martes, 30 de marzo de 2010

EL RECTOR BERZOSA



Carlos Berzosa es un hombre honesto. Líder indiscutible de la Universidad más grande en España, la Universidad Complutense de Madrid (UCM), fue increpado la semana pasada por estudiantes universitarios, debido a una decisión (a mi entender muy natural) de que los colegios mayores –edificios donde se albergan estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)- sean mixtos y dejen de ser segregados (sólo para hombres o sólo para mujeres).
No podemos achacar a la derecha el acto violento de que ha sido víctima el rector. En la derecha hay gente pensante que, sin temor a equivocarme, creo que condena que a un Rector se le increpe, escupa y zarandé de la forma en que lo han hecho con Carlos Berzosa. Le han increpado y zarandeado y escupido una bola de intolerantes, tan culpables como quien los envió.
Y es especialmente condenable el acto cuando se trata de un rector de la talla de Berzosa. Carlos ha llegado a la rectoría más importante de las Universidades españolas por su honestidad, tanto intelectual como política. Su condena a la Guerra de Iraq le hizo ganar la Rectoría de la Universidad en el año 2003 y en el año 2007 fue reelegido al frente de la misma casa de estudios por la indudable labor de impulso al resurgimiento de la Universidad Complutense de Madrid. Con Berzosa se puede estar de acuerdo–la mayoría del estudiantado le apoyó en su reelección- o discrepar, pero lo que no se puede negar es que es un hombre abierto al diálogo.
La Universidad Complutense de Madrid es una de esas Universidades donde la oficina del Rector no es un lugar inaccesible para el estudiante. Cualquiera –en verdad, cualquiera- puede ir y hablar con el Rector. Las puertas de la oficina de Carlos Berzosa están siempre abiertas. Se debe a la comunidad universitaria y lo refrenda con la disposición al diálogo y al entendimiento.
Dos episodios me pasan por la mente cuando recuerdo al Rector. El primero fue en el discurso después de haber ganado su reelección. Cientos de personas que creemos en su proyecto de universidad y que le habíamos votado para ser reelecto estábamos congregadas en la Rectoría de la Universidad. Fue cauto, prudente e invitaba al trabajo. Saludó a todos y les agradeció su apoyo. Tuvo las palabras correctas para sus allegados y el aliento para sus rivales, a fin de que se sumaran al proyecto de la Universidad. Un Rector grande en la victoria.
El segundo fue un día frío y lluvioso en Madrid. Ambos salíamos de la Biblioteca Nacional y nos topamos en la estación del metro. No era sólo el Rector. Era, sobre todo, un hombre de trabajo que acababa de terminar una reunión y se dirigía a casa con el sabor de tener la misión del día cumplida. Berzosa abordó el vagón del metro, abrió un libro y leyó. Se bajó cuatro estaciones después y pocos sabíamos de quién se trataba. Ese es Carlos Berzosa. Un hombre que trabaja y que vuelve a casa como cualquier mortal (¿cuántos rectores de universidades en México vuelven a casa igual que el estudiantado?). El hombre cuya oficina está abierta para el que quiera dialogar. El hombre que ha sido increpado por un grupo de intolerantes. Pero, aun en esos momentos de violencia en su contra, Berzosa ha demostrado grandeza. Se reunió posteriormente con una docena de alumnos representantes de los Colegios mayores para escucharles y dialogar.
Ese el Rector Carlos Berzosa Alonso-Martínez. Orgullo Complutense.

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