jueves, 3 de marzo de 2011

EL CANTO DE LAS SIRENAS

Ulises se encadenó a un mástil para poder oír el canto de las sirenas. Es un episodio mítico que me parece tan adaptable a la realidad del México en el que vivimos, que sólo estando conscientes del peligro que corremos si seguimos el canto de las sirenas, seremos capaces de atarnos al mástil.
El canto de las sirenas puede simbolizarse de distintas formas: desde el llamado de las autoridades panistas a apoyar la Guerra contra el narcotráfico, hasta la afirmación de las universidades del país (públicas y privadas) en las que cada una sustenta que están en el camino correcto y que tienen instalaciones, equipo y profesorado a nivel de las mejores del mundo.
El canto de las sirenas es la afirmación reciente de un Gobernante de que si quieres estar seguro, no salgas después de las 7 de la noche.
El canto de las sirenas son los medios de comunicación que dominan el espectro de telecomunicaciones en nuestro país, que minimizan las declaraciones y la información de los Cables de Wikileaks, pero ensalzan sin rubor alguno a cualquier estrella de cabaret y quieren convertirlo en icono musical, telenovelero, deportivo o de espectáculos.
El canto de las sirenas son las reformas fiscales que los gobiernos (que han ocupado la presidencia en los últimos 15 años) nos han vendido como un buen paso para la economía del país, aunque desde hace lustros escuchamos un día sí y otro también, que necesitamos de una reforma fiscal.
El canto de las sirenas es el ideal de vida que la sociedad ha introducido en la cabeza a los jóvenes. Un empleo es bueno, según el común de la gente, si te alcanza para subsistir, tienes una buena casa, un buen coche y te diviertes un poco. ¡Qué jodido país tenemos y tendremos si persiste esta mentalidad!. En este país hemos olvidado enseñarles a los jóvenes que la realización personal y profesional va mucho más allá y es mucho más satisfactoria que los miles de pesos que te pueda proporcionar un trabajo. Se nos ha olvidado enseñarles que los títulos universitarios no sirven de nada si no aplicas los conocimientos adquiridos en el aula. Los títulos de profesionistas cuelgan en las paredes de casas y oficinas, aunque el trabajo que desarrollen esos profesionistas sea distinto y alejado de todo conocimiento adquirido en clase.
El canto de las sirenas es la publicidad que nos muestran los medios de comunicación. Los productos milagro son el botón de muestra: nunca un engaño tan grande ha sido tan solapado por autoridades y alentado por las televisoras.
Por eso, nuestra actitud debe ser la de Ulises. Es imposible no oír el canto de las sirenas. Incluso es deseable oírlo. Sólo así podremos comparar cuando la oferta sea distinta. Sólo conociendo podemos criticar.
México debe atarse al mástil para llegar al otro lado de la orilla sin arrojarse a las aguas y ahogarse (estancarse) por culpa del canto de las sirenas.
El reto y la oportunidad es doble: primero deberemos atarnos al mástil; al mismo tiempo, debemos pensar, ejecutar y organizar el México que queremos.
Es el México que nos espera al otro lado de la orilla

1 comentario:

  1. Sin tan solo esos fuesen nuestros problemas, lo podriamos a rreglar con la cultura de paternalismo político sin olvidar el económico con el trabajamos los mexicanos, no son los problemas si no el transfondo que los provoca, la idiosicracia nacional se ha ido empobreciendo con las décadas, es cuando los grandes protagonistas de los poderes fácticos sobrepasan en poder, a todos aquellos que por "DEMOCRACIA" (institucion de significado indefinido en México), toman roles básicos para el movimiento político - ecónomico nacional. Sin tomar en cuenta a la población de mexicanos que se encuentra en Estados Unidos, así como el Estado mediático que gobierna y la Cleptocracia en la que nos hemos convertido.
    E.S.

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