CANDIDATURAS INDEPENDIENTES
Desde hace muchos años sigo el tema de las candidaturas independientes (aquellas en las que un candidato se presenta ante el electorado sin ser postulado por un partido político)
Ante el clima de hartazgo ciudadano que en general se vive en todas las democracias, argumentos van y vienen a favor y en contra de este tipo de candidaturas.
El mayor miedo ante ellas es el debilitamiento del sistema de partidos y la posible penetración ilícita de organizaciones criminales y grupos de intereses (en general) que puedan apoyar al ciudadano que se presenta sin partido político.
Opiniones a favor argumentan el sentido contrario: las candidaturas independientes lograrían fortalecer el sistema de partidos, pues éstos tendrían que ser más ortodoxos en el cumplimiento de sus plataformas electorales y ser “más coherentes” en su actuar político.
Una posición que pretende refutar la introducción de las candidaturas independientes es la que argumenta que el hartazgo hacia los partidos políticos no es exclusivo de un país, sino que es generalizado, por lo que el hecho de que en nuestro país el 75% de la población no se sienta ni representada ni se identifique con partido político alguno es una cosa menor. Mal de todos…
En lo personal creo que los argumentos contra las candidaturas independientes no tienen gran sustento. Si la preocupación es la infiltración de organizaciones criminales y grupos de intereses dudosos en las campañas políticas, yo diría que el problema no es de las candidaturas independientes, sino de la fiscalización de las campañas. ¿Alguien cree que en este país el crimen organizado y grupos de intereses (empresariales, televisivos, comerciales, etc.) no están inmersos en las elecciones? Luego entonces, si es un problema que incluso en el modelo actual se presenta, la cuestión no tiene que ver con Quién o Cómo se presente en una elección, sino en la Fiscalización de los gastos que lleva a cabo un candidato en ella. Es una cuestión no de quién postula a un candidato, sino de cómo se fiscaliza su gasto. Ello nos lleva a que la tuerca se debe apretar en el órgano fiscalizador.
En relación al debilitamiento de los partidos políticos, la primera pregunta sería ¿Y nosotros queremos fortalecer a estos partidos políticos que ahora tenemos? Si se hace una retrospectiva rápida, podemos ver que desde hace 20 ó 25 años, los actores políticos siguen siendo los mismos en nuestro país: Salinas, López Obrador, Beltrones, Gamboa, Paredes, etc. ¿A ellos queremos fortalecer? Son una bola de perdedores y aprovechados. ¿Por qué fortalecerlos?
Una última cuestión: ¿Por qué no darle al ciudadano la oportunidad de ver si esto resulta? ¿Por qué negar algo cuando no sabemos cuál sea su efecto? Es de todos sabidos que las instituciones, más allá de las teorizaciones de los años 80’s y 90’s, no tienen el mismo efecto en un lugar y en otro. Entonces: ¿Por qué no intentar algo nuevo? Lo que se necesita, creo yo, es un revulsivo, algo que cambie la dinámica de letargo en la que está imbuido el país. Lo peor sería continuar con el inmovilismo actual. Ese que beneficia a la misma clase que niega la eficacia antes de cualquier intento.
TIEMPO EXTRA
LIBRO. Una comunidad de iguales, es un libro bastante ameno, que recoge algunas opiniones de Owen Fiss, secundadas, pero también criticadas por otro autores, en la que la visión de igualdad se pone una vez más en el centro de discusión.
WEB. http://www.supremecourtus.gov/ es la página web del Tribunal más poderoso del mundo, El Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América, cuyas resoluciones son de interés y, en ocasiones, de gran impacto en las políticas del mundo entero.
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