en general hagamos algo para erradicar ese mal.
e.- Estoy consciente, que la militarización de la lucha contra el tráfico de drogas no es la solución para acabar con los criminales, sin embargo, en el corto plazo es lo que se debía hacer, ya que para mí no había, o al menos no se me ocurre, otra forma de comenzar a enfrentar el problema. En contra de lo que aquí digo, se podrá decir que se debió comenzar con estrategias para mejorar la educación, crear oportunidades de trabajo, dotarnos de una policía capacitada para enfrentar ese problema, mejorar el nivel económico de la población en general, etcétera, pero siendo realistas, en la forma en la que se hace política en este país, la verdad veo difícil que se hubiera podido comenzar por ahí. Por eso reitero, que para mí, sí fue correcta la decisión de comenzar a enfrentar el problema militarizando la lucha contra el tráfico de drogas, aún cuando aclaro, que esta militarización la veo como parte de un pequeñísimo primer paso para enfrentar el problema, nunca como una solución.
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ResponderEliminarPARTE II
f.- Es muy fácil criticar por criticar, señalar errores, etcétera, sin embargo la toma de decisiones, en este caso de Calderón, creo que se debe analizar a la luz de las circunstancias que rodearon o motivaron las decisiones. Me explico. Es realmente sencillo, decir que Calderón cometió un craso error de militarizar la lucha contra el tráfico de drogas, se podrá decir, que debió comenzar con la propuesta de reformas encaminadas a mejorar la calidad de vida de población en general, etcétera, sin embargo, como lo afirmé, eso es muy, pero muy difícil, debido a que en este país venimos arrastrando males ya muy enraizados. Uno de ellos, por citar un ejemplo, es que el PRI, durante el tiempo en que gobernó, diseñó su forma de hacer política creando grupos con beneficios económicos que muy difícilmente permiten las reformas necesarias. Veamos los sindicatos, ya sea el de PEMEX o el SNTE, quienes jamás permitirán reformas en beneficio de la población, pues para eso sería necesario privarlos de sus beneficios, cosa que muy difícilmente permitirán de tajo. Así que ante esa situación, en lo relativo a los sindicatos, no queda más que ir quitándoles poco a poco parte de su poder, para que así, mediante el paso del tiempo se evolucione en ese sentido. En síntesis, lo que quiero decir, es que Calderón o cualquier otro que lo suceda, se verá entrampado e imposibilitado para cambiar de tajo muchas cosas que se pueden cambiar, debido a que al hacerlo y al perjudicar a ciertos grupos que obtienen beneficios innecesariamente, descargarán su furia contra quien gobierne, creando así una desestabilización del Estado, peor aun de la que actualmente provocan los narcotraficantes.
g.- Me gusta que seas acérrimo crítico de las decisiones de Calderón, aunque creo que la crítica sola en nada ayuda si no se acompaña de una solución posible, que además, en este caso, tome en cuenta el entorno o las circunstancias que existan en el momento en que se tomaron esas decisiones.
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ResponderEliminarPARTE III
3.- Es cierto que el PRD ha sido timorato y poco coherente, pero no estoy de acuerdo contigo en que las alianzas PRD – PAN sean “CONTRA- NATURA”. La locución adjetiva “contra natura” significa “Que va contra la naturaleza o la moral” y yo francamente no creo que esas alianzas contraríen la naturaleza de los partidos ni mucho menos la moral. Esa locución, al menos yo la escuché por primera vez de Beltrones, quien asustado por esa alianza salió a decir de inmediato que eran alianzas “contra natura”. Yo no coincido con eso por lo siguiente: Sé, que la izquierda y la derecha son polos opuestos, que cada partido político tiene su ideología, pero yo te pregunto ¿tienen impedido lograr acuerdos? ¿Qué no, eso es lo que deben hacer los políticos? ¿Qué no, es más nocivo que cada partido se aferre a sus ideas sin ceder absolutamente nada? Yo creo, que uno de los factores que han impedido el desarrollo de este país, es precisamente que al momento de las reformas, cada partido se atrinchera en sus ideales y de ahí no sale. Los de izquierda son incapaces de ceder a los derecha y viceversa, quedándonos estancados. Para mí es mejor que izquierda y derecha cedan, a pesar de sus respectivas ideologías, y que se pongan de acuerdo en algo para alcanzar un fin común que beneficie a la población. No sé y es muy posible que esas alianzas resulten ser un fracaso, quizás en Oaxaca o Puebla exista alguna esperanza, pero de resultar, para mí por ejemplo, está magnifico que a través de esas alianzas saquen del poder a Marín o a Ulises Ruíz, quizás, los que los sustituyan sean iguales a ellos, pero por los menos, a raíz de las alianzas, el poder estará más dividido, habrá más pesos y contrapesos que pueden resultar favorables. En resumen, yo creo que esas alianzas “contra natura” como les llamas al igual que Beltrones y muchos priistas, son más bien naturales y totalmente morales, ya que son una muestra de que por fin, existe tolerancia, acuerdo, política, y no esa intolerancia, desacuerdo y estancamiento. A mí me gustaría ver que continuamente izquierda y derecha, a pesar de su ideología alcancen acuerdos, no que cada uno “se monte en su macho” por miedo a ser calificado de “vendido” o de “incoherente”.
4.- Por último, aclaro que no soy ni priista, ni panista, ni perredista. Por lo que he logrado ver, todos los políticos sucumben ante el dinero. Todos, lo que yo he visto, llegando a ocupar un cargo público sólo están para llenar sus arcas de dinero, para tener más poder, nunca para el bien de la población como su prioridad.
5.- No quiero ser pesimista, pero la misma historia avala que nunca ha existido un mundo ideal, dudo mucho que la raza humana logre que llegue a existir. Evolucionaremos un poco, pero como es casi imposible arrancarnos ese deseo desmedido por el poder, por el querer ser más que otros, insisto, es casi imposible que exista ese mundo que queremos ver. Quizás, si algún fenómeno natural no lo impide, en muchos, pero en muchos milenios, alcanzaremos como raza humana un grado de evolución tal que haga realidad ese mundo que ahora queremos ver. En fin, sabedores de esto, hagamos lo posible por poner nuestro granito de arena en esa evolución…
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ResponderEliminarPARTE III
3.- Es cierto que el PRD ha sido timorato y poco coherente, pero no estoy de acuerdo contigo en que las alianzas PRD – PAN sean “CONTRA- NATURA”. La locución adjetiva “contra natura” significa “Que va contra la naturaleza o la moral” y yo francamente no creo que esas alianzas contraríen la naturaleza de los partidos ni mucho menos la moral. Esa locución, al menos yo la escuché por primera vez de Beltrones, quien asustado por esa alianza salió a decir de inmediato que eran alianzas “contra natura”. Yo no coincido con eso por lo siguiente: Sé, que la izquierda y la derecha son polos opuestos, que cada partido político tiene su ideología, pero yo te pregunto ¿tienen impedido lograr acuerdos? ¿Qué no, eso es lo que deben hacer los políticos? ¿Qué no, es más nocivo que cada partido se aferre a sus ideas sin ceder absolutamente nada? Yo creo, que uno de los factores que han impedido el desarrollo de este país, es precisamente que al momento de las reformas, cada partido se atrinchera en sus ideales y de ahí no sale. Los de izquierda son incapaces de ceder a los derecha y viceversa, quedándonos estancados. Para mí es mejor que izquierda y derecha cedan, a pesar de sus respectivas ideologías, y que se pongan de acuerdo en algo para alcanzar un fin común que beneficie a la población. No sé y es muy posible que esas alianzas resulten ser un fracaso, quizás en Oaxaca o Puebla exista alguna esperanza, pero de resultar, para mí por ejemplo, está magnifico que a través de esas alianzas saquen del poder a Marín o a Ulises Ruíz, quizás, los que los sustituyan sean iguales a ellos, pero por los menos, a raíz de las alianzas, el poder estará más dividido, habrá más pesos y contrapesos que pueden resultar favorables. En resumen, yo creo que esas alianzas “contra natura” como les llamas al igual que Beltrones y muchos priistas, son más bien naturales y totalmente morales, ya que son una muestra de que por fin, existe tolerancia, acuerdo, política, y no esa intolerancia, desacuerdo y estancamiento. A mí me gustaría ver que continuamente izquierda y derecha, a pesar de su ideología alcancen acuerdos, no que cada uno “se monte en su macho” por miedo a ser calificado de “vendido” o de “incoherente”.
4.- Por último, aclaro que no soy ni priista, ni panista, ni perredista. Por lo que he logrado ver, todos los políticos sucumben ante el dinero. Todos, lo que yo he visto, llegando a ocupar un cargo público sólo están para llenar sus arcas de dinero, para tener más poder, nunca para el bien de la población como su prioridad.
5.- No quiero ser pesimista, pero la misma historia avala que nunca ha existido un mundo ideal, dudo mucho que la raza humana logre que llegue a existir. Evolucionaremos un poco, pero como es casi imposible arrancarnos ese deseo desmedido por el poder, por el querer ser más que otros, insisto, es casi imposible que exista ese mundo que queremos ver. Quizás, si algún fenómeno natural no lo impide, en muchos, pero en muchos milenios, alcanzaremos como raza humana un grado de evolución tal que haga realidad ese mundo que ahora queremos ver. En fin, sabedores de esto, hagamos lo posible por poner nuestro granito de arena en esa evolución…
MUERTE Y TRANSFIGURACIÓN (I)
ResponderEliminarMacario Schettino
Frente al asesinato de su candidato a gobernador en Tamaulipas, el PRI no acepta el llamado presidencial a la unidad nacional. Eso dijo el martes Beatriz Paredes, acompañada de todas las figuras relevantes del partido. Dijo que ellos sí negocian con liderazgos legítimos, pero no con oportunistas. Acusó la intervención de delegados federales en las elecciones, el subejercicio presupuestal, y las grabaciones telefónicas. En pocas palabras, hizo un acto de campaña en el que criticó que se lucre con la tragedia.
El PRI espera varias derrotas este domingo, no hay otra explicación al desplante. Y con ello, ve cerrarse la posibilidad de un regreso triunfal en 2012, no a la Presidencia únicamente, sino a las mayorías absolutas. Este partido de Estado del viejo régimen pro-comunista, que busca denodadamente la restauración autoritaria, tal vez como en Rusia, para instalar una cleptocracia, está enojado.
Frente a un candidato asesinado por la delincuencia organizada, según los discursos del Presidente y del gobernador de Tamaulipas, el discurso de Beatriz Paredes prácticamente no menciona ésa, la mayor amenaza que enfrenta el Estado mexicano. Tal vez porque ella sí recuerda que en los años 70, en la guerra sucia verdadera, contra la subversión, se creó una relación simbiótica entre las fuerzas de seguridad del Estado y la delincuencia organizada. Tal vez recuerda que los responsables de esa relación, en muy elevados puestos a mediados de los 80, acabaron relacionados directa o indirectamente con los asesinatos de Enrique Kiki Camarena, agente de la DEA en México y de Manuel Buendía, el columnista más leído de la época. Tal vez recuerdan que el zar antidrogas de México, el general Gutiérrez Rebollo, fue detenido y procesado por brindar protección a Amado Carrillo. Tal vez recuerdan que las muertes de Colosio y Ruiz Massieu tienen fuerte tufo tamaulipeco, como recordó hace unos días Jorge Fernández Menéndez.
MUERTE Y TRANSFIGURACIÓN (II)
ResponderEliminarMacario Schettino
Los que no recuerdan estos hechos sostienen que el enfrentamiento contra la delincuencia organizada fue una ocurrencia de Calderón para legitimarse. Afirmación que sostienen contra cualquier evidencia, claro, porque no se trata más que de una creencia. Como si el fenómeno del narcotráfico, la impunidad, la delincuencia organizada fuesen algo imaginario, incipiente, menospreciable. Y desde esa postura insisten en que la estrategia es inadecuada, pero no proponen otra, porque no es su trabajo. Más bien porque intentar hacerlo implicaría reconocer su ignorancia sobre el tema, la dificultad del mismo, la debilidad de sus interpretaciones y planteamientos.
Los últimos 10 años hemos transitado por un camino de ruptura. Vicente Fox, y luego Felipe Calderón, concitan grandes odios. Han sido despreciados por sus adversarios políticos y por los comentócratas, y desde el desprecio no hay política viable. Hoy el PRI acusa a Calderón de concentrar su actuación en las elecciones, como lo acusan los comentócratas referidos. En la opinión de todas estas personas, Calderón no es jefe de Estado, sino porrista de su partido. Es esencial, para sostener esa afirmación, la hipótesis de que la lucha contra el crimen organizado tenía como objetivo primordial la legitimación. Sin eso, todo se hunde.
Tratemos de entender lo que ocurre: cuando se vino abajo el régimen autoritario hace menos de 15 años, nos quedamos con una mezcla informe de reglas viejas y nuevas, pero con una mentalidad profundamente anticuada, que nos fue imbuida a través del sistema educativo. Así, los mexicanos seguimos creyendo que la Presidencia de la República es la piedra angular del sistema político, cuando ya no tiene prácticamente poder alguno. No nos damos cuenta de que el poder está hoy en gobernadores y legisladores, que no se han sumado en serio a la lucha contra la delincuencia, pero que claman por el Ejército cuando sus entidades son atacadas. No entendemos que hoy apenas tenemos los mismos efectivos de nuestro lado que los que tiene la delincuencia, y que así no hay forma de reducir la violencia.
Logramos derrumbar el régimen de la Revolución, pero no logramos decidir qué queremos hacer de México. Unos quieren restaurar el autoritarismo, aunque ya no pueda ser como antes; otros quieren administrar sin gobernar; unos más simplemente critican. El único camino para convertir a México en un país exitoso ya lo conocemos, es el mismo que han seguido todos los países que ya lo son: imperio de la ley, piso mínimo para todos, libertad de competencia.
Decídanse, pues. Y defiendan su decisión. México será lo que quieran hacer de él.
Excelente reflección no hay duda que eres un buen analista saludos atte Abey
ResponderEliminarYo tengo una pregunta.... ¿entonces ante las opciones que nos presentan (con esta endeble democrácia electoral) cual consideras que es la mejor opción?
ResponderEliminarDigo la alternancia ayuda, no es la solución, pero creo que si un paso para alcanzarla, es un mensaje al autoritarismo, no significa que podemos festejar pero si que podemos empezar a trabajar ¡¡¡
VOTO NULO ???
Ahora, algunos comentarios sobre los comentarios:
ResponderEliminar1. Yo soy de la idea de que hay que diferenciar dos cosas: la lucha contra el narcotráfico y la militarización de esa lucha. A Calderón no se le critica por lo primero, sino por lo segundo (en los 90's ya se demostró su ineficacia -remember Gutiérrez Rebollo).
2. La decisión de militarizar sí debilitó al Estado (que, como lo dije, ya estaba débil), porque ahora que se ve la ineficia de la militarización -cuéntese el número de muertos y la inseguridad en las plazas- no queda más que que corregir, sacar al ejército de esa lucha y combatirla con sistemas de inteligencia y policía federal -depurada, obviamente- (tenemos un Afganistán en nuestra propia tierra -buscamos que el ejército acabe con lo que no puede acabar y con lo que no está preparado para acabar.
3. No se debió militarizar porque ni en el corto, ni en el largo plazo da resultados. Las cifras demuestran que día con día va peor la cosa.
4. En cuanto a la crítica sin propuesta, no estoy de acuerdo que no sirva. El artículo, en principio, no versa sobre la militarización, sino sobre la hipocresía de los priístas. Tal vez por ello no pueda encontrarse en él una solución a la militarización. Pero me atrevo a dar una: sacar al ejército de la lucha, reforzar los sistemas de inteligencia y de seguridad pública, y que la policía federal -depurada- realice el papel que hoy está llevando a cabo -incorrecta e inconstitucionalmente- el ejército
Comentarios sobre comentarios II
ResponderEliminar5. Las alianzas sí son contra-natura. Pasan encima de cualquier ideología, sin otro fin más que la consecución del poder. Es cierto que han servido para quitar a un par de caciques nefastos, pero ¿y después?. Contr-natura, no quiere decir que no deba haber acuerdos entre derecha e izquierda, pero ese acuerdo debe tener una trascendencia, porque de lo contrario confirma mi argumento de que son "hienas" que unen fuerzas para evitar que el carnívoro mayor les quite el lugar de privilegio para seguir hiriendo a la presa.
6. En cuanto al artículo de Schettino, no lo comparto. Tiene un argumento falaz. Dice: si se sostiene que Calderón es porrista del PAN, es bajo la hipótesis de que la lucha (militar) contra el crimen organizado fue para legitimarse). Lo que sostiene es incorrecto. Yo soy de la opinión de que el Presidente es porrista y estratega (al estilo priísta) de su partido y que además, el militarizar la lucha sí fue para legitimarse. De ser falsa alguna de las dos hipótesis, ello no conlleva la falsedad de la otra. Pensemos, por ejemplo, que Calderón no haya militarizado la lucha solo para legitimarse: acaso eso implica que en las elecciones del anterior domingo no fue "grosera y evidente" su intromisión en los procesos electorales (al igual que los gobernadores de todos los partidos). Por ello, el argumento de M. Schettino, me parece falaz e incongruente. Además, su conclusión es demasiado neoliberal, porque es bastante cuestionable que el futuro de México pase por el imperio de la ley, piso mínimo para todos y libertad de competencia. En este punto yo volvería a Hegel, en cuanto a la igualdad no entendida como igualdad de derechos (lo que propone Schettino), sino como igualdad en la consecución de derechos.
6. La opción correcta? La que ofrezca una propuesta seria y que cumpla con ella. El problema es que hoy en las campañas se vota por el marketing y no por los planes. Al final, si se me pide una opinión, creo que el mal se podría resolver si la ciudadanía se involucra y participa más en la política -de cualquier forma: criticando, proponiendo, como observador, como ONG, como funcionario, etc- Es la antipatía y el desdén lo que debemos dejar de lado.
Gracias por su lectura y sus comentarios